Estrasburgo
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Las claves

Bruselas está "preocupada" por las señales que llegan desde los mercados financieros. No gusta que el bono a 30 años de Estados Unidos esté en el 5,3%, ni que los spread de deuda europea estén, en algunos casos, en niveles que no se veían desde hace una década.

Una situación que se monitoriza en la Comisión Europea, cuya responsable de servicios financieros, María Luis Alburquerque, quien recuerda que todo se ve agravado por "el aumento de la inflación, de los precios de la energía, las tensiones geopolíticas y las guerras comerciales".

Se trata de un cóctel explosivo en el que la deuda global "es muy elevada". Sólo Estados Unidos adeuda cerca de 40 billones de euros, mientras que la Unión Europea en su conjunto suma unos 16 millones de euros.

Cifras que traen de cabeza a los inversores, que cada vez piden más rendimiento a los Estados para financiarse. Algo que trae a la memoria el fantasma de las crisis de deuda, que en estos momentos en Bruselas no se plantean pese a que Alburquerque reconoce que "la cosa no pinta bien".

A juicio de la comisaria hay un elemento clave, que es la fortaleza del sector financiero. Algo que no hubo en la crisis de 2007. "Es mucho más robusto que entonces", ha dicho en un encuentro con periodistas en Estrasburgo durante las horas previas al discurso de Úrsula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea ante el Parlamento Europeo.

¿Qué ha mejorado? Sobre todo la supervisión y la implementación un mecanismo de resolución que sirve para financiar a las entidades que, en un momento dado, puedan caer.

Ahora bien, reconoce que en estos momentos "en los que todo lo que está alrededor de nosotros está fuera de nuestro control" es necesario adoptar nuevas medidas. Especialmente en la "apuesta por el mercado único, que es el logro más poderoso que tiene la Unión Europea".

En este sentido, Alburquerque ha insistido en que es necesario avanzar en la consecución de un mercado financiero único en Europa, que permita también que los bancos puedan llevar a cabo fusiones en el entorno de la Unión Europea.

El primer paso para que eso ocurra es cerrar el Fondo de Garantía de Depósitos europeo, algo que lleva pendiente desde el 2015. Una propuesta que se va a actualizar para presentar una "unión bancaria bajo nuevas dimensiones".

La intención de Bruselas es que pueda estar listo en el primer trimestre del año, y puedan comenzar las negociaciones para ponerlo en marcha.

Esta será una de las claves para comprobar si realmente a las entidades financieras les compensa (o no) dar pasos en la creación de grandes gigantes europeos.

"Es cuestión suya decidir la estrategia de negocio, pero la regulación debe permitirles dar los pasos necesarios", ha dicho la comisaria.

Ahora bien, a su juicio, Europa "necesita unos pocos bancos realmente grandes, capaces de competir con las entidades estadounidenses. Especialmente en banca de inversión".

En cuanto a los incentivos que verían los grandes bancos para hacer fusiones transfronterizas o ganar escala, la comisaria cree que "el papel de la regulación no es ponerse en el camino. Los bancos deben poder elegir su propio negocio".

Y continúa: "Si quieren seguir siendo locales, servir a sus comunidades locales, es perfecto. Si quieren ser más grandes, si quieren ir a nivel transfronterizo, eso también debería estar absolutamente bien".