El año de la serpiente no defraudó a los inversores: el índice S&P 500 subió más del 17% y el Nasdaq un 21%. Pero los verdaderos tesoros fueron los metales preciosos. Así, el oro (XAUUSD) creció más de un 66%, incluso con la corrección debida al estrechamiento de los márgenes en el Comex.
Eso sí, fue un año tenso.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca reavivó el fantasma del proteccionismo estadounidense. Los aranceles volvieron a escena y en abril desataron la primera gran venta masiva del año.
Lo que calmó a los mercados no fueron los mensajes sobre los beneficios a largo plazo de la nueva política comercial, sino el llamado “TACO”: una retórica agresiva seguida de retrasos y una aplicación mucho más suave de las medidas reales. Cada vez que los aranceles parecían escalar, su implementación se posponía. Los mercados aprendieron el patrón… y lo incorporaron a los precios.
De cara a 2026, el consenso promedio entre los estrategas apunta a que el índice S&P 500 podría subir más de un 10%, impulsado por el crecimiento de los beneficios empresariales, la IA y, en particular, por gigantes como Nvidia, Microsoft, Amazon y Google. A esto se suma la expectativa de recortes de tasas por parte de la Fed.
2026 podría traer turbulencias, aunque no conviene basar la estrategia solo en eso, ya que cualquier corrección podría ser temporal
¿Qué puede salir mal?
El primer riesgo es la concentración extrema. Si las estimaciones son correctas y la IA ha representado cerca del 90% del crecimiento total del PIB de EEUU este año, cualquier pérdida significativa de confianza en el sector podría inclinar la economía hacia una recesión.
En términos de política monetaria, aunque la Fed ha recortado los tipos tres veces este año, las perspectivas para 2026 siguen siendo inciertas. La Reserva Federal prevé un único recorte, mientras que el mercado descuenta dos. Quién tendrá razón dependerá de los datos entrantes.
Dicho esto, 2026 podría traer turbulencias, aunque no conviene basar la estrategia solo en eso, ya que cualquier corrección podría ser temporal. Como siempre, las circunstancias lo dictarán.
***Igor Kuchma es analista de Trading View.
