El bitcoin, la criptomoneda con mayor volumen de mercado, ha alcanzado la cota psicológica de los 80.000 dólares. La divisa virtual revierte la débil trayectoria con la que arrancó el 2026 y que agudizó con el conflicto en Irán y vuelve a niveles que no veía desde finales de enero.
Un mes, enero, en el que el bitcoin retrocedió algo más de un 10%. A este desempeño le siguió un febrero en el que la criptodivisa cedió casi un 15% y perdió de manera definitiva los 70.000 dólares.
Tras este bajista comienzo de año, el bitcoin materializó -como el resto del mercado- las tensiones procedentes de la guerra en Oriente Próximo. En la primera semana de guerra se mantuvo casi plano y en el segundo balance semanal logró avanzar casi un 6%.
Sin embargo, las perspectivas de un conflicto a largo plazo, así como el resto de movimientos de los inversores, lanzados a buscar liquidez y reorganizar sus carteras, perjudicaron a la divisa. En las dos semanas siguientes, el bitcoin se dejó más de un 3% en cada una de ellas y arriesgó los 65.000 dólares.
A partir de este punto, y pasado el primer mes íntegro de conflicto en Irán, el bitcoin comenzó su escalada. Así, la criptomoneda fue reconquistando niveles clave hasta alcanzar los 80.000 dólares recién estrenado mayo y sostenerlos a pesar del auge de las tensiones en la víspera.
En lo que va de conflicto en Irán, la criptodivisa se ha impulsado un 20%. Un rendimiento que contrasta con el 23% que cedió en los dos primeros balances mensuales del año.
Desde IG sostienen que la subida del bitcoin está motivada por las entradas sostenidas de capital institucional a través de ETFs, que han consolidado una demanda estructural más estable.
Asimismo, apuntan a que la criptomoneda se mueve como activo de riesgo pero que también copa parte de su valor como refugio y actúa como termómetro de liquidez global.
