Las empresas españolas pisan el acelerador en la emisión de deuda. Con el objetivo de contar con liquidez suficiente como para capear con holgura la crisis del coronavirus, han emitido bonos por 15.775 millones de euros solo en el primer semestre del año. Casi el doble de lo que habían colocado a igual altura del ejercicio pasado.

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A pesar de que el mercado de emisiones permaneció cerrado para las empresas españolas entre el 25 de febrero y el 24 de marzo, no han perdido el tiempo. Su volumen de emisión supera en un 91% al alcanzado en junio de 2019. Y eso que las entidades financieras en su conjunto colocaron solo 16.000 millones de euros, un 13% menos que hace un año, según cifras recogidas en un informe de Société Générale publicado este miércoles.

El principal emisor corporativo del primer semestre del año ha sido Telefónica, con 3.500 millones de euros, seguida muy de cerca por Repsol, que ha encontrado dueño para bonos por 3.000 millones. En el sector financiero, la voz cantante la ha puesto Banco Santander, que con 8.000 millones se ha convertido además en la ‘rara avis’ del sector, al haber colocado títulos de renta fija por un 14% más que el año pasado.

El soporte del BCE

Los motivos que explican este acelerón en la emisión de deuda corporativa son fundamentalmente dos, según Fernando García, director de mercado de capitales de Société Génerale España. En primer lugar, “las buenas condiciones que ha ofrecido el mercado en cuanto a liquidez gracias al soporte del Banco Central Europeo (BCE)”.

Después, y a consecuencia de esta, que “en muchos casos han podido emitir por debajo de su curva de secundarios”, lo que ha permitido rebajar el coste medio de su deuda viva.

A pesar de este ingente incremento de emisiones, García descarta que se vaya a traducir en un endeudamiento “preocupante” para el tejido empresarial español. En este sentido, señala que esta ratio “ha estado muy controlada”, aunque reconoce que “es inevitable cierta cautela de las agencias de rating en torno a sectores que sufrirán un mayor impacto en la generación de caja”. Aquí señala al turismo y actividades relacionadas, así como a compañías de petróleo y gas.

Por lo que se refiere al sector financiero, las primeras emisiones tras la irrupción del coronavirus en España siguen registrando elevados niveles de demanda. Tal es el caso de la colocación de 1.000 millones de euros que Banco Santander celebró el pasado 18 de junio, que se saldó con una demanda de tres veces el importe emitido.

Los bancos adelantan el calendario

La menor recurrencia de la banca a la colocación de deuda se explica desde la entidad francesa por su menor necesidad de liquidez frente a los mecanismos desplegados por el BCE. En este sentido, Carlos Cortezo, responsable de mercado de capitales para instituciones financieras de Société Générale, reconoce que incluso en este escenario las emisiones han estado por encima de expectativas.

Aquí apunta a que “algunas entidades han adelantado emisiones porque hay incertidumbre sobre los datos económicos de la segunda mitad del año”. De cara a este periodo, el experto considera que los bonos sociales tendrán un mayor protagonismo como medidas efectivas para financiar proyectos concretos para luchar contra el coronavirus y sus efectos económicos.

Del mismo modo, Cortezo prevé que “seguiremos viendo emisiones en sénior preferred y non preferred y quizá alguna de preferente, mientras que en financiación más directa como cédulas hipotecarias no vemos un volumen significativo de este tipo de instrumentos”.

Por lo que se refiere al sector público, el primer semestre del año ha visto 11 emisiones sindicadas por un total de 56.750 millones de euros, lo que supone un 112% más que hace un año. Una subida exponencial que se fundamenta precisamente en las nuevas necesidades de financiación derivadas de la epidemia del Covid-19. Así se entiende que el Tesoro Público sea responsable de un 92% de esta partida, con 52.000 millones.

Demanda elevada

A pesar de los volúmenes, con una ratio de sobresuscripción de 5,4 veces, en Société Générale no ven riesgos de saturación en el mercado. En esta línea, Jaime Sanz, responsable de asesoramiento de rating para estados soberanos de la entidad, considera que “no hay riesgo de recorte para el bono español”.

Sanz considera que, incluso a pesar de la frenética actividad de revisión de notas que están desempeñando las agencias de rating, considera que “están bastante cómodas con la intervención del BCE”. De tal manera, no espera rebajas en la calificación soberana ni este año ni el que viene si se cumple un escenario base con una contracción del PIB español de entre el 10% y el 12% para este año.