El mensaje del Banco Central Europeo (BCE) cala hondo en el mercado secundario de deuda soberana. La determinación de la institución para acelerar sus compras de deuda y la vehemencia con que su presidenta, Christine Lagarde, ha defendido la eficacia de este instrumento envían la rentabilidad del bono español a diez años a mínimos de un mes.

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El mismo bono que abría este jueves al filo del 0,4% de rentabilidad alcanza la recta final de la sesión en el 0,273%. Un retroceso de nada menos que el 23% en pocas horas solo con el compromiso de poner a trabajar más duro el Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP, por sus siglas en inglés) sin recurrir a nuevas herramientas.

Lo ocurrido este jueves en Fráncfort ha respondido a la perfección a lo que esperaba el mercado, por eso la reacción no se ha hecho esperar. Aunque Lagarde ha asegurado que el BCE "no está haciendo un control de la curva de rentabilidades de la deuda soberana", el mercado ha entendido que en cierto modo sí se trabajará en este sentido.

Acelerar sin sobrecalentar

La exministra francesa ha desplegado un discurso muy distinto al de hace un año, cuando su falta de contundencia se tradujo en una de las peores sesiones de la historia de los mercados de valores. Esta vez ha sido clara al defender que los estímulos desplegados hasta la fecha seguirán siendo útiles para animar la economía sin sobrecalentarla, como en las últimas semanas se había venido temiendo.

El comunicado emitido este jueves por el BCE era claro a este respecto. En su primer párrafo señala que "espera que el ritmo de las compras en el marco del PEPP durante el próximo trimestre sea significativamente más elevado que en los primeros meses de este año".

Después, a línea seguida, añade que estas adquisiciones se ejecutarán "con flexibilidad de acuerdo con las condiciones de mercado". Y no solo eso, sino "con vistas a evitar un endurecimiento de las condiciones de financiación incompatible con el objetivo de contrarrestar el impacto a la baja de la pandemia en la senda de inflación proyectada".

La respuesta del mercado a esta advertencia ha sido comprar: más precio y menos rentabilidad para los papeles de deuda de la Eurozona. También para los de las economías centrales de la región, razón por la que las primas de riesgo no han bajado con tanta fuerza como sus tipos de interés.

Primas de riesgo estables

Así, el 'bund' alemán de referencia ha pasado de rondar el -0,31% a primera hora a abundar en sus tipos negativos hasta el -0,37% en los últimos compases de la sesión. En el caso italiano, los bonos a diez años emitidos por Roma pasaban del entorno del 0,68% a contraerse al 0,57%.

Entre ambas referencias, la brecha se mantenía por encima de los 95 puntos básicos. En el caso de los papeles españoles, la prima de riesgo rondaba los 66 puntos básicos. Nada que ver con los 70 que se llegaron a ver hace solo unos días, cuando estos títulos de deuda llegaron a rebasar -aunque por poco- la cota del 0,5% de rentabilidad.