El temor a que las inversiones masivas en centros de datos no den el retorno esperado, el avance de la competencia china y la toma de beneficios hundieron a ASML, AMD y TSMC, arrastrando de paso al Nasdaq y a otros índices de enfoque tecnológico como el Kospi surcoreano.
Por otro lado, la guerra con Irán sigue abierta pese a la pausa en los ataques de EEUU, mientras las tensiones comerciales vuelven a la agenda.
¿Se dan ya las condiciones para un pánico bursátil?
Si miramos solo los riesgos, quizás sí, pero hay matices.
Empezando por Oriente Medio, la Casa Blanca tiene poco interés en que el conflicto se alargue, ya que podría perjudicar las posibilidades de los republicanos en las elecciones de medio mandato. Según una encuesta de POLITICO, el apoyo de los seguidores de MAGA a asumir el coste económico de la guerra ya ha caído del 50% en mayo a poco más de un tercio.
La Casa Blanca tiene poco interés en que el conflicto se alargue, ya que podría perjudicar las posibilidades de los republicanos en las elecciones de medio mandato
Además, la abundancia de petróleo iraní en el mar mantiene los precios bajo presión.
En cuanto a los problemas de las compañías de semiconductores, lo crucial es que los fundamentales siguen siendo sólidos: la demanda de chips para IA se mantiene alta y los beneficios continúan creciendo.
Y aunque las valoraciones siguen elevadas, tampoco apuntan a un exceso extremo.
Según FactSet, el PER futuro a 12 meses del S&P 500 se sitúa en 20,1, ligeramente por encima de su media de 5 años (19,9) y de 10 años (19,0), aunque por debajo del nivel de 20,4 alcanzado al cierre del segundo trimestre. Al mismo tiempo, los resultados empresariales mantienen el impulso: hasta ahora, el 86% de las compañías del S&P 500 ha superado las previsiones de BPA y el 80% las de ingresos.
Esto no descarta una bajada, pero conviene mirar también la otra cara.
***Igor Kuchma es analista de Trading View.
