El Gobierno llevaba anunciándolo meses, pero ahora ya está sobre el papel. Los Presupuestos Generales de Estado incluyen una subida fiscal más que esperada del diésel. Según ha explicado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, es una medida con la que el Gobierno espera una recaudación adicional de 450 millones de euros. 

Noticias relacionadas

Es la medida estrella de lo que se conoce como "fiscalidad verde". El impuesto de hidrocarburos tiene como objetivo acercar la tributación del diésel a la gasolina. Por tanto, se reduce la bonificación hasta 38 euros por cada 1.000 litros. El tipo estatal pasa de 30,7 a 34,5 céntimos por litro, aunque sigue siendo inferior a los 40,07 céntimos por litro de la gasolina.

"Es evidente que esta decisión llega al sector en un momento complicado", explican a Invertia fuentes del sector. "Ni siquiera con la llegada del verano se ha recuperado el consumo, y con las nuevas restricciones de la movilidad que ya están en marcha, nadie espera que vayan a recuperarse los niveles de años pasados", agregan. 

"De hecho, en algunas gasolineras rurales se han caído hasta un 40% las ventas de carburantes", solo falta que se tomen estas medidas. "El problema es que esto significa que quienes más se resienten son los pequeños empresarios, con instalaciones con ventas bajas", lamentan.

DGT_Direccion_General_de_Trafico-Multas_trafico-Coches-Trafico-Reportajes_522958649_160702377_640x360

Menos movilidad

Según los últimos datos publicados por CORE, la caída del consumo de carburante en agosto fue del 12% respecto al mismo mes del año anterior, "y con lo que está ocurriendo en estos meses, con un aumento de las restricciones a la movilidad, los datos finales no serán mucho mejores". 

Este parón en la recuperación del consumo de los carburantes en agosto, tras el confinamiento por el Covid-19, se produjo a pesar de ser un mes en el que tradicionalmente se registran el mayor número de desplazamientos en coche por el periodo vacacional.

"Al final es un sector que es un mero recaudador de impuestos, porque hay que recordar que no hay bonificación, es un error de interpretación, sube el tipo impositivo, de 30,7 a 34,5 céntimos por litro, lo que supone un incremento de 10 céntimos de euro por litro". No se entiende el cálculo de consumo medio de 3,8 c€/litro que ha explicado el Gobierno.

La gasolina, más cara

Aún así, la gasolina seguirá siendo más cara. "No se equipara en impuestos a la gasolina, porque ya anunció el Gobierno meses atrás que sería una medida progresiva". 

En cualquier caso, es un proyecto de ley que debe aprobar el Congreso y todavía queda camino por recorrer. Si llegara a buen puerto lo haría en un momento idóneo de precios históricamente bajos de crudo y con tanto excedente almacenado en todo el mundo.

Nunca ha sido buen momento subir los impuestos, por eso quizá ahora podría ser una oportunidad para evitar la oposición frontal de los consumidores. "El consumo de carburantes es elástico cuando la situación económica es boyante, pero ahora, con la crisis sanitaria la repercusión se va a notar más", concluyen las mismas fuentes.

Esta medida no va a afectar al gasóleo profesional, al gasóleo A. "Es una buena noticia porque es clave para preservar un sector necesario para la recuperación económica, el transporte de mercancías por carretera". Así como tampoco el Gasóleo B destinado a agricultura y pesca.

Combustibles fósiles

"Transport & Environment (TE) tiene una propuesta de reforma fiscal que ha llevado al Gobierno donde decimos que tiene que gravar los costes ambientales de los combustibles fósiles", explica por su parte Carlos Bravo, responsable de T&E en España. "Y en concreto el diésel, que está subvencionado frente a la gasolina".

Para el experto ambientalista, "es una de las muchas medidas que se pueden tomar para desincentivar el uso de estos combustibles y para trabajar hacia un transporte descarbonizado".

Más aún, "se tendrá que favorecer que el ciudadano camine hacia el vehículo eléctrico que es la apuesta que el Gobierno ha presentado en el PNIEC". El dinero que se recaude, "no se le puede dar un uso finalista por normativa".

Por eso propone que "a través de PGE se dedicara una partida mayor a infraestructuras de puntos de recarga del vehículo eléctrico y también a desarrollar e incentivar vehículos no contaminantes de media y última milla". 

"Ahora con la pandemia se ha desarrollado mucho el e-commerce y los repartos a domicilio, por lo que sería un buen momento para cambiar este modelo de movilidad", concluye Carlos Bravo.