Eduardo Bolinches
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Las claves

El optimismo se apodera de los mercados financieros tras el principio de acuerdo de paz entre Washington y Teherán. Como resultado, las bolsas han reaccionado con notables ganancias, mientras que el dólar ha caído a mínimos de los últimos diez días y los precios del crudo han sufrido un fuerte descalabro.

Por su parte, el Ibex 35, que logró un cierre semanal positivo con avances superiores al 2%, ha partido hoy desde la zona próxima a los 19.000 puntos, un nivel relevante y psicológico.

Examinando los valores de su composición, destacamos el comportamiento de las acciones de BBVA, que suben con fuerza en los primeros intercambios.

Hablar de BBVA es hablar de una de las entidades más importantes del sector financiero, consolidada en el segundo lugar por volumen de préstamos concedidos, por detrás de CaixaBank y por delante de Banco Santander.

Aunque se ha tenido que conformar con la medalla de plata, BBVA es el gran banco que más crece. Tras haberse quedado rezagado en la concesión de créditos a principios del año pasado, la entidad ha recuperado todo el terreno perdido: su cuota de negocio se sitúa ya en el 21,5%, lo que supone casi 12 puntos porcentuales más que en las mismas fechas del año anterior.

Este fuerte impulso le ha permitido adelantar a Santander, entidad que cerró mayo de 2025 en segunda posición y que, doce meses después, ha bajado un escalón.

Si analizamos los títulos de BBVA desde un punto de vista técnico, observaremos un patrón muy alcista que se inició a finales del ejercicio 2024 cerca de la zona de los 8,30 euros. Este movimiento ha permitido al valor alcanzar unos máximos históricos en formato intradiario en la jornada del pasado 3 de febrero, situándose en la zona de los 21,62 euros por acción.

Durante gran parte del movimiento, el valor ha estado apoyado por su media móvil de largo plazo (es decir, la media móvil de 200 periodos) y también por el conjunto de sus medias móviles de medio y de corto plazo.

Si nos centramos en el medio plazo, observamos que, tras un fuerte correctivo experimentado precisamente desde esos máximos históricos —el cual se llevó más del 22% de su capitalización bursátil—, BBVA ha conseguido acaparar la atención de los inversores y formar una estructura de canal alcista muy interesante que le ha permitido seguir avanzando durante todo este tiempo.

Evolución del precio de las acciones de BBVA Eduardo Bolinches VisualChart

Con un índice sectorial bancario europeo que se encuentra también en plena zona de máximos, BBVA ha sabido aprovechar este fuerte tirón para superar una importante cota de resistencia situada en los 20,25 euros por acción, un nivel que el valor ya había probado durante los meses de febrero, abril y el pasado mes de mayo.

Además, hay un hecho destacado que ha permitido a los alcistas reaccionar con cierta fuerza: el cruce de sus medias móviles de 50 y de 100 sesiones justo en la zona de los 19,10 euros.

Esto ha permitido detener la última fase bajista de corto plazo y abrir un importante hueco al alza en la jornada del pasado viernes, sumado a otro nuevo hueco alcista en la sesión de hoy.

Con esta exhibición de fortaleza, BBVA rompe al alza una zona importante en cuanto a resistencia horizontal en los 20,25 euros y se dirige a cerrar el último de los huecos bajistas que quedaba abierto desde el pasado mes de febrero, situado en la zona de los 21,21 euros.

A favor del movimiento comprador tenemos un RSI que se encuentra en la zona de los 66 puntos; es decir, está en terreno constructivo ya que por encima de 50 denota cierto control comprador, pero sin llegar a la zona de sobrecompra, por lo que todavía tiene margen de movimiento.

Además, la volatilidad ha aumentado ligeramente en las últimas semanas, lo que sugiere que el valor es sensible al flujo de noticias, probablemente condicionado por un entorno de subidas de tipos de interés.

De esta manera, si ya tenemos títulos de BBVA en cartera, lo más sensato sería mantenerlos mientras el valor no regrese por debajo de los 20,25 euros y entre de nuevo en el lateral de consolidación que ha venido experimentando durante las últimas semanas.

Si no tenemos títulos en cartera, y estimando que todavía queda un cierto tirón alcista para el banco, se podrían tomar posiciones compradoras de, como mucho, un tercio de lo que normalmente destinamos a un valor de estas características.

Para ello, se debería establecer una orden de protección por debajo de los 21,20 euros por acción, fijando un primer objetivo en los 21,20 euros y un segundo objetivo en los máximos históricos, en la zona de los 21,60 euros.