Bruselas

Tras los últimos episodios de volatilidad en los mercados y subida de los tipos de interés de la deuda pública, el Banco Central Europeo (BCE) mantiene el pulso firme. La institución dirigida por Christine Lagarde ha anunciado este jueves que durante el próximo trimestre aumentará el ritmo de compra de bonos en su programa de emergencia contra la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés) con el fin de garantizar unas condiciones de financiación favorables para los países de la eurozona.

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"Basándose en un análisis conjunto de las condiciones de financiación y las perspectivas de inflación, el Consejo de Gobierno espera que las compras en el marco del PEPP durante el próximo trimestre se produzcan a un ritmo significativamente más alto que en los primeros meses de este año", dice el comunicado publicado al término de la reunión. Lagarde ha dicho que la decisión se ha adoptado por consenso y ha evitado poner una cifra concreta para definir qué es un incremento significativo.

"Los tipos de interés de mercado han aumentado desde principios de año, lo que plantea un riesgo a las condiciones de financiación en sentido amplio. Los bancos usan los tipos de interés libres de riesgo y el rendimiento de los bonos soberanos como referencias clave para determinar las condiciones de crédito. Si son considerables y persistentes, las subidas en estos tipos de interés de mercado, si no se corrigen, pueden traducirse en un endurecimiento de las condiciones de financiación para todos los sectores de la economía", avisa la presidenta.

El BCE ejecutará el aumento anunciado en el ritmo de adquisiciones "de forma flexible según las condiciones de los mercados y con el objetivo de evitar un endurecimiento de las condiciones de financiación incompatible con contrarrestar el impacto bajista de la pandemia en la senda prevista de inflación". Una flexibilidad que se aplicará tanto al marco temporal como a los tipos de activos adquiridos y a los países beneficiarios.

Por lo demás, el BCE mantiene sin cambios su arsenal de estímulos monetarios para amortiguar el impacto del coronavirus. De momento, no se modifica la dotación total del PEPP, que asciende a 1,85 billones de euros, de los cuales ya se han gastado 878.568 millones. Este sobre podría "recalibrarse -es decir, aumentarse en jerga de banqueros centrales- si es necesario para mantener condiciones de financiación favorables".

Pero también puede suceder lo contrario: la dotación total de 1,85 billones no se agotará si no se requiere para mantener los tipos bajo control, señala el comunicado. En todo caso, el Consejo de Gobierno seguirá comprando bonos al menos hasta final de marzo de 2022 y, en todo caso, hasta que considere que la fase de pandemia ha terminado. 

Tal y como ocurría hasta ahora, la deuda que llegue a vencimiento se reinvertirá al menos hasta final de 2023. En paralelo, Lagarde prosigue con su plan ordinario de compra de deuda (APP, por sus siglas en inglés) a un ritmo de 20.000 millones de euros al mes.

Tipos de interés sin cambios

El BCE también mantiene sin cambios los tipos de interés. En concreto, el tipo general de referencia se queda en el mínimo histórico del 0%, mientras que la facilidad de depósito, la remuneración (ahora mismo penalización) de los bancos por aparcar su exceso de liquidez en Fráncfort, se queda en el -0,5%. Tampoco hay novedades en el programa de operaciones de refinanciación a largo plazo (TLTROs), con el que BCE proporcion liquidez ultrabarata a los bancos para que no corten el crédito a empresas y hogares con problemas.

Con este compromiso renovado de mantener condiciones de financiación favorables, Lagarde pretende responder a los últimos episodios de subida de los tipos de interés de la deuda pública. Aunque el repunte de los rendimientos de los bonos no ha sido a esta orilla del Atlántico tan fuerte como en EEUU, sí que se han visto fuertes tirones en algunas referencias. Sin ir más lejos, el bono español a diez años tocó hace solo unos días máximos de los últimos ocho meses y el Tesoro Público se ha tenido que enfrentar con tipos más y más elevados en cada una de sus últimas subastas.

Estas subidas se justifican por las ventas masivas de estos activos considerados seguros debido a la mejora de las perspectivas económicas gracias al avance de la vacunación y las mayores expectativas de inflación. Pero a la vez amenazan con asfixiar la incipiente recuperación si se descontrolan.

La inflación en la eurozona experimentó una fuerte subida desde el -0,3% en diciembre al 0,9% en enero, nivel en que se mantuvo también en febrero. En el BCE atribuyen este incremento sobre todo a factores técnicos e insisten en que sería prematuro retirar los estímulos monetarios y también las medidas de apoyo presupuestario.