La crisis del coronavirus ha puesto a las fuerzas del mercado ante un reto sin precedentes. Un desafío al que las empresas españolas están buscando antídoto para preservar su solvencia y liquidez en la emisión de bonos sostenibles y en las rondas de financiación del capital riesgo por encima de la bolsa y la financiación bancaria.

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Las empresas españolas emitieron una insólita cifra de 9.000 millones de euros en bonos sostenibles -verdes y sociales- solo en los seis primeros meses de este 2020 del coronavirus, según datos de la Asociación de Mercados Financieros en Europa (AFME, por sus siglas en inglés).

Esta cifra, además de suponer un 97% más que hace un año, equivale a un 12,6% de todo el volumen emitido en Europa en títulos de estas características.

Sostenibilidad

Con estas cifras, los bonos sostenibles se sitúan como una herramienta clave de la empresa española para capear la crisis. Además, España revalida su puesto como “una fuerza impulsora de la transición verde europea”, de manera que además se consolida como uno de los mercados europeos donde las finanzas sostenibles desempeñan un papel más importante de cara a la recuperación.

En un contexto en el que la sostenibilidad se ha convertido en uno de los ejes vertebradores de los planes de reconstrucción económica de todo el mundo, desde AFME se espera que “la emisión de bonos sociales continúe en aumento, pero que los bonos verdes seguirán siendo una palanca fuerte de financiación en la Unión Europea”. Y las empresas españolas ya están a la vanguardia.

Capital riesgo

No obstante, este no ha sido ni el único ni el más significativo hecho diferencial en la respuesta que las empresas españolas han dado a la crisis para proteger sus finanzas. Mientras que el recurso a las rondas de financiación e inyecciones de fondos de capital riesgo ha caído con fuerza en Europa, en España ha subido con fuerza. Especialmente, entre las pymes.

“Los préstamos bancarios han registrado grandes volúmenes en comparación con los de capital riesgo, que se mantuvieron relativamente inalterados”, explica el informe elaborado por AFME al analizar la tendencia generalizada en Europa. Y eso que estos fondos de capital riesgo cuentan con unas reservas de liquidez cada vez más abundantes listas para invertir.

En España, estos vehículos ya se han puesto a trabajar. Y es que, el informe recoge como el país ha avanzado nada menos que ocho posiciones en el índice que mide la accesibilidad del capital riesgo para empresas emergentes y sociedades no cotizadas. El salto ha sido nada menos que del puesto colista número 25 -de un total de 28- hasta el 17.

Ambas recetas parecen haber funcionado, junto con las medidas de estímulo y socorro desplegadas hasta la fecha por las distintas administraciones. En este sentido, y según recoge la institución financiera en su informe anual, las declaraciones de quiebra disminuyeron de un promedio trimestral de 1.100 en el segundo trimestre del año pasado a solo 714 en el mismo periodo de este ejercicio.

¿Hasta cuándo?

No obstante, desde AFME se reconoce que la gran duda que sobrevuela los mercados es cuán profunda y persistente será esta crisis. La resiliencia de la financiación conseguida hasta ahora por las empresas por la vía de los mercados de capitales así como por la banca -también a través de los avales del ICO- dependerá en buena medida de estas variables. “De momento, hay financiación y a niveles importantes”, defiende la institución.

Otro factor que apunta hacia la holgura con la que de momento las empresas españolas van sorteando el temporal es la caída de la conversión de préstamos en capital societario como vía de rescate. En este sentido, el informe señala que España ha reducido casi a la mitad el volumen de morosidad corporativa en los últimos cuatro años.

Mientras tanto, la captación de fondos en el mercado de renta variable se ha concentrado fundamentalmente en emisiones secundarias, pues ninguna empresa española se ha estrenado en la bolsa este año. Las ampliaciones de capital con el objetivo de reforzar solvencia sí que han sido claves, incluso entre grandes corporaciones como demuestran las operaciones ejecutadas por varias integrantes del Ibex 35.

Con este panorama y un volumen disparado de emisión de bonos de categorías tradicionales, la financiación en los mercados de capitales ha alcanzado “niveles sin precedentes” para las empresas europeas, del 14,5% del total frente al 11% del año pasado. Esto se debe, fundamentalmente, al incremento de las emisiones de renta fija, que en España han sido más ‘verdes’.