Los precios del petróleo escalan tras los últimos bombardeos estadounidenses, una situación que amenaza directamente la estabilidad en el estrecho de Ormuz. Como consecuencia de esta tensión geopolítica, los inversores acusan el golpe en los mercados financieros en forma de caídas generalizadas en las principales bolsas.
Por su parte, el Ibex 35 se aleja de la zona de los 18.500 puntos que intentaba romper durante la semana, frenando así la reacción alcista que se había originado cerca de los 17.470 puntos.
Si nos adentramos en el comportamiento de los valores que componen el índice español, destaca la fuerte caída de las acciones de Grifols en los primeros intercambios de la sesión, en gran parte, debido a una barrida de precio por "fat finger".
Barrida de precio por "fat finger"
La compañía catalana analiza, junto a Bank of America, la posibilidad de sacar a bolsa en Estados Unidos una participación minoritaria de Biopharma, su división estrella de medicamentos basados en plasma.
No obstante, el plan para este movimiento estratégico se encuentra todavía en una fase de estudio muy preliminar. Por otro lado, la próxima junta de accionistas del 17 de junio estará marcada por la clara división entre los grandes asesores de voto.
Mientras la firma ISS aconseja rechazar la propuesta de permitir al Consejo de Administración emitir nuevas acciones para ampliar capital, Glass Lewis se ha posicionado a favor de la medida.
La evolución de Grifols en el parqué en los últimos tiempos ha estado marcada por la inestabilidad. Con un apalancamiento financiero que no da tregua y la presión constante de las posiciones cortas, sus discretos resultados operativos no han bastado para dar la vuelta a la situación. En este escenario, el valor busca reconstruir su reputación frente a los accionistas.
Si analizamos los títulos de Grifols desde un punto de vista técnico, y tomando como referencia los máximos intradiarios de 13,52 euros por acción alcanzados a finales de julio, se observa una pauta de máximos y mínimos relativos decrecientes.
Esta secuencia bajista ha penalizado los títulos del fabricante de hemoderivados hasta arrastrarlos a unos mínimos anuales de 8,43 euros a finales de marzo, periodo en el que se ha dejado casi el 38% de su capitalización bursátil.
Evolución de las acciones de Grifols
De cara al medio plazo, Grifols se encuentra en plena formación de un soporte horizontal en la zona de los 8,63 euros por acción, nivel donde ya ha completado un triple apoyo que le ha permitido rebotar en varias ocasiones.
Por su parte, la banda superior de este movimiento lateral se sitúa en los 9,65 euros, un techo de mercado que también ha tanteado de forma recurrente e incluso ha llegado a perforar, aunque finalmente resultó ser una falsa ruptura.
De forma equidistante a este rango lateral encontramos una zona de soporte, anterior resistencia, situada en los 9,14 euros. Por este punto pasa, además de manera tangencial, la media móvil de 50 períodos, la cual está sirviendo como apoyo para la cotización en las últimas jornadas.
A partir de estos niveles técnicos clave, es posible trazar varias opciones estratégicas para buscar rentabilidad a corto plazo. La primera opción operativa consiste en esperar a que el valor encadene dos cierres diarios consecutivos por encima de los 9,75 euros por acción.
En ese momento se activaría una señal de compra, ya que elevaría drásticamente las probabilidades de continuar el rebote iniciado en el soporte de los 8,63 euros. Bajo esta estrategia, el primer objetivo se situaría en los 10,30 euros y la orden de protección o stop loss se colocaría por debajo de los 9,40 euros en cierre.
La segunda opción tiene en cuenta la volatilidad del valor, ya que es posible que los bajistas presionen e impidan a Grifols superar los 9,75 euros en el muy corto plazo. Si el precio se gira a la baja y se acerca de nuevo a los mínimos de la sesión de hoy, donde ha llegado a caer más de un 8%, aproximándose a la zona de los 9,14 euros, se podría iniciar una compra.
Para gestionar el riesgo en este segundo escenario, se aconseja limitar la posición a un tercio del capital total destinado a este tipo de activos, estableciendo un primer objetivo en los 9,65 euros y un stop loss por debajo de los 8,88 euros por acción.
Cualquiera de los dos escenarios, según el que se active primero, ofrece una estructura técnica definida para operar en la compañía.
