Eduardo Bolinches
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Las presiones sobre el mercado del petróleo se ven sensiblemente agravadas por el reciente repunte del dólar. Este fortalecimiento de la divisa estadounidense responde al temor de los inversores ante un mayor endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal, motivado a su vez por una inflación que se muestra persistente.

Por su parte, el Ibex 35 —que venía protagonizando un movimiento lateralizado a lo largo de las últimas dos semanas— se enfrenta a una jornada marcada por el signo rojo heredado de los mercados asiáticos. Sin embargo, al observar el comportamiento individual de los valores que componen el selectivo español, destaca la evolución decididamente positiva que muestran las acciones de Telefónica.

Existen diversos factores fundamentales que explican los avances que registra la compañía en la sesión de hoy. En primer lugar, hay que tener en cuenta que Telefónica opera con un volumen intensivo de deuda. Así, tanto la moderación en los precios del petróleo como la expectativa de una posible contención en los tipos de interés reducen de forma directa la presión sobre el coste de financiación del sector de las telecomunicaciones.

Adicionalmente, en momentos de incertidumbre macroeconómica o de alta volatilidad en los mercados, el sector de las telecomunicaciones suele actuar como un claro activo refugio de tipo defensivo. Esto se debe a la elevada visibilidad y recurrencia de sus ingresos, unida a una atractiva rentabilidad por dividendo que aporta estabilidad a las carteras.

A todo ello se suman catalizadores operativos de peso: el cierre de acuerdos estratégicos en infraestructuras —como la nueva alianza con Revolut en Alemania en el ámbito de la telefonía móvil— y la solidez comercial demostrada en mercados clave como España y Brasil, aspectos que apuntalan de forma sostenida la confianza de los inversores.

Si analizamos técnicamente la cotización de Telefónica centrándonos en la evolución del presente ejercicio, observamos que el valor afronta ya un segundo año consecutivo de comportamiento negativo. Aunque durante este año la caída acumulada es relativamente contenida, situándose en torno al 2%, esta corrección se suma al 4% que ya perdió a lo largo del pasado ejercicio 2025.

Desde el punto de vista de la estructura de precios, se aprecia que desde los máximos anuales alcanzados en la zona de los 3,96 euros, los títulos de Telefónica han experimentado una importante fase de ajuste.

Este movimiento ha provocado la pérdida de soportes de gran relevancia, como fue en su momento el nivel de los 3,50 euros. En el muy corto plazo, el valor ha generado un apoyo en la zona de los 3,20 euros por acción, nivel clave desde el cual está intentando reaccionar al alza.

Evolución de las acciones de Telefónica Eduardo Bolinches TradingView

Durante este trayecto bajista asistimos también a una fase de consolidación entre los meses de julio y septiembre. Sin embargo, en dicho rango los bajistas terminaron imponiéndose, llevando el precio por debajo de sus tres medias móviles más representativas (de corto, medio y largo plazo).

Además, este último tramo de caídas —el que va desde la zona de los 3,75 hasta esos 3,20 euros donde ha reaccionado el valor— se ha producido acompañado de un cierto incremento en el volumen de negociación.

La constante pérdida de soportes horizontales importantes, como la citada cota de los 3,50 euros y, posteriormente, la zona de los 3,34 euros, obliga a mantener una postura de extrema precaución con el título. Si finalmente cede la zona de los 3,20 euros, el precio buscaría de forma rápida niveles en torno a los 3,10 euros, cotización en la que la teleco cotizaba a principios de este ejercicio 2026.

Es decir, el valor borraría prácticamente todo lo ganado durante los últimos diez meses. Por tanto, cualquier inversor expuesto en Telefónica debería extremar la cautela y no permitir que el valor pierda de forma contundente los 3,20 euros, un soporte mayor que debería ser el punto de partida para una intensa reacción alcista, si bien este extremo está todavía pendiente de confirmación.

No obstante, los elevados niveles de sobreventa acumulados y un recorte de casi el 17% desde los máximos anuales sugieren que el título podría protagonizar un rebote técnico de cierta envergadura desde las cotizaciones actuales. Su condición de valor refugio y su interesante rentabilidad por dividendo respaldan este posible escenario de recuperación.

Para que se genere una señal clara de entrada en el lado comprador o alcista que permita aprovechar este rebote técnico con garantías, exigiremos la confirmación mediante dos cierres diarios consecutivos —o uno semanal— por encima de los 3,34 euros. En ese momento, Telefónica mostrará síntomas de fortaleza técnica y se ratificará un cambio en la tendencia de corto plazo de bajista a neutral.

De cumplirse esta premisa de confirmación, el primero de los objetivos lo tendríamos situado en el origen del hueco bajista que todavía permanece abierto desde el pasado 9 de octubre, ubicado en la zona de los 3,41 euros por acción en primera instancia.

Posteriormente, tendríamos un segundo objetivo en el entorno de los 3,48 euros en un segundo empuje alcista, movimiento que podría requerir algo más de tiempo para completarse.

Como norma de gestión de capital, el tamaño de la posición debería limitarse a un máximo de un tercio del capital habitualmente destinado a un valor de estas características, ajustando la orden de protección a un nivel que no supere el 3,5% desde el precio exacto de entrada.