Las claves
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Generado con IA
Microsoft ha arrancado el 2026 con las dudas del mercado en torno a la rentabilidad de su despliegue masivo de capex en cloud y modelos generativos. El precio por acción corrige un 18% en el acumulado del año.
La compañía registró unos ingresos totales de 81.300 millones de dólares, un 17% más interanual, por encima del consenso, con un peso creciente del negocio cloud frente a las líneas más maduras de PC y gaming.
La nube superó por primera vez los 50.000 millones de dólares trimestrales, con un crecimiento del 26%, confirmando que la nube sigue siendo el principal motor de la compañía.
Mientras que el beneficio neto non‑GAAP alcanzó los 30.900 millones de dólares, un 23% más interanual, con un BPA non‑GAAP de 4,14 dólares, un 24% más; en GAAP, el crecimiento del beneficio fue todavía más elevado por efectos contables ligados a OpenAI.
Por su parte, el segmento Intelligent Cloud ingresó 32.900 millones de dólares, 29% más interanual, impulsado por Azure y otros servicios cloud, que crecieron un 38%.
La división cloud opera con un margen operativo del entorno del 47 %, aunque el margen bruto del conjunto de Microsoft Cloud cayó hasta el 67 % por la intensidad de las inversiones en infraestructura de IA.
La compañía guía para el siguiente trimestre un crecimiento de Azure del 37–38 % en divisa constante, lo que sugiere un estancamiento del crecimiento pese a que mantiene a la plataforma claramente por encima del crecimiento del mercado global de IaaS/PaaS.
La cartera de compromisos comerciales a futuro (RPO) alcanzó los 625.000 millones de dólares, con aproximadamente un 45% ligado a OpenAI y a servicios asociados, lo que otorga una visibilidad pluri‑anual muy elevada sobre el flujo de ingresos de Azure y de la capa de IA.
IA, Copilot y alianza con OpenAI
La estrategia de IA de Microsoft se articula en varias capas: infraestructura (Azure), modelos (OpenAI y propios), y experiencias de alto valor como la familia Copilot para Microsoft 365, GitHub o la seguridad.
En 2026, Microsoft quiere convertir a Copilot en una capa básica de suscripción dentro de M365, con ampliación de capacidades de seguridad, gestión y cumplimiento normativo, y con cambios de precios previstos a partir del 1 de julio de 2026.
La hoja de ruta apunta a una transición desde el “asistente que responde a comandos” hacia agentes autónomos especializados, capaces de ejecutar procesos completos (campañas, reporting, administración de sistemas) con una supervisión humana mínima.
Esta integración profunda de IA refuerza el efecto red: cuanto más datos corporativos pasan por Azure y M365, más valor aporta Copilot, y más difícil resulta para el cliente desengancharse del ecosistema.
Inversión, capex y retos de ejecución
Microsoft afronta los próximos trimestres todavía en un contexto de restricciones de capacidad en la nube: planea incrementar un 80 % la capacidad de IA en el ejercicio fiscal y casi duplicar su huella de datacenters en los próximos dos años, partiendo de más de 400 centros de datos.
Tras varios años de capex creciente, las guías para el año 2026 sugieren una fase de “aplanamiento” del capex, con el foco desplazándose desde “construir más” hacia elevar la utilización, expandir márgenes y demostrar retornos tangibles de los activos ya desplegados.
Parte del relato de mercado comienza a girar desde la “dominancia heredada” (Windows, Office) a la capacidad de Azure para posicionarse como capa de infraestructura neutral para la IA global, lo que exige a la vez consolidación organizativa, más velocidad de ejecución y disciplina en precios.
Los riesgos no son menores: una desaceleración brusca del crecimiento de Azure, una utilización por debajo de lo esperado de los nuevos datacenters o una intensificación de la competencia de AWS y Google Cloud podrían presionar valoraciones y forzar tácticas defensivas de precios.
Los resultados del segundo trimestre fiscal del 2026 consolidan a Microsoft como referencia en cloud e IA: ingresos, beneficio y flujo de caja siguen creciendo a doble dígito. El foco se centra en la división de Azure, que avanza un 38%, en línea con lo esperado, pero sin la sorpresa positiva en esta métrica que buscaba el mercado.
La nube supera los 50.000 millones de dólares trimestrales, pero el listón de expectativas es ya muy alto: el mercado no está dispuesto a premiar el impulso de Azure, sino la combinación de crecimiento sostenido, márgenes resilientes y una utilización eficiente del enorme capex comprometido en IA.
Análisis técnico de Microsoft
De cara a este ejercicio, la tesis gira en torno a tres ejes: trayectoria del crecimiento de Azure frente a sus pares, capacidad de monetizar de forma recurrente Copilot y la capa de agentes de IA, y demostración de que la fase de inversión masiva en datacenters se traduce en retornos crecientes y no en activos infrautilizados.
En conjunto, 2026 se perfila como un año decisivo en el que el mercado pondrá a Azure en el centro tanto de la oportunidad como de la exigencia.
Tras las recientes caídas, el RSI para 14 periodos de Microsoft (línea azul) se sitúa en los 31,1 puntos, muy cerca del umbral de sobreventa.
Por su parte, la media móvil exponencial para 50 sesiones (línea amarilla) se coloca un 13,75% por encima de la cotización actual, mostrando una divergencia que sigue sin corregirse desde el pasado 28 de enero, jornada en la que la tecnológica americana presentó sus cuentas trimestrales.
***Adrián Hostaled, analista de mercados.
