Eduardo Bolinches
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Las claves

El apetito de los inversores por el sector de la inteligencia artificial vuelve a cobrar fuerza en los mercados globales. Todo ello en un escenario macroeconómico en el que la atención se mantiene muy focalizada en el próximo encuentro bilateral entre el presidente de EEUU, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, fijado para los próximos días.

Por su parte, el Ibex 35 tratará de contagiarse de las alzas registradas en la sesión previa en Wall Street para intentar recuperar terreno y aproximarse de nuevo a la cota psicológica de los 12.000 puntos. Dentro del selectivo español, destaca especialmente el comportamiento de las acciones de Puig Brands , que suben con determinación en los primeros compases de la sesión.

A las puertas de la presentación de sus resultados correspondientes al tercer trimestre de 2026, fijada para el próximo 21 de octubre, la firma de análisis Jefferies ha ratificado su apuesta estratégica por la compañía.

La firma de inversión ha reiterado su recomendación de «comprar» y mantiene su precio objetivo en los 21 euros por título, lo que otorga a Puig un potencial de revalorización cercano al 24% respecto a su cotización actual de 16,91 euros.

De cara al tercer trimestre de 2026, las proyecciones del consenso apuntan a un crecimiento orgánico de la facturación de Puig del 5%, superando ligeramente el 4,9% estimado por el mercado.

Desde Jefferies subrayan que la marca Charlotte Tilbury, con el segmento de maquillaje al frente, actuará como el principal motor del negocio para compensar el desempeño más modesto de los lanzamientos recientes en perfumería y la desaceleración observada en el área de cosmética.

Desde el punto de vista corporativo, las acciones de Puig han sufrido un importante ajuste técnico en las últimas jornadas. Este movimiento se intensificó tras anunciarse el acuerdo con la corporación químico-farmacéutica Esteve para adquirir el 50% restante de la firma dermatológica Isdin (especializada en fotoprotección, dermocosmética y tratamientos cutáneos).

Tras esta operación, Puig pasa a ostentar el 100% del capital de Isdin, una transacción cuyo esfuerzo financiero o integración inicial los inversores han penalizado temporalmente en bolsa.

Si nos detenemos a analizar el gráfico de los títulos de Puig Brands desde una perspectiva puramente técnica, observamos un título expuesto a una elevada volatilidad. Esta oscilación fue especialmente perceptible entre marzo y junio, período en el que la apertura de varios huecos tanto alcistas como bajistas incrementó la inestabilidad de la cotización.

No obstante, en el fondo del gráfico se aprecia una estructura de mínimos y máximos relativos crecientes, iniciada desde los mínimos marcados el pasado mes de octubre en el entorno de los 12,50 euros.

Evolución de las acciones de Puig Brands Eduardo Bolinches TradingView

Tras alcanzar sus máximos anuales intradía el pasado 1 de septiembre en la zona de los 18,66 euros, el valor inició una fase de ajuste en busca de soportes técnicos de relevancia.

Esta corrección ha encontrado un freno eficaz en la media móvil de 100 sesiones, situada en las inmediaciones de los 16,65 euros, nivel que ha permitido al título rebotar con cierta solidez. Por el camino, el precio ha dejado atrás la cota de los 18 euros como soporte de calado y el nivel de los 17,25 euros por acción, una zona que funcionó anteriormente como suelo de mercado y que ahora actúa como resistencia inmediata.

De este modo, tras encajar un recorte superior al 10% en su capitalización bursátil, Puig rebota desde una zona técnica de gran consistencia y se enfrenta ahora a la resistencia de los 17,25 euros, punto por el que discurre además el trazo de la media móvil de 50 sesiones.

La superación clara de estos dos obstáculos técnicos otorgaría a la cotización el impulso necesario para desarrollar un nuevo tirón alcista en el muy corto plazo.

Asimismo, la reciente corrección ha servido para aligerar la sobrecompra acumulada a comienzos de septiembre, llevando incluso a los indicadores de momento hacia niveles de sobreventa acusada que favorecen la continuidad de las compras.

En el caso de contar ya con títulos de Puig Brands en cartera, la postura más prudente y aconsejable es mantener las posiciones, a menos que la cotización pierda a la baja y al cierre la media móvil de 100 sesiones (16,66 euros).

Un fallo en este nivel daría continuidad a la corrección de corto plazo, si bien asignamos a este escenario una probabilidad reducida en el contexto actual.

Para quienes busquen acometer nuevas compras con un buen timing y una ecuación rentabilidad-riesgo atractiva, lo ideal será esperar a que la cotización de Puig supere con claridad los 17,30 euros, exigiendo la confirmación de dos cierres diarios consecutivos o un cierre semanal por encima de dicho nivel.

Esta validación activará una señal de entrada en el lado largo (comprador) para el corto plazo, fijando un primer objetivo táctico en la resistencia de los 17,90 euros por acción.

Dada la volatilidad habitual que arrastra el valor, se aconseja comenzar a tomar beneficios o deshacer posiciones progresivamente al alcanzar los 17,90 euros, ya que el asalto posterior a los máximos anuales podría quedar en entredicho si no se rompe esa cota con decisión.

Finalmente, para cualquier operativa compradora ejecutada bajo este esquema, la orden de protección deberá ubicarse por debajo de los mínimos de la sesión de hoy; es decir, situando el límite por debajo de la zona clave y psicológica de los 17,00 euros en base cierres.