En las primeras etapas de la IA avanzada las GPUs fueron clave para su desarrollo. De hecho, las CPUs pasaron a un segundo plano, lo que también provocó que el mercado se hipercentrara en las empresas que desarrollaban esas GPUs: Nvidia.
Pero cuidado, porque la nueva etapa de la IA requiere de nuevo CPUs y ahí es donde entra en juego AMD.
La IA generativa tradicional (como los primeros chatbots) funcionaba en un bucle simple: el usuario escribía un prompt, la GPU procesaba la matriz matemática y devolvía una respuesta.
Pero la IA agéntica, que son sistemas autónomos capaces de planificar, razonar, usar herramientas externas y ejecutar tareas complejas de múltiples pasos por sí mismos, opera bajo una lógica totalmente distinta. Ahora es necesario una CPU que organice todo este proceso y por ello se pone de nuevo el foco en empresas como AMD.
En esta nueva era, AMD ya tiene su hoja de ruta establecida, con arquitecturas como AMD Turin, centrada en chips de 3 y 4 nanómetros o el Venice, con un nodo de 2 nanómetro. Ambos permiten una mejor gestión del flujo de trabajo y la memoria, por lo que son claves para la IA agéntica.
Además, otros competidores como Intel parecen tener más problemas para la innovación. Aunque Nvidia está siendo capaz de hacerse fuerte en el mercado de las CPUs para la IA, AMD, también se está haciendo un hueco importante.
El único problema que podríamos señalar de AMD es que cotiza a unos múltiplos muy elevados, lo que aumenta el riesgo de la inversión. Sin embargo, a nivel tecnológico estamos en un paso importante que se podría traducir en millones de dólares de ingresos.
Sin ir más lejos, en el primer trimestre de este año los ingresos de la compañía crecieron en casi un 38% interanual, mientras que el beneficio neto prácticamente se dobló y el flujo de caja libre se multiplicó por 3,5 veces.
Es decir, no estamos en un caso en el que los múltiplos únicamente se basan en un crecimiento que no ha empezado a materializarse, sino que AMD ya está viendo un crecimiento muy importante de sus cifras.
El gráfico diario de AMD (AMD.US) muestra una sólida estructura alcista a medio plazo, caracterizada por una sucesión de mínimos y máximos crecientes bien definidos. Actualmente, la cotización se sitúa en los 449,99 dólares, posicionándose cómodamente por encima de sus medias móviles simples de 14 días (línea amarilla, en 424,40) y de 28 días (línea púrpura, en 365,59), las cuales presentan una clara pendiente positiva.
Tras una breve y saludable corrección que testeó con éxito el soporte dinámico de la media de 14 días, el precio ha reanudado su impulso con dos velas verdes consecutivas, lo que demuestra que los compradores siguen absorbiendo la presión vendedora en los niveles clave.
Análisis técnico de AMD
De cara a las próximas sesiones, el objetivo inmediato para confirmar este sesgo alcista es la superación definitiva de la resistencia técnica fijada en los 456,34 dólares. El indicador ADX, situado en un nivel elevado de 47,8, ratifica que la tendencia actual tiene fuerza, aunque la disposición de sus líneas secundarias invita a la prudencia, sugiriendo que podríamos ver una breve consolidación lateral antes de un ataque definitivo a nuevos máximos.
Una ruptura limpia y con volumen por encima de los 456,34 dólares abriría el camino hacia el objetivo psicológico de los 475-480 dólares, un escenario que se mantendrá vigente mientras el valor respete el soporte de corto plazo en la zona de los 421 dólares.
*** Javier Cabrera es analista de XTB.
