El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos San Basilio, ha sido elegido este viernes como miembro del Comité Ejecutivo de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) por su Consejo de Gobierno.
Este órgano está compuesto por el presidente de ESMA y seis miembros escogidos entre los representantes de las 27 autoridades nacionales que forman parte del Consejo de Gobierno, según ha informado la CNMV en un comunicado.
El mandato como miembro del Comité Ejecutivo se extenderá hasta el final del mes de septiembre de 2029 y se podrá renovar por otros dos años y medio.
En la actualidad, el Comité Ejecutivo está compuesto por Thorsten Pötzsch de BaFin (Alemania), Armi Taipale de Finanssivalvonta (Finlandia), Marie-Anne Barbat-Layani de AFM (Francia), Christopher P. Buttigieg de MFSA (Malta) y Peter Tkác de NBS (Eslovaquia).
Su presidenta es Verena Ross, que dejará su cargo el próximo 31 de octubre, fecha en la que será sustituida por Carlo Comporti, y su puesto en el Comité Ejecutivo será ocupado ahora por el presidente de la CNMV.
San Basilio es miembro del Consejo de Gobierno de ESMA desde su nombramiento como presidente de la CNMV en diciembre de 2024 y también preside el Investor and Markets Standing Committee (IMSC) de ESMA.
Su nombramiento se produce al tiempo que los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea han acordado este viernes en Luxemburgo reforzar la supervisión europea de los grandes operadores de los mercados de capitales de la UE, de modo que algunos de ellos pasarán a depender directamente de un organismo comunitario en lugar de los reguladores nacionales, aunque el acuerdo contempla excepciones para determinadas entidades.
Deutsche Börse
El pacto, cerrado bajo la presidencia irlandesa del Consejo de la UE, permitirá ampliar las competencias de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), con sede en París, que asumirá el control de grandes plataformas de negociación, entidades encargadas de procesar operaciones financieras y determinados proveedores de servicios de criptomonedas.
Pese al respaldo mayoritario de los Estados miembro, Bruselas ha expresado su desacuerdo con el alcance de la reforma, al considerar que los cambios introducidos durante las negociaciones reducen el número de empresas que pasarán a estar supervisadas por ESMA y pueden mantener diferencias entre las reglas aplicadas en los distintos países.
Bruselas también ha expresado reservas sobre el funcionamiento del nuevo órgano ejecutivo de ESMA, al considerar que la intervención de los supervisores nacionales antes de determinadas decisiones puede dificultar una supervisión "firme, operativa y ágil" a escala europea.
Uno de los puntos de fricción son las excepciones introducidas en el acuerdo, que permitirían que determinadas plataformas de negociación, entre ellas algunas de Deutsche Börse (que ha adquirido la española Allfunds), continúen bajo supervisión nacional, lo que ha provocado el rechazo de Bélgica, el único país que se ha abstenido, al considerar que estas exenciones "distorsionan la competencia" e impiden que exista "igualdad de condiciones" entre los operadores.
