Eduardo Bolinches
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Las claves

Los precios del petróleo vuelven a repuntar ante el estancamiento de las conversaciones entre Washington y Teherán, una situación que añade una nueva dosis de tensión a los mercados financieros globales. En este contexto de incertidumbre geopolítica y volatilidad energética, los inversores se muestran cautos.

Por su parte, el Ibex 35, que se mantiene atrapado dentro de un rango de negociación lateral de aproximadamente 300 puntos, afronta una nueva oportunidad para intentar el asalto hacia la cota psicológica de los 20.000 puntos. Sin embargo, no parece una tarea sencilla dada la falta de catalizadores macroeconómicos claros y el entorno exterior desfavorable.

De entre todos los valores que integran la composición del selectivo español, destaca el comportamiento fuertemente penalizado de las acciones de ArcelorMittal, que caen con severa determinación en los primeros compases de la sesión.

Y es que hay un factor operativo y geopolítico fundamental que está lastrando el sentimiento sobre los títulos del gigante siderúrgico. La compañía ha anunciado oficialmente que suspende de manera indefinida la actividad en una de sus plantas principales en Ucrania tras haber sido blanco de cuatro ataques militares en las últimas cinco semanas, una trágica situación que ha dejado incluso víctimas mortales.

Como consecuencia de este cese, el grupo asume que registrará un cargo por deterioro no monetario de aproximadamente 1.000 millones de dólares (unos 878 millones de euros al cambio actual), mermando sustancialmente el resultado del ejercicio.

Si analizamos el comportamiento del valor en lo que llevamos de año, los títulos de ArcelorMittal acumulan una revalorización superior al 56% si se toma como referencia su cotización actual. Esta impresionante subida se ha producido en un momento en que el conjunto del mercado había puesto el foco en el potencial del grupo, que logró romper resistencias técnicas de muy largo recorrido tras un ciclo prolongado de consolidación.

Sin embargo, en el horizonte de corto plazo, la siderúrgica está acometiendo una fase de ajuste correctivo que entra ya en un terreno técnico ciertamente peligroso. Si nos fijamos con detalle en su gráfico diario, observamos que desde el pasado mes de marzo —con punto de partida cerca de la zona de los 40 euros por acción— ArcelorMittal venía describiendo una impecable secuencia de mínimos y máximos crecientes.

Evolución de las acciones de ArcelorMittal Eduardo Bolinches TradingView

Esta estructura alcista logró elevar el precio de la cotización hasta alcanzar la zona de los 68,30 euros por título, nivel que marcó los máximos anuales registrados durante el presente mes de septiembre.

La corrección actual se traduce por el momento en una pérdida acumulada de más del 12% de su capitalización bursátil. Pese a la magnitud de la cifra, este retroceso porcentual no constituye el factor más determinante ni preocupante para los analistas.

Lo verdaderamente relevante desde el punto de vista gráfico es que el valor ha perdido la directriz alcista que venía extendiéndose desde los mínimos de marzo, una perforación que rompe de manera directa la dinámica ascendente de corto y medio plazo.

A día de hoy, la única baza a la que pueden agarrarse los alcistas en ArcelorMittal es la solidez de la zona de soporte situada en los 60,20 euros por acción. Este nivel clave coincide de forma casi exacta con el paso de la media móvil simple de 200 sesiones, que discurre actualmente por el entorno de los 59,65 euros y actúa como frontera entre un sesgo estructural positivo y uno negativo.

Si finalmente el valor no logra encontrar el apoyo comprador necesario en este cruce de niveles para detener la corrección —una tarea especialmente compleja dado que la acción ha abierto la sesión con un importante hueco a la baja —, la caída del precio se acelerará en busca de la siguiente cota de soporte relevante, emplazada en los 56,60 euros por título.

A la vista de esta estructura, se puede constatar objetivamente que ArcelorMittal afronta un momento técnico delicado y decisivo. De no conseguir recuperar con rapidez la zona clave de los 63 euros, el escenario de fondo se tornará abiertamente correctivo, cambiando la tendencia dominante de alcista a neutral o, en el peor de los casos, neutral-bajista.

Por lo tanto, para aquellos inversores que ya cuenten con acciones del grupo en cartera enfocadas en el medio plazo, la zona de los 59,65 euros (definida por la media de 200 sesiones) debe actuar como el último nivel que permita mantener dichas posiciones. Por debajo de esta cota no resultaría prudente, puesto que la pérdida de dicho umbral abriría la puerta a un retroceso técnico sensiblemente más profundo.

Para volver a generar señales de compra, el valor debería ser capaz de recuperar al menos la zona de los 63 euros, exigiendo una confirmación mínima de dos cierres diarios consecutivos o uno semanal por encima de esa cota. Solo en ese supuesto cabría plantear un retorno firme hacia la antigua directriz alcista y superar los niveles intermedios que pudieran frenar la recuperación.

Hoy por hoy, el panorama técnico de corto y medio plazo se está deteriorando con rapidez. Y ello ocurre a pesar de que los indicadores de oscilación muestran niveles de sobreventa muy elevados, un factor extremo que teóricamente debería favorecer algún tipo de rebote técnico por agotamiento vendedor, pero que por el momento el mercado no está mostrando intenciones de ejecutar.