El primer aumento de tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) en tres años, diseñado para frenar la inflación, ha aportado cierta tranquilidad a los operadores. Esta decisión ha propiciado un repunte significativo en los mercados de renta variable y fija.
Por su parte, el Ibex 35, que en la sesión previa logró un rebote muy moderado del 0,41%, deberá encajar hoy el impacto del endurecimiento monetario de la Fed. Entre los valores que componen el selectivo español, destaca especialmente el comportamiento de las acciones de Indra, que suben con determinación en los primeros compases de la negociación.
Uno de los principales catalizadores que está impulsando el precio de los títulos de Indra es la aceleración en la fabricación de misiles de crucero, una iniciativa destinada a posicionar a España en el estratégico mercado antiaéreo. La antigua Indra centrada en radares, sensores y organización de elecciones ha quedado en el pasado; hace tiempo que la cotizada dejó de ser una mera consultora tecnológica.
Poco a poco ha mutado hacia una compañía multisectorial enfocada en abarcar los grandes retos de la seguridad europea. En esta línea, la firma de defensa presentó el pasado miércoles en la feria Homsec, celebrada en Murcia, su nuevo misil de crucero Squall. Se trata de un proyectil de bajo coste diseñado para ejecutar ataques masivos en enjambre contra objetivos situados a cientos de kilómetros.
En cuanto a sus resultados financieros, Indra cerró la primera mitad del ejercicio con un crecimiento histórico impulsado por el auge del sector de Defensa y Espacio. La compañía logró ingresar 3.179 millones de euros (un 29,7% más) y elevó su beneficio operativo (EBIT) un 51%, hasta alcanzar los 316 millones de euros.
Este fuerte impulso comercial disparó su cartera de pedidos por encima de los 20.500 millones de euros, favorecido tanto por los anticipos de grandes programas militares internacionales como por la integración de adquisiciones estratégicas.
Desde una perspectiva técnica de largo plazo, se observa en Indra una sólida estructura alcista con formación de mínimos crecientes. Este movimiento se inició en febrero del ejercicio 2025 cerca de la zona de los 16 euros por acción y se prolonga de manera consistente hasta la actualidad. Esta tendencia dominante ha venido acompañada por su correspondiente directriz alcista de fondo, la cual ha sido respetada en todo momento.
A pesar de este excelente comportamiento estructural, Indra no ha estado exenta de periodos de elevada volatilidad. Además, se han producido correcciones severas, como la registrada durante el primer trimestre de este ejercicio: con origen en la zona de los 66 euros, llevó a la cotización directamente hacia los 43 euros por acción, lo que supuso una pérdida superior al 34% de su capitalización bursátil en poco menos de un mes.
Evolución de las acciones de Indra
Hablar de los títulos de Indra implica referirse a un valor con una volatilidad sustancial y oscilaciones de precio muy amplias. Centrándonos en el corto plazo, se aprecia una relevante estructura de rebote técnico nacida en la zona cercana a los 47 euros por acción durante el pasado mes de julio.
Este impulso llevó a Indra a tantear de nuevo sus máximos históricos cerca de los 66 euros, nivel donde la oferta frenó el avance y provocó un fuerte retroceso en forma de corrección técnica.
Esta última fase correctiva llevó a la cotización a buscar de forma precisa el nivel del 50% del retroceso proporcional de Fibonacci correspondiente al último gran tramo alcista precedente, situándose en la zona de los 56,48 euros. Desde este soporte clave, Indra ha reaccionado al alza de forma muy clara a lo largo de las últimas seis sesiones.
El rebote ha permitido al valor superar la zona de resistencia de los 61,50 euros en la sesión de ayer, nivel que busca confirmar en la jornada de hoy permitiéndose abrir incluso un pequeño hueco alcista.
No obstante, tras la ruptura de dicha resistencia, el título se enfrenta de inmediato a los máximos marcados en agosto en los 62,70 euros. Esta cota actúa como una resistencia intermedia que el precio intenta rebasar en la jornada actual, constituyendo la principal referencia técnica para planificar cualquier estrategia operativa.
Junto a la volatilidad habitual de la acción, es necesario vigilar los elevados niveles de sobrecompra que acumula en el corto plazo. Si bien este hecho no ha impedido en el pasado que la cotización siga escalando, es un indicador que aconseja actuar con mayor prudencia de la habitual.
Teniendo en cuenta este escenario, si Indra logra superar en dos cierres diarios consecutivos —o en un cierre semanal— la zona de los 62,70 euros por acción, generará una señal alcista de compra de corto plazo que permitirá la introducción de una orden de compra.
El primer objetivo táctico se situaría en los máximos históricos de los 66 euros. De rebasar también esa cota, el valor entraría en subida libre técnica y absoluta (en gráfico ajustado por dividendos y ampliaciones), mejorando sustancialmente su aspecto técnico.
Para ejecutar esta estrategia con un control de riesgo adecuado, la orden de protección no debería permitir la pérdida de los mínimos de la jornada de ayer, ubicados en los 60,58 euros.
Que el valor pierda ese nivel implicaría cerrar el hueco alcista dejado en la apertura de hoy y anular el soporte de los 61,50 euros. Por último, dada la proximidad a los máximos históricos, es aconsejable reducir el tamaño de la posición a un tercio del importe habitualmente destinado a operaciones de este tipo.
