Eduardo Bolinches
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Las claves

El repunte en los rendimientos de la deuda soberana y la subida del precio del petróleo están desincentivando la inversión en renta variable. Al encarecer el crédito para gobiernos, empresas y familias, estos mayores costes financieros recortan de forma directa el consumo, estrechan los márgenes empresariales y reducen sensiblemente el apetito por el riesgo a nivel global.

En este entorno, el Ibex 35 se mantiene inmerso en una marcada fase de lateralización. Para evitar una corrección mayor, el selectivo español deberá respetar de forma estricta el soporte clave de los 19.500 puntos. Dentro de los valores que componen el índice, destaca el comportamiento decididamente positivo de las acciones de Iberdrola.

Las acciones de la compañía eléctrica cuentan hoy con un doble catalizador fundamental que impulsa su cotización. En primer lugar, la empresa ha alcanzado un acuerdo para adquirir el negocio de comercialización de electricidad de Contigo Energía (antigua Gestternova) en España, lo que le permitirá incorporar una cartera de aproximadamente 100.000 clientes.

Esta operación representa la primera adquisición de una comercializadora por parte de Iberdrola en el mercado doméstico, consolidando un paso estratégico dentro de su plan de expansión nacional.

El segundo factor fundamental que respalda estas alzas radica en la posibilidad de que el Consejo de Ministros estudie o renueve la denominada "excepción ibérica" (el conocido tope al precio del gas). Esta medida regulatoria busca evitar que la volatilidad de los mercados internacionales del gas repercuta de forma directa en la factura de la electricidad y el gas de los consumidores.

Desde el punto de vista del análisis técnico, la estructura de Iberdrola muestra una impecable progresión alcista marcada por una secuencia de mínimos y máximos crecientes.

Esta pauta en "dientes de sierra" ha ido elevando paulatinamente su cotización tras superar resistencias históricas de gran relevancia: primero la cota psicológica de los 15 euros, posteriormente la zona de los 18,50 euros y, más recientemente, el nivel de los 20,20 euros por acción. Su gran fortaleza técnica culminó con la formación de nuevos máximos históricos intradiarios en los 21,64 euros.

Sin embargo, tras alcanzar dicha zona de máximos, el valor agotó el flujo de dinero comprador y experimentó un severo ajuste correctivo. Esta toma de beneficios llevó a la cotización a buscar apoyos en los 19,54 euros, acumulando una caída cercana al 10% de su capitalización bursátil y perforando temporalmente la directriz alcista principal que se extendía desde los mínimos.

A pesar de este castigo, los compradores aprovecharon los elevados niveles de sobreventa de los títulos de Iberdrola para orquestar un contundente rebote técnico desde la zona de soporte.

Evolución de las acciones de Iberdrola Eduardo Bolinches TradingView

Este movimiento ha situado de nuevo el precio por encima de sus tres medias móviles de referencia (corto, medio y largo plazo), mejorando significativamente su aspecto técnico y orientando al valor hacia la recuperación de la directriz alcista perdida, cuya proyección pasa actualmente por la zona de los 20,70 euros.

Resulta relevante destacar que, durante la última fase de corrección, el título buscó apoyo técnico en el nivel del 61,8% de la retrocesión de Fibonacci correspondiente al último gran tramo alcista de medio plazo. La firmeza con la que rebotó en la franja clave de los 19,80 euros confirma la consistencia de esta zona como suelo operativo.

Iberdrola, un activo tradicionalmente catalogado como valor refugio por su perfil defensivo y su atractiva rentabilidad por dividendo, se enfrenta ahora a la resistencia inmediata de los 20,50 euros por acción.

Tras un primer intento frustrado, la presión compradora vuelve a poner a prueba este nivel, aumentando las probabilidades de una ruptura técnica con filtros de confirmación adecuados que activen señales claras de compra, ya sea para incrementar posiciones en cartera o para la entrada de nuevo capital.

Dada la presencia de cierta sobrecompra acumulada en el corto plazo, resulta imprescindible gestionar el riesgo mediante órdenes de protección. La estrategia propuesta requerirá validar la ruptura de los 20,50 euros mediante dos cierres diarios consecutivos o un cierre semanal por encima de dicho nivel.

Una vez confirmada la señal, se establecería una orden de compra con un primer objetivo alcista en los 20,95 euros a corto plazo, y uno secundario en los 21,50 euros a medio plazo.

Tanto para las posiciones existentes como para las nuevas incorporaciones, la estrategia exige no permitir que la cotización pierda la zona de soporte de los 20 euros. De perforar dicho nivel, el valor perdería dos de sus medias móviles de referencia y deterioraría gravemente su aspecto técnico, lo que obligaría a ejecutar una salida total o parcial de las posiciones para frenar el riesgo de caídas mayores.

Mientras el título logre consolidar por encima de esta cota, mantiene intacto el potencial técnico para seguir avanzando en el corto plazo, actuando como un claro descorrelacionador frente a la debilidad generalizada del Ibex 35.