Enagás vive un periodo marcado por el refuerzo de su perfil de hidrógeno, por la reordenación de su gobierno corporativo y por el inherente foco del mercado en su dividendo. Las acciones de Enagás subieron un 12,5% durante 2025, y en lo que llevamos de 2026 acumulan un repunte del 6,53%.
La cotizada española busca mantener su política de al menos 1 euro por acción como dividendo para este ejercicio, lo que sostiene la visión sobre la gasista como valor para cartera por dividendos, pese a la disminución de este abono en los últimos años.
Enagás cerró los nueve primeros meses de 2025 con 262,8 millones de euros de beneficio neto (frente a pérdidas un año antes por Tallgrass), ingresos de 711,2 millones (+7%) y un EBITDA de 505,9 millones, reafirmando su guía anual de 265 millones de beneficio recurrente y 670 millones de EBITDA.
De cara a su estrategia 2025‑2030, Enagás confirmó un plan de inversiones de 4.035 millones hasta 2030, de los que 3.125 millones se destinarán a infraestructuras de hidrógeno (red troncal española y corredor H2Med), con 2.600 km de trazado previstos y un desembolso neto de 2.645 millones solo en la red troncal. Sobre esa base, la compañía proyecta un crecimiento anual del EBITDA del entorno del 9,5% entre 2026 y 2030, y que en 2030 los activos regulados de hidrógeno superen a los de gas natural.
El grueso del crecimiento de EBITDA previsto para 2026–2030 descansa en el despliegue de la red troncal de hidrógeno y del corredor H2Med, proyectos que cuentan con financiación europea relevante y que ya han obtenido el 100% de los fondos solicitados a CINEA. El principal riesgo es de ejecución (tramitación, CAPEX, plazos), por lo que cualquier retraso significativo podría obligar a revisar la senda de crecimiento comunicada al mercado.
El pasado 27 de enero Enagás celebró su 4º Día del Hidrógeno, en los que subrayó el apoyo político y regulatorio al despliegue de la red de hidrógeno en España.
En sus previsiones de demanda, Enagás ha puesto el foco en mantener niveles mínimos de gas en tanques de regasificación y anticipa un ligero crecimiento de la demanda en este inicio de año, con entregas para generación eléctrica superiores a las de principios de 2025. Esto mantiene vigente el papel de la red gasista como respaldo del sistema eléctrico, mientras se prepara el relevo progresivo hacia el hidrógeno.
Por otro lado, la presión de los bajistas podría hacerse presente en las próximas sesiones, ya que Enagás está entre los valores españoles más atacados por hedge funds (completan el podio Acciona y Solaria), con posiciones cortas significativas que reflejan las dudas del mercado sobre la capacidad de la compañía para sostener el dividendo actual mientras ejecuta un plan inversor intensivo en hidrógeno.
Enagás tiene un perfil estable de ingresos y una deuda en torno a 2.347 millones de euros, nivel considerado manejable en relación con su base de activos regulados. En paralelo, las actualizaciones regulatorias tras 2026 podrían elevar las rentabilidades reconocidas al transporte de gas, hasta niveles cercanos al 7% dadas las condiciones de tipos de interés.
El elevado interés de los bajistas, la sensibilidad del valor a los movimientos de tipos y cualquier noticia sobre cambios regulatorios son los catalizadores que impulsarán la volatilidad en los próximos meses. Un claro vector positivo gira en torno a la adjudicación de nuevos proyectos PCI de hidrógeno.
Análisis técnico de Enagás
Enagás evoluciona a un perfil de “transformación regulada” en el que la ejecución del plan de hidrógeno y la definición del marco regulatorio post‑2026 serán los elementos decisivos para su futuro impulso en bolsa.
La media móvil exponencial de 50 sesiones se sitúa un 2% por debajo de la cotización actual (línea amarilla) mientras que el RSI para 14 períodos (línea azul) se coloca en zona neutral, no muy lejos de la sobrecompra, en los 61,8 puntos.
Las claves
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***Adrián Hostaled, analista de mercados.
