Javier Cabrera
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Las claves

Solaria está teniendo un año movido en bolsa y después de alcanzar sus máximos anuales en el mes de abril, con una subida superior al 40% en el año hasta ese momento, comenzó el desplome del 38%. Pero cuidado, porque la narrativa puede cambiar por completo.

Solaria ha tenido un importante giro estratégico, que busca progresar más allá de su tradicional modelo fotovoltaico para integrarse en la megatendencia de la inteligencia artificial y los centros de datos. Para compensar la intermitencia de la energía solar, Solaria está incorporando progresivamente energía eólica y sistemas de almacenamiento mediante baterías, apoyándose en la creación de su empresa conjunta Gravyx.

El pilar central de su nueva estrategia consiste en proveer energía renovable e infraestructura de red de forma directa a desarrolladores de centros de datos, ofreciendo un modelo integral con el que ya ha logrado asegurar 3,4 GW de potencia en Europa.

Con este planteamiento, los promotores de centros de datos reducen costes y plazos, logrando un ahorro de hasta 7,7 millones de euros anuales. Este beneficio económico responde a la menor carga en peajes e impuestos aplicable a instalaciones híbridas que alcanzan un 60% de autoconsumo energético.

El principal desafío que percibe el mercado respecto a esta apuesta es el elevado nivel de endeudamiento de la empresa. Debido al fuerte gasto de capital que requiere su expansión, la deuda neta se ha disparado más de un 300% desde 2020, generando dudas de liquidez y grandes vencimientos de cara al 2026.

Sin embargo, el riesgo para la matriz se considera más limitado de lo que parece, ya que más del 80% de esa deuda está estructurada mediante bonos proyecto sin recurso, lo que significa que en caso de problemas financieros, solo se vería afectada la filial encargada del proyecto específico.

Por otro lado, el valor en bolsa de la compañía está fuertemente marcado por la especulación bajista. Solaria mantiene una concentración de posiciones cortas sobre su capital flotante del 9%, lo que la expone a una alta volatilidad y mantiene latente la posibilidad de que se produzcan nuevos episodios de estrangulamiento de cortos (short-squeeze), un fenómeno que ya impulsó bruscamente el precio de sus acciones en varias ocasiones durante el último año.

El gráfico diario de Solaria muestra una sólida estructura de recuperación tras haber hecho suelo en la zona de los 15,90 euros a finales del mes pasado.

Desde ese mínimo, la cotización ha construido una clara directriz alcista de corto plazo marcada por mínimos crecientes, impulsando al precio a situarse en los 17,845 euros y superando de forma holgada tanto la media móvil de 14 sesiones (17,218 euros) como la de 28 sesiones (16,824 euros).

Este movimiento ha generado un cruce alcista entre ambas medias que ahora funciona como soporte dinámico, dejando el camino despejado para atacar la resistencia inmediata en la zona horizontal de los 18,639 euros, nivel clave cuya superación ratificaría el cambio de sesgo a medio plazo.

Análisis técnico de Solaria Elaboración propia

La lectura de los osciladores e indicadores complementarios respalda firmemente la continuidad de la presión compradora. El índice de fuerza relativa (RSI) cotiza con pendiente ascendente en los 58,7 puntos, reflejando una inercia positiva renovada con amplio recorrido antes de alcanzar terreno de sobrecompra.

Por su parte, la lectura del ADX y sus componentes confirma el dominio de la fuerza compradora (+DI por encima de -DI) con una progresiva aceleración de la tendencia, lo que fortalece la validez de la directriz alcista en curso y posiciona a la cotización con potencial para buscar objetivos superiores en el entorno de los 20,00 euros si se consolida la rotura del pivote actual.

*** Javier Cabrera es analista de XTB.