Tras el entusiasmo por la IA que impulsó ayer a los mercados, las plazas asiáticas registran caídas este jueves debido a la prudencia sobre la inversión en este sector. Por su parte, el petróleo se mantiene estable mientras los analistas sopesan el impacto de un eventual acuerdo de paz con Irán.
Paralelamente, el Ibex 35 buscará reafirmar la cota de los 20.000 puntos, nivel psicológico por encima del cual ya se sitúa. Si examinamos los valores de su composición, destaca el comportamiento de las acciones de Telefónica, que se sitúan en la parte alta de la tabla.
Sin duda, el hecho destacado que está sirviendo de catalizador para el valor es que Telefónica y Liberty Global consideran aplicar un recorte de personal en Virgin Media O2 (VMO2), su filial en Reino Unido, emulando la reestructuración impulsada en Alemania. Esta medida busca contener gastos ante la disminución de los ingresos y el elevado endeudamiento de la compañía.
El ajuste sigue los pasos del plan implantado en el mercado alemán, donde la reducción de 1.100 puestos de trabajo y la clausura de 60 establecimientos generarán un ahorro proyectado de 185 millones de euros al año.
Si analizamos las acciones de Telefónica desde el punto de vista técnico, encontramos un valor sumido en una alta volatilidad, sobre todo desde el último trimestre de 2025 y todo lo que llevamos de este ejercicio 2026.
Tomando como referencia los mínimos del pasado mes de enero en la zona de los 3,11 euros, Telefónica desplegó una secuencia de mínimos y máximos relativos crecientes hasta alcanzar la zona de los 3,96 euros durante el pasado mes de mayo, mostrando síntomas de una importante fortaleza técnica.
Esta progresión alcista logró superar niveles relevantes como la zona de los 3,50 euros y los 3,82 euros por acción, lo que dio paso a un avance en la teleco de prácticamente el 27 % de su capitalización bursátil.
Tras esta progresión, los títulos de Telefónica sucumbieron a la presión de los bajistas. Esto provocó un intenso deterioro que se llevó por delante todos y cada uno de los niveles de retroceso proporcional de Fibonacci al proceso alcista anterior, apoyándose de forma clara y casi matemática en el 61,8 % de su retroceso proporcional, es decir, en la zona de los 3,44 euros por acción.
Evolución de las acciones de Telefónica
Así pues, estamos ante un valor que está respetando sus niveles técnicos a la perfección, por lo que podremos guiarnos por este tipo de análisis antes de tomar cualquier decisión de inversión.
En el corto plazo se observa un importante rebote técnico de los títulos de Telefónica, que han alcanzado la zona de los 3,65 euros en una lucha incesante por superar el conjunto de sus tres medias móviles más representativas (corto, medio y largo plazo) que podrían congestionar el precio.
Actualmente, el valor se encuentra luchando con la media móvil de 100 sesiones, que pasa por la zona de los 3,67 euros y cuya superación dejaría atrás estas referencias técnicas que pueden impedir el avance sostenido de las acciones.
En cuanto a sus indicadores adelantados, no se observan impulsos de volatilidad extrema activos ni niveles de sobrecompra intensos, lo que sugiere continuidad en la pauta de rebote e impulsa el avance alcista.
De esta manera, si ya tenemos posiciones abiertas en Telefónica, el escenario técnico actual invita a mantenerlas, a menos que el valor se sitúe por debajo de la media móvil de 200 sesiones (zona de los 3,55 euros). Cerrar por debajo de ese nivel en alguna sesión diaria mostraría síntomas de debilidad en la compañía y nos llevaría a abandonar la posición.
El escenario técnico alcista sugiere que una superación limpia y con volumen de la zona de los 3,68 euros abriría el camino a buscar un primer objetivo en los 3,75 euros por acción y, en segundo lugar, la zona de los 3,82.
Como escenario alternativo, si el valor no logra superar esta cota de referencia, una caída y acercamiento a la zona de los 3,57 euros permitiría de nuevo una incorporación al valor de forma técnica. No obstante, en esta ocasión limitaríamos la estrategia a un tercio de la cuantía que habitualmente destinemos a un valor de estas características.
Con el fin de proteger nuestra inversión, en cualquiera de los dos escenarios que termine dándose primero, situaríamos una orden de protección o stop loss consistente en no ceder más del 3,5 % desde el nivel de entrada.
