El temor a asumir riesgos predomina entre los inversores mientras aguardan la publicación de los datos de empleo de EEUU, los cuales resultarán determinantes para los próximos pasos en la política monetaria de la Reserva Federal. Este complejo entorno macroeconómico se ve enturbiado, además, por el reciente repunte en el rendimiento de los bonos soberanos y por un precio del petróleo que se resiste a ceder.
En el plano nacional, el Ibex 35 atraviesa una clara racha de debilidad. Tras no haber logrado cerrar en positivo en ninguna de las sesiones de esta semana, el selectivo español necesitará reconquistar la zona de los 19.100 puntos a la mayor brevedad para evitar que las ventas se profundicen hasta el soporte clave de los 18.500 puntos.
Si analizamos la composición del índice madrileño, destaca de forma particular el comportamiento de las acciones de ACS. El grupo cotizado se encuentra de enhorabuena tras conocerse que Hochtief, filial alemana del Grupo ACS, se ha adjudicado un relevante contrato valorado en unos 1.750 millones de euros (aproximadamente 1.500 millones de libras).
Este proyecto contempla la explotación, el mantenimiento y el desarrollo de Sellafield, considerada la instalación nuclear más grande y compleja del Reino Unido.
Con la firma de este acuerdo, la compañía no solo consolida y fortalece su presencia en el mercado nuclear británico, sino que refuerza de manera significativa su posicionamiento estratégico en un sector con elevadas barreras de entrada.
Gracias a este tipo de catalizadores fundamentales, diversas casas de análisis de prestigio han comenzado a fijar su atención en estos valores del mercado español —fuertemente castigados durante los últimos meses— de cara a este cuarto trimestre de 2026, identificándolos como claras oportunidades de inversión por valoración y potencial de recuperación.
Al abordar los títulos de ACS bajo un riguroso análisis técnico, es imprescindible remontarse en primer lugar al gráfico de largo plazo. Es en esta temporalidad donde el valor ha mostrado históricamente una sólida estructura de mínimos y máximos relativos ascendentes, dibujando una formación en dientes de sierra guiada por una doble directriz alcista (presentando la segunda una mayor pendiente que la primera).
Esta dinámica compradora permitió incluso la apertura de varios huecos de escape entre finales de mayo y principios del pasado mes de abril.
Impulsado por esta tendencia, el valor logró alcanzar sus máximos históricos en formato intradiario en la zona de los 139,10 euros durante el pasado mes de mayo. Sin embargo, fue precisamente en ese nivel de resistencia extrema donde la fuerza alcista se agotó y la demanda cesó de tomar posiciones. A partir de ahí se desencadenó un ajuste correctivo de intensidad que se ha prolongado a lo largo de varios meses.
Evolución de las acciones de ACS
Tras este proceso correctivo, el intento de remontada producido a principios de este verano únicamente fue capaz de neutralizar de forma temporal la presión bajista, sin lograr reanudar la tendencia previa.
Descendiendo al medio plazo, ACS dibuja actualmente una estructura secundaria de máximos y mínimos decrecientes. Esta senda vendedora ha llevado el precio de sus acciones a tantear la zona clave de los 90 euros, inmerso en una fase de ajuste correctivo delimitada por una clara directriz bajista.
Si calculamos el alcance del recorte desde los máximos históricos mencionados hasta el cierre de la jornada de ayer, observamos que ACS acumula una pérdida cercana al 34% de su capitalización bursátil.
Esta acusada caída sitúa al título en una lectura técnica de alta sobreventa, convirtiéndolo en un candidato con un serio potencial de rebote técnico en comparación con gran parte de los componentes del Ibex 35, que no registran extremos tan acentuados.
En el ámbito de las medias móviles, el movimiento descendente ha provocado el giro a la baja de las de 100 y 50 sesiones. No obstante, la media móvil de 200 sesiones —indicador estructural de largo plazo— se mantiene alcista.
Para los inversores que ya tienen acciones de ACS en cartera, la clave operativa inmediata pasa por no perder la zona de soporte de los 90 euros. Si este nivel cede ante la presión vendedora, habría que vigilar con extrema cautela la solidez del siguiente soporte situado en los 85 euros.
Por el contrario, si el soporte de los 90 euros aguanta y, sobre todo, si ACS consigue consolidar el hueco alcista abierto en la sesión de hoy logrando superar la zona de los 95 euros por acción, mediante dos cierres diarios consecutivos o uno semanal, podremos hablar de un cambio de tendencia de medio plazo, pasando de un sesgo bajista a uno neutral.
Si se cumple esta premisa, el valor emitirá su primera señal clara de compra en mucho tiempo. Este evento técnico permitiría introducir una orden de entrada compradora estableciendo un primer objetivo de precio en la zona de los 100 euros, y un segundo objetivo en la resistencia horizontal más inmediata situable en los 104,5 euros por título.
Para gestionar adecuadamente el riesgo en esta operativa, la orden de protección debería situarse justo en el origen del hueco alcista generado en la sesión de hoy, concretamente en la zona de los 92,05 euros. De este modo, se acota el riesgo y se limita la caída ante un eventual giro a la contra del mercado.
