Las claves
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En la víspera se produjo un importante tirón de las grandes tecnológicas en Wall Street, lo que volvió a impulsar el apetito por el riesgo. Este jueves, los inversores permanecen muy atentos a la tensión geopolítica entre EE. UU. e Irán, un foco que mantiene la presión alcista sobre el precio del petróleo y añade incertidumbre al mercado.
En el mercado español, el selectivo parte desde los 18.197,9 puntos tras avanzar un 1,35% en la sesión anterior y firmar un nuevo máximo histórico, con el sector bancario como principal motor del movimiento. Dentro de su composición destaca el comportamiento de las acciones de Repsol, que vuelven a situarse entre las más activas y técnicamente más fuertes del índice.
Repsol cerró 2025 con un beneficio neto de 1.899 millones de euros, lo que supone un incremento del 8%, apoyado en la fortaleza de su modelo integrado pese a un entorno más exigente. Sin embargo, el resultado neto ajustado retrocedió un 15%, hasta 2.568 millones, afectado por la volatilidad energética y la incertidumbre geopolítica que ha condicionado buena parte del ejercicio.
En materia de retribución al accionista, elevó el dividendo en efectivo hasta 0,975 euros brutos por acción, un 8,3% más, además de ejecutar amortizaciones vinculadas a recompras por 700 millones, destinando en total cerca de 1.800 millones.
Para 2026 prevé distribuir alrededor de 1.900 millones, con un dividendo de 1,051 euros por acción, un 7,8% superior, y un primer programa de recompra de hasta 350 millones. Asimismo, mantiene una guía de producción de entre 560.000 y 570.000 barriles equivalentes al día.
Desde el punto de vista técnico, los títulos de Repsol vienen desarrollando una secuencia muy clara de mínimos y máximos relativos crecientes dentro de una estructura alcista iniciada a comienzos del pasado mes de abril en la zona de 8,77 euros por acción. Esta dinámica permite trazar una directriz ascendente que ha servido de apoyo en cada fase correctiva, reforzando la solidez de la tendencia principal.
Evolución de las acciones de Repsol
En su gráfico se aprecia que cada ajuste correctivo ha quedado encajado dentro de esa estructura, sin que en ningún momento se haya perforado la directriz alcista. El sesgo positivo se mantiene sin apenas dudas y el movimiento ha estado acompañado por las tres medias móviles más representativas —corto, medio y largo plazo—, todas ellas con pendiente ascendente, lo que confirma fortaleza estructural.
Otro aspecto relevante es que, mientras el precio del petróleo registró un goteo bajista constante durante la segunda mitad de 2025, Repsol no trasladó esa debilidad a su cotización. Por el contrario, aprovechó ese contexto para consolidar niveles, mostrando una fortaleza relativa destacable frente a la materia prima.
En el último mes, tras un incremento de la volatilidad en enero y un apoyo claro en la zona de soporte horizontal de 15,55 euros, el valor protagonizó la apertura de un nuevo tramo alcista. Superó sin grandes dificultades la resistencia de 16,62 euros y, en la sesión de ayer, batió máximos históricos por encima de 17,24 euros, dejando una vela alcista de amplio rango y con implicaciones técnicas muy positivas.
La ruptura de máximos ha permitido, además, la apertura de un nuevo hueco alcista en la jornada de hoy, encarando la zona de los 18 euros por acción. Este movimiento sitúa al título en subida libre técnica y absoluta en gráfico ajustado por dividendo y ampliación, un escenario que suele atraer flujos adicionales de dinero al no existir referencias en cuanto a resistencias.
Con este contexto, si ya se tienen acciones en cartera, la estrategia pasa claramente por mantener mientras el precio no pierda la zona de los 17,24 euros en base cierres, que actúa como principal soporte horizontal de corto plazo. La estructura sigue siendo claramente favorable mientras ese nivel permanezca intacto.
En caso de no estar posicionados y teniendo en cuenta los elevados niveles de sobrecompra acumulados en el corto plazo, lo más prudente sería esperar a la formación de un throwback o a un proceso de consolidación antes de plantear nuevas entradas. El primer objetivo inmediato se sitúa en los 18,00 euros y, tras su superación, la zona de los 18,50 euros.
Solo si el perfil de riesgo lo permite y se puede asumir la posibilidad de una corrección puntual, dados los elevados niveles de sobrecompra acumulados y la cercanía de su índice de referencia Ibex 35 a máximos históricos, cabría valorar una entrada parcial, de hasta un tercio de la posición habitual.
En ese caso, la orden de protección debería situarse por debajo del origen del hueco alcista abierto hoy, es decir, bajo los 17,63 euros en base cierres.
