La intención del Gobierno de rebajar la retribución a las eléctricas se ha traducido en una semana negra para su evolución en bolsa. La medida se filtraba a última hora del viernes pasado, como adelantó Invertia, y desde entonces su valor en el mercado no ha hecho más que descender. Solo de las que cotizan en el Ibex 35, se han volatilizado nada menos que 7.899,4 millones de euros de capitalización.

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La cifra es llamativa de por sí, pero adquiere una dimensión todavía mayor si se tiene en cuenta que es equivalente a lo que actualmente valen en bolsa compañías como ACS o la propia Acciona. En términos relativos, en la última semana el sector ha visto esfumarse un 5,08% de su valor en el mercado bursátil.

El rumor con el que acababa la semana pasada daba lugar a un primer y abultado castigo este lunes en el que ya desaparecían 3.670 millones de euros. Sin embargo, la tormenta sobre el sector no cesó, ya que el tijeretazo a su retribución se convirtió en una realidad en el Consejo de Ministros del martes. Desde entonces, los ataques más o menos directos desde diferentes ámbitos del Gobierno no han hecho más que empeorar el apetito inversor por la industria.

Endesa a la cabeza

Este mismo viernes, después de que varias patronales energéticas han mostrado su total disconformidad con las medidas aprobadas y anticipadas por el Ejecutivo, la misma ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha sido la encargada de lanzar una nueva pulla. En una entrevista en una cadena generalista ha asegurado sin matices que la rentabilidad de las eléctricas "está muy por encima de la de otros negocios a costa de los consumidores domésticos e industriales".

Si se consideran solo los cuatro productores tradicionales de electricidad -Iberdrola, Endesa, Naturgy y Acciona- la pérdida de valor en bolsa ha alcanzado los 6.860,7 millones de euros. Un grupo en el que la más penalizada ha sido Endesa, pues ha visto esfumarse un 7,86% de su valor en bolsa: 1.969,3 millones de euros de capitalización.

El siguiente golpe más abultado se lo ha llevado Iberdrola, que ha perdido un 6,15% de su valor en bolsa. Un porcentaje que se traducía en 4.460,6 millones de euros y ha dejado su capitalización por debajo de los 70.000 millones. En el caso de Acciona, el retroceso ha llegado hasta los 411,4 millones de euros, lo que sin embargo suponía un 5,29% de su valoración bursátil.

La que mejor ha amortiguado el golpe a lo largo de la semana, Naturgy, con una merma de un 0,09% en términos relativos o 19,39 millones de euros. A este efecto podría haber contribuido la actividad compradora de Criteria Caixa, que en los últimos días ha seguido engordando su inversión en la energética.

No obstante, si al grupo se añaden Red Eléctrica y las dos renovables que forman parte del índice Ibex 35, la suma resultante roza los 8.000 millones, como ya se ha señalado. Y es que tanto Siemens Gamesa (-3,5%) como Solaria (-5,5%) también han sido presas de la estampida acelerada de los inversores al conocerse que la rebaja de retribución también afectará a los parques eólicos más antiguos.

El gabinete que dirige Teresa Ribera persigue reducir parte de la retribución vigente a las plantas no emisoras en funcionamiento desde antes de 2005 que vendan energía en el mercado. Por lo tanto, la medida no afectará a ninguna planta con retribución regulada ni a las que se acogen a las subastas.

Rebajar la factura

Con el anunciado objetivo de reducir la factura de la luz hasta un 15% para los consumidores, la norma pone sobre la mesa un recorte de retribución al sector de unos 1.000 millones de euros en un movimiento que la industria implicada ya ha calificado de contrario al derecho comunitario.

En este sentido, lo que se quiere es dar fin a lo que se conoce como 'beneficios caídos del cielo', o windfall profit en inglés. Esto se debe a que se produce una brecha entre el coste de producción y los ingresos por fijarse el precio en una subasta marginalista. Así, la producción nuclear e hidráulica quedan retribuidas al mismo precio que aquella de las centrales térmicas si se necesita por demanda.

Desde el Gobierno se ha elegido la nomenclatura "dividendos del carbono" para referirse a esta problemática en torno a la sobrerretribución de las centrales nucleares, hidroeléctricas y las eólicas más antiguas. Ribera pretende incorporar las medidas señaladas para su desparición en un plazo de cinco años

"Es importante que el despliegue de las renovables estén en nuestro horizonte, pero que no redunde en perjuicio sino en beneficio de los consumidores y puedan acceder a ese dividendo del carbono que solo está llenando las arcas de las empresas eléctricas", llegó a señalar la ministra del ramo este martes. Así de contundente presentó el anteproyecto de ley que en los últimos días ha ido cayendo como plomo fundido sobre la cotización del sector.