Unos datos de empleo en EEUU por debajo de las previsiones han alejado la posibilidad de nuevos ajustes al alza en los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Este factor ha favorecido la cotización de las compañías tecnológicas y ha aliviado la presión sobre los bonos, un efecto positivo al que también ha contribuido el reciente retroceso en los precios del petróleo.
El Ibex 35 —que cerró la última semana con un saldo negativo— tendrá como objetivo buscar un rebote técnico tras haber generado un suelo de apoyo muy claro en la zona de los 19.000 puntos. Al analizar los componentes del selectivo, destacan positivamente las acciones de Banco Santander.
La atractiva política de remuneración al accionista de Banco Santander continúa siendo un pilar clave para la atracción de inversores. La entidad abonará un dividendo a cuenta en efectivo con cargo a los resultados de 2026 de 0,127 euros por acción, lo que representa un incremento del 10% respecto al pago equivalente del ejercicio anterior.
El abono se efectuará el próximo 2 de noviembre, situándose el último día de negociación con derecho a cobro (fecha ex-dividend) en el 28 de octubre. Con este desembolso, la retribución total al accionista imputable al primer semestre de 2026 alcanzará aproximadamente los 3.700 millones de euros, lo que equivale a un payout del 50% del beneficio ordinario del grupo.
A este catalizador fundamental se suma la reciente mejora de valoración emitida por los analistas de Intesa Sanpaolo, quienes elevan el precio objetivo de las acciones de Banco Santander de 13,00 a 13,80 euros por acción, manteniendo una recomendación de «comprar».
Desde una perspectiva técnica, los títulos de Banco Santander mantienen una estructura de fondo alcista, caracterizada por una sucesión de mínimos y máximos crecientes.
Esta tendencia ha impulsado la cotización prácticamente desde la zona de los 4 euros hasta los máximos históricos en formato intradiario alcanzados el pasado mes de agosto en los 13,12 euros por acción.
A lo largo de este trayecto, el valor ha superado diversas fases de consolidación y ajuste, como la acontecida a finales de enero, que dio paso a una nueva embestida alcista a principios de junio para terminar rompiendo al alza hacia nuevos máximos.
Evolución de las acciones de Banco Santander
Por tanto, aunque la tendencia de fondo siga siendo claramente alcista, el sesgo de corto plazo ha experimentado un deterioro temporal.
Tras alcanzar los citados máximos históricos, la cotización se adentró durante los meses de agosto y septiembre en un proceso de consolidación de niveles en el que las ventas ganaron intensidad, llegando a perforar el soporte clave de los 12,40 euros que había sostenido al precio en los meses previos.
En las últimas sesiones, el valor ha sufrido una corrección más severa que ha llevado a las acciones a buscar apoyo en la zona de los 11,60 euros, un nivel de soporte relevante que ya funcionó como suelo a finales de julio propiciando un rebote de consideración. Esta última racha bajista de seis sesiones consecutivas ha provocado además que la cotización pierda temporalmente las medias móviles de 50 y 100 periodos.
Sin embargo, los elevados niveles de sobreventa alcanzados en el corto plazo están permitiendo al título iniciar una reacción alcista desde la zona de los 11,60 euros. El indicador de fuerza relativa (RSI) refleja aún la reciente presión vendedora, pero empieza a dar señales de giro e intención de reversión.
En la sesión de hoy, Banco Santander ha abierto con un pequeño hueco (gap) alcista que, de confirmarse al cierre, podría dejar configurada una pauta de giro en forma de «estrella del amanecer» (morning star). Esta figura técnica sugiere implicaciones alcistas que permitirían al valor abordar la recuperación de zonas clave como el entorno de los 12,40 euros.
Con este escenario, si ya se tienen títulos de Banco Santander en cartera, la zona de los 11,60 euros debe actuar como nivel de stop loss estricto. Perforar este soporte abriría la puerta a caídas adicionales hacia la media móvil de 200 periodos, situada en los 11,09 euros —origen, además, de un importante hueco alcista dejado en junio—. Por lo tanto, los 11,60 euros constituyen el último nivel de tolerancia para mantener el valor en cartera.
En caso contrario, si aún no se poseen títulos de la entidad, se recomienda esperar a que el valor logre superar la media móvil de 200 sesiones (situada actualmente en el entorno de los 12,03 euros) confirmando con dos cierres diarios consecutivos o uno semanal.
Esta validación certificaría la continuidad del rebote e invitaría a tomar posiciones compradoras, buscando un primer objetivo en los 12,40 euros y un segundo objetivo en los 12,60 euros por acción. Si se ejecuta esta entrada, se deberá colocar una orden de protección a no más de un 3% desde el nivel de entrada final.
