La gran rotación de carteras ha comenzado con los primeros pinchazos de la vacuna contra la Covid-19. La búsqueda de nuevas oportunidades de inversión se combina con la de refugio inversor ante las ciclópeas valoraciones de las grandes tecnológicas. Y las manos fuertes del mercado apuntan a un destino inesperado para muchos: las smallcaps.

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Aunque la rotación a la que apuntan de forma más o menos decidida los grandes grupos de inversión en sus cartas de estrategia anima a asomarse a valores cíclicos y de perfil value, sus carteras indican que esto se viene concretando en cotizadas de pequeña capitalización frente a las abultadísimas valoraciones que las grandes tecnológicas siguen engordando. Así lo refleja la última Encuesta de Gestores de Fondos de Bank of America, realizada en los primeros días de diciembre.

El estudio del banco de inversión estadounidense señala que la brecha de inversión entre smallcaps y grandes capitalizadas se inclina un 31% a favor de las primeras. Un porcentaje que si ya es significativo por sí solo, alcanza toda su magnitud si se tiene en cuenta que supone máximos históricos para la Encuesta, que monitoriza este dato desde 2006, antes del estallido de la crisis financiera sobrevenida con la quiebra de Lehman Brothers.

Avanzadilla

Si en los primeros compases de la pandemia estas compañías encajaron los golpes más duros debido a la concentración de la inversión en grandes cotizadas, teóricamente más resilientes a entornos económicos adversos, después se han revelado como avanzadilla de la recuperación bursátil. Especialmente, en Europa, donde el castigo a las cotizadas ha sido mayor y más generalizado que en EEUU.

Así, mientras que el MSCI USA Small Cap Index suma una revalorización del 18% en Wall Street, mientras que el Dow Jones ronda avances del 7% a estas alturas de un año al que solo le restan siete sesiones completas. En el caso del mercado español, la brecha es más evidente. Mientras que el Ibex 35 aún acumula pérdidas del 16% desde enero, el Ibex Small Cap suma una revalorización del 17% en el mismo periodo.

Los analistas señalan que las grandes capitalizadas que han acaparado la atención del mercado en los últimos meses son compañías multinacionales, mayoritariamente ligadas al negocio digital y multiproducto. Mientras tanto, las pequeñas de los parqués suelen cimentar su negocio en un menor número de productos, unas pocas geografías, pero abarcan una amplitud de sectores mucho mayor, con un peso más significativo en actividades cíclicas.

Este último factor da la pista de otro de los puntos más relevantes de la Encuesta de Bank of America, considerada como una de las herramientas de medición más relevantes para analizar las preferencias de las manos fuertes del mercado. Y es que un 44% neto de los grandes inversores consultados asegura que las acciones value lo harán mejor que las de estilo growth en los próximos 12 meses.

Giro 'value'

Se trata del segundo registro más alto para este tándem desde 2007, el año en el que el estudio mensual del banco de inversión estadounidense incluyó esta cuestión por primera vez. La única vez que el sentimiento de mercado ha sido más alto hacia las cotizadas de valor tuvo lugar en agosto de 2014, justo después de la crisis de deuda periférica europea.

En atención a este creciente apetito por el value, no resulta extraño que precisamente Bank of America se haya convertido en uno de los más firmes defensores de la rotación de carteras hacia estas estrategias. Con la llegada de las vacunas contra la Covid-19, su apuesta se ha ido volviendo más y más decidida y por eso ha llegado a señalar un potencial de hasta el 20% para un sector tan cíclico como el bancario.

Tecnológicas atestadas

Como contrapunto, un aplastante 52% neto de los gestores encuestados considera que las tecnológicas son el activo más atestado de inversores, una situación que -aunque no es augurio seguro- acostumbra a preceder a rápidas y profundas correcciones de valoración. Sin embargo, el porcentaje es sensiblemente inferior al 80% que llegó a apuntar a esta circunstancia en septiembre.

Con estas premisas, el giro hacia las smallcaps supone todo un vuelco en las estrategias seguidas hasta ahora por los inversores institucionales. Tanto que, según datos de Lyxor -una de las gestoras del grupo Société Générale-, los fondos sobre largecaps estadounidenses captaron un total de 3.100 millones de euros en noviembre, mientras que los vehículos especializados en las smallcaps de Wall Street solo consiguieron sumar 1.000 millones de euros en el mismo plazo. Y eso solo en Europa.