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Las claves

No hay dudas. El mercado da por descontada una subida de tipos de interés de la Reserva Federal (Fed) en 25 puntos básicos, situando la tasa de referencia en el rango del 3,75% al 4%.

Este aumento -cuya probabilidad en el mercado es de más del 92%- sería el primero en Estados Unidos desde julio de 2023, en nada menos que 38 meses.

Con estas certezas, ahora el foco está puesto en los mensajes de la institución presidida por Kevin Warsh, que además realizaría su primer movimiento desde que en mayo sustituyó a Jerome Powell.

Los inversores intentarán descifrar si la Fed planea un segundo incremento antes de final de año, tal y como ya pronostican entidades como JPMorgan y UBS. Y aquí está la clave.

Hay dos reuniones más de la Fed de aquí a fin de año y la mayoría de las quinielas apuestan por una pausa en octubre y alzas en diciembre para cerrar el año en una franja del 4% al 4,25%.

Es así como todo el foco estará puesto en ver si la Fed expondrá un tono duro -confirmando una escalada de subidas- o uno más moderado, con un comportamiento más pausado y sin asegurar alzas inminentes.

Si el tono es duro -algo que se podría dilucidar en la rueda de prensa posterior a la publicación de la decisión de la Fed-, pueden producirse efectos inmediatos como la caída de las bolsas por el temor a que tipos altos enfríen la economía más de la cuenta.

Por su parte, los rendimientos de bonos del Tesoro de Estados Unidos podrían seguir escalando. Hay especial preocupación por el bono a 10 años, que roza el 5%, cotas pocas veces vistas.

Para Javier Molina, de eToro, el verdadero riesgo precisamente está en los Treasuries, porque si el bono de 10 años se consolida alrededor o por encima del 5% "las valoraciones de todos los activos tendrán que ajustarse".

Por otro lado, el dólar se fortalecerá a nivel global y las cuentas de ahorro ofrecerán mayores rendimientos. También, se produciría una corrección a corto plazo en activos de riesgo como el bitcoin.

En el sentido contrario y con un movimiento más moderado, las bolsas reaccionarían con subidas, el bono se estabilizará y el dólar caería. Aunque este escenario es poco probable para los analistas.

¿Por qué los mercados dan por descontada una subida progresiva? En primer lugar, por la guerra de Irán. El conflicto mantiene el precio del crudo cerca de los 110 dólares por barril.

Para XTB, la inflación de servicios continúa elevada, el crecimiento salarial vuelve a acelerarse, la inversión relacionada con la inteligencia artificial mantiene fuerte la demanda de capital y, por supuesto, los costes energéticos están disparados.

Este shock energético actúa como un impuesto directo sobre los costes de producción, amenazando con provocar efectos de segunda ronda en los precios de los servicios y bienes de consumo.

En segundo lugar, el mercado laboral en Estados Unidos se ha mostrado resiliente. La primera economía del mundo sigue sumando puestos de trabajo muy por encima de lo estimado.

Con un desempleo bajo y salarios estables, la inflación subyacente se aceleró en agosto a un ritmo mensual del 0,3%, lo que indica que las presiones sobre los precios persisten a nivel interno. La inflación general subió un 3,4% en agosto.

Finalmente, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, es reacio a dar pistas de sus movimientos y rechaza adelantar al mercado lo que hará la Reserva Federal.

Esto supone que al volverse dependiente de los datos, cada reporte mensual de inflación (si es muy alta) obliga a la Fed a actuar con dureza para mantener su credibilidad ante los mercados institucionales.

Por otro lado, tenemos el choque con Donald Trump. El presidente ha exigido públicamente bajadas de tipos agresivas e, incluso, amenazó con represalias comerciales globales si la Fed no cedía.

Es así como una pausa de la Fed mañana podría interpretarse como una pérdida de su independencia ante la Casa Blanca. Y no parece que Warsh quiere hipotecar su credibilidad en plena tormenta internacional de los mercados.

Para Link Securities, está que la decisión de subir los tipos mandará una clara señal a los mercados de que está dispuesto a luchar contra la elevada inflación. Y es una noticia que podría ser bien recibida por los inversores.

Con todo, el principal impacto que puede tener una subida de tipos agresiva es que se convierta en un freno para el crecimiento económico global y encareciendo el coste del dinero en todas las regiones.

El Banco Central Europeo y el resto de países se verán obligados a mantener sus tasas de interés altas por más tiempo, ralentizando el crecimiento en Europa y Latinoamérica, para evitar que sus monedas se deprecien ante el dólar.

Crecimiento económico

Por otro lado, al encarecerse el crédito ligado a los tipos de interés las empresas reducen sus planes de expansión y los consumidores recortan gastos.

Esto debilita la demanda agregada global, afectando directamente a las grandes economías exportadoras (como China o Alemania) que dependen del consumo internacional.

También tiene un efecto en la propia inflación. Cuando la Fed sube sus tasas, los inversores globales mueven su capital hacia Estados Unidos buscando rendimientos más seguros.

Como las materias primas cotizan en dólares, el resto de los países terminarán pagando más por sus importaciones energéticas, lo que importará inflación a sus propias economías

Por último, con tasas más altas y un dólar fuerte, el coste de pagar los intereses de esa deuda se dispara, aumentando el riesgo de crisis fiscales o reestructuraciones de deuda en los eslabones más débiles de la economía global.