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Las claves

Elegir bien es más importante que nunca. Es la lección que deja el primer mes y medio del año para los inversores de Wall Street.

La narrativa bursátil vivida en lo que llevamos de 2026 ha dejado vencedores y vencidos entre los valores del parqué neoyorquino. Sin embargo, estos movimientos no se reflejan de manera estructural en la trayectoria de uno de sus principales índices, el S&P 500.

Mientras la tensión, la inestabilidad y los riesgos cortoplacistas han dominado el estado de ánimo de los inversores, el selectivo que integra a las 500 compañías más representativas de Estados Unidos apenas se ha movido en lo que llevamos de año.

El S&P 500 firma un ligero descenso del 0,14%. Es decir, el índice estadounidense se ha mantenido casi plano en este tiempo. Y la gestora de Bankinter ha lanzado un fondo de inversión donde apuesta por ganar dinero con futuras caídas del selectivo americano.

Esta realidad, que contrasta mucho con el ambiente bursátil vivido en las últimas semanas, tiene una razón de ser. La dispersión entre las acciones se ha disparado, concretamente un 11% en un mes, según los cálculos de los analistas de la plataforma de inversión eToro.

Esto quiere decir que, lejos de que todos los valores sigan un mismo relato, sus caminos están cada vez más polarizados. La distancia entre las compañías que ganan y las que pierden es cada vez mayor y esto pone en un lugar muy comprometido a los inversores.

Así también lo refleja el índice de dispersión de la Bolsa de Opciones de Chicago (Cboe), el DSPX. El indicador mide lo alejados que están los títulos de las compañías del rumbo general del S&P 500, es decir, lo mucho o poco que 'van por su cuenta'.

La lectura del índice da una visión futura del comportamiento de los valores. En concreto, permite tener unas expectativas a 30 días vista sobre la dispersión de los títulos.

El despegue del indicador ha sido considerable en lo que llevamos de año. El DSPX se situaba en un 29,54 al comienzo de 2026 y su nivel actual está en el 36,13.

Más allá del incremento del 22% que ha experimentado el índice, su evolución adentra al mercado a una nueva etapa. Los parqués han dejado atrás una fase de confort en la que los movimientos de las compañías responden a pequeñas narrativas algo más simples.

Ya no es que unos buenos resultados puedan impulsar a los valores a las primeras posiciones de la tabla, sino que el mercado se ha vuelto mucho más selectivo y caótico. Los inversores huyen de unos sectores a otros de manera abrupta, sin saber quién será la próxima víctima de la narrativa.

Esta tendencia ya se ha materializado en los parqués. El rally de la IA ha dejado sectores muy castigados como el software, el asesoramiento financiero o la logística.

En este punto, el aumento de la dispersión de los valores deja una consecuencia clara para el inversor. Seleccionar bien las apuestas en bolsa es cada vez más importante porque el riesgo de equivocarse es cada vez mayor.

Además, hay otro factor a tener en cuenta. El índice VIX, que mide la volatilidad utilizando los precios de las opciones del índice S&P 500, también se ha disparado. En concreto, el indicador ha escalado un 37%.

Sin embargo, a diferencia del DSPX, la volatilidad aún no ha cambiado a un escenario de nerviosismo extremo y se mantiene en la frontera entre la zona de confort y una alerta más seria a los inversores ante el riesgo de inestabilidad.

La relación entre volatilidad y dispersión suele ser inversa, porque los inversores suelen tender a pronosticar que, si el mercado cae, lo hará de una manera estructural. La situación actual, por el contrario, abre otra nueva narrativa en este sentido.

El inversor tiene cada vez más miedo a que el mercado se derrumbe, pero sabe que no lo hará de manera íntegra. Teniendo esto en cuenta, quedarse atrapado en los sectores castigados podría pagarse más caro que nunca.

El fondo de Bankinter

Con este contexto bajo el brazo, la gestora de Bankinter ha registrado el fondo Bankinter Inverso EEUU, un vehículo cuyo objetivo es alcanzar una rentabilidad similar, pero en sentido inverso, a la del índice S&P 500 Net Total Return.

Para lo cual tendrá en torno al 100% de su exposición total en renta variable, invirtiendo en futuros vendidos y ETF para obtener una correlación negativa con el gran selectivo americano.

Esto es, que “ante subidas del índice, el inversor asumiría pérdidas en mayor proporción que la subida del índice en plazos superiores a un día y, ante bajadas de dicho índice, se obtendrán rentabilidades positivas”, reza su folleto.

De hecho, advierte el documento, “este fondo tiene un horizonte temporal recomendado de un día”, puesto que “mantener la inversión durante periodos superiores puede producir resultados significativamente distintos a la inversa del índice”.

El nuevo fondo de Bankinter Gestión de Activos está disponible desde un euro y con comisiones de gestión del 0,5% para contratos de gestión discrecional y asesoramiento independiente y del 1% para el resto.

Por el momento, habrá que esperar a saber si el S&P 500 sigue una tendencia bajista, que rompería con el rendimiento del selectivo en 2025. El año pasado, el índice avanzó un 16,4% y, por estas fechas, las ganancias ya eran de un 3,96%.