Ha pasado un año desde el inicio de su segundo mandato y, aunque los índices bursátiles como el S&P 500 y el Nasdaq se mantienen fuertes, la popularidad neta de Trump ha caído al -18%, el nivel más bajo de su carrera.
Y no se trata de una cuestión de sesgo. Según datos de The Economist, el descontento se explica por el incumplimiento de sus principales promesas electorales: controlar la inflación y gestionar la inmigración.
Respecto a la inflación, en diciembre los precios al consumidor subieron 0,3%, dejando la tasa interanual en 2,7%, sin cambios respecto a noviembre. No se produjo el estallido inflacionario que muchos temían tras las guerras arancelarias, pero claramente esto no ayudó a que la Fed acercara la cifra a su objetivo del 2%.
En el frente migratorio, el descontento aumentó tras la muerte de un segundo manifestante civil a manos de agentes del ICE en Minnesota. Aunque Trump destituyó al responsable de la operación y, según se informa, está “considerando” reducir el número de agentes del ICE, el daño ya está hecho.
Seguramente los demócratas no dejarán pasar esta oportunidad para sacar rédito en las elecciones de medio mandato de noviembre.
Intentará desviar la atención con una escalada externa, posiblemente en Irán
Otro punto negativo en sus promesas es el gasto público y la situación fiscal del país. Lejos de mejorar, ambos han empeorado tras la aprobación del Big Beautiful Bill. Según la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), esta ley incrementará el endeudamiento en 4,1 billones de dólares hasta 2034.
De hecho, los ingresos por aranceles, que en gran medida salen del bolsillo de los estadounidenses, no serán suficientes para compensarlo. El CBO calcula que, si se mantuvieran los aranceles de forma permanente, generarían unos 2,1 billones de dólares entre 2025 y 2034.
¿Qué podría hacer Trump para mejorar su imagen?
Algunos creen que intentará desviar la atención con una escalada externa, posiblemente en Irán, algo que encajaría con el reciente despliegue de más buques estadounidenses en la región.
El problema es que, si la operación no es rápida ni limpia como lo fue con Venezuela, el impacto negativo en los mercados podría ser considerable, así como en la popularidad del presidente.
***Igor Kuchma es analista de Trading View.
