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Las claves

El final de la guerra en Irán no termina de llegar y aunque el crudo sigue materializando en su precio cada ajuste de las expectativas de que se acabe o no la guerra, es más que probable que no supere los máximos que ha fijado desde que empezaron los ataques.

Así lo entienden unos analistas que también bailan al son de las noticias que van llegando desde Oriente Próximo. Su conclusión también es concisa: siguen aguantando la perspectiva de que la paz definitiva llegue pronto.

Sólo un escenario que retroceda a los momentos de más tensión y en el que Estados Unidos vuelva a atacar instalaciones energéticas críticas para Irán puede devolver al crudo a niveles en el entorno de los 120 dólares, sus máximos en este tiempo. Aunque el crudo necesita una desescalada creíble para ratificar su techo.

El petróleo ha sido -y sigue siendo- el gran catalizador del mercado desde que estalló la guerra de Irán hace algo más de siete semanas. Y también el más afectado por el shock energético derivado de los constantes bloqueos del estrecho de Ormuz.

En este tiempo, el combustible de calidad Brent, la que tenemos de referencia en Europa, ha alcanzado niveles que no veía desde otros importantes bloqueos energéticos, como la guerra de Ucrania, aunque sin superar sus máximos desde ese momento.

En concreto, el precio del crudo ha llegado a repuntar un 64% desde el nivel en el que se movía de manera previa al estallido de la guerra -sobre los 72 dólares- hasta el punto más alto que ha alcanzado desde que empezó la misma, los 119,24 dólares por barril.

Más de lo mismo para el crudo estadounidense, el West Texas Intermediate. El petróleo ha llegado a alcanzar los 112 dólares por barril, lo que supone un repunte del 68% respecto al nivel sobre el que cotizaba antes de que detonasen las primera bombas en Oriente Próximo, los 67 dólares.

Estas cifras han llevado al oro negro a firmar la mayor subida mensual de su historia en marzo por la guerra en Irán. El Brent voló un 55% en el tercer mes de marzo y el WTI repuntó un 52%.

Sin embargo, los precios del combustible han parecido estabilizarse desde que las perspectivas de fin de guerra sobrevuelan el mercado. El crudo materializa los hechos en su cotización y no rebasaba los 100 dólares por barril desde que Trump anunció el primer alto el fuego en Irán. Aunque ahora vuelve a hacerlo.

El alto el fuego de dos semanas acaba de terminar y el mandatario estadounidense ha abogado por extenderlo hasta que se concluyan las negociaciones ante la dificultad de llegar a un acuerdo con Teherán.

Ahora, las perturbaciones a las que se enfrenta el carburante dependen del nivel de bloqueo al que se someta Ormuz. El Brent ha vuelto a alzarse hasta superar la barrera psicológica de los 100 dólares tras el ataque de la Guardia Revolucionaria iraní a tres buques que intentaban cruzar el estrecho y la captura de dos de ellos.

Las perspectivas

A pesar de esto, los analistas avisan de que el mercado mantiene el optimismo aunque también alertan de que intentar predecir el futuro del conflicto y sus implicaciones para los mercados sigue siendo un ejercicio inútil hasta que llegue la paz entre Washington y Teherán.

Las estimaciones sitúan la capacidad de resistencia de Irán en torno a 25 días, lo que abre también una ventana temporal bastante clara, ya sea para terminar con la guerra o para que escale el conflicto. Mientras tanto, el crudo sufrirá repuntes derivados de bloqueos parciales y negociaciones lentas que pueden hacer que se mueva en el entorno de entre los 95 y los 105 dólares.