Ángel Escribano, está preparando una oferta pública de venta (OPV) de la empresa de defensa y seguridad tecnológica EM&E que controla junto a su hermano, después de abandonar Indra en medio de una guerra abierta con el Gobierno por el control de Indra.
En una entrevista concedida a Bloomberg el fundador de la compañía de defensa adelantó que están trabajando para poder sacar a Escribano Mechanical & Engineering al mercado como una forma de abrir el capital a nuevos inversores.
Escribano, que a principios de 2025 fue designado presidente de Indra para convertir a Indra en un campeón europeo del sector, dimitió poco más de un año después tras una tensa disputa con el Gobierno.
La versión oficial fue que Moncloa se opuso a que Indra adquiriera EM&E, la firma de tecnología de defensa y seguridad copropiedad suya y de su hermano, advirtiendo conflicto de intereses.
Sin embargo, el miedo del Gobierno era perder el control de Indra en manos de Escribano y por ello orquestó una operación para sacarle de la presidencia y del accionariado de Indra.
Frente a ese escenario, el empresario ha optado por impulsar la cotización independiente de su vehículo familiar, una estrategia que le permitiría captar capital en los mercados.
La decisión se produce en un momento de fuerte dinamismo del sector de defensa en Europa, impulsado por el aumento del gasto militar y la demanda de capacidades tecnológicas avanzadas.
Escribano ha afirmado en la entrevista de Bloomberg que los objetivos de EM&E de alcanzar los 1.300 millones de euros (1.500 millones de dólares) en ventas de sus torretas, sistemas militares y componentes de munición guiada para 2030 podrían estar ya desactualizados a medida que aumentan los pedidos.
De hecho, cree que el mayor gasto militar europeo, la escasa capacidad de fabricación y la demanda de tecnología de control local están impulsando sus ingresos y podrían aumentar considerablemente sus previsiones.
En 2025, las ventas aumentaron un 37%, hasta alcanzar los 488 millones de euros, y los beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA) crecieron más de la mitad.
