La crisis del coronavirus ha frenado en seco la emisión de bonos verdes a escala global, pese al esfuerzo de las empresas por contribuir y financiar la reconstrucción hacia una economía sostenible. Sólo el impulso que han tomado los denominados bonos sociales, con otras características y finalidad que las emisiones verdes, logra maquillar el parón de la actividad en este segmento del mercado.

Noticias relacionadas

Pese a que los mensajes apuntan a una fiebre inversora por este tipo de activos, en 2019 se emitieron 260.000 millones de dólares en todo el mundo en bonos verdes, apenas un 3,6% de la emisión de bonos totales.

Estos datos, comentados esta semana por Soledad Núñez, miembro del Consejo de Gobierno y de la Comisión Ejecutiva del Banco de España, durante un encuentro online organizado por el Observatorio de la Realidad Financiera (Orfin), “son todavía muy bajos, aunque sí han cogido fuerza en los últimos años”. Una fuerza que se ha parado en seco con la crisis del coronavirus.

Freno en seco a la emisión

Núñez explica que "para este año los analistas calculaban que la emisión de bonos verdes rondaría los 350.000 millones de dólares, pero hasta junio sólo vamos por 80.000 millones, lo que es muy poco y haría falta una fiebre emisora tremenda que no creo que se cumpla".

Según los datos que maneja, el mes de abril fue "catastrófico" en este sentido, con apenas 3.500 millones de dólares emitidos, cuando el año pasado la media mensual superaba los 20.000 millones. "En junio se ha recuperado algo y las emisiones ya rondan los 14.000 millones de euros, pero no creo que se alcancen las cifras medias del pasado año", insiste Núñez.

La buena noticia es que, a la vez que la emisión de bonos verdes (para financiar proyectos de impacto ambiental, como renovables) se ha hundido, la crisis ha provocado un fuerte repunte de los bonos sociales, que tienen similares características que los anteriores, pero con finalidades más amplias en impacto para evitar la exclusión social (educación, trabajo, tecnología, etc).

Es decir, dentro de las inversiones ESG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo), el mercado está pasando rápidamente de la ‘E’ a la ‘S’, con el Covid-19 como principal motor de ese ‘trasvase’. "El año pasado la emisión de bonos sociales era un 70% inferior a la de los bonos verdes, pero este año están a la par más o menos, con 80.000 millones en emisiones de bonos sociales y sostenibles hasta junio", indica Nuñez.

Lucha contra el Covid-19

España puede jugar un papel muy relevante a la hora de buscar financiación con estos bonos que apuntan directos a la lucha contra la pandemia. Por ejemplo, el ICO o la Comunidad de Madrid ya han realizado emisiones de este tipo. BBVA se convirtió en mayo en el primer banco europeo con una operación de 1.000 millones de euros que recibió una demanda cinco veces superior. Lo mismo ha ocurrido con la reciente emisión de CaixaBank, con otros 1.000 millones en bonos sociales con una demanda que superó los 3.000.

Como este tipo de emisiones tienen que contar con un detallado plan de dónde se destinarán los fondos (igual que en el caso de los bonos verdes), desde CaixaBank, por ejemplo, destinarán ese dinero a mitigar el impacto del Covid-19 en pequeñas empresas de las regiones que se encuentren dentro del percentil 30 en términos de PIB per cápita. Es decir, con menos de 19.665 euros o tasas de desempleo superiores al 16,69%.

La entidad ha querido que los fondos captados se destinen a promover el Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS número 8, "Trabajo decente y crecimiento económico", un área en el que ha identificado 1.700 millones de euros que podrían ayudar a amortiguar los efectos del Covid bajo estos criterios.

Julien Bras, gestor de renta fija de Allianz GI, coincide en que "las emisiones de bonos destinados a proporcionar una respuesta social a la crisis de Covid-19 han sido un detonante clave para el desarrollo del mercado de bonos sociales, que hasta ese momento era muy pequeño".

Objetivos de la ONU

Según explica Soledad Núñez, la inversión anual para llevar a cabo los objetivos sostenibles de la ONU ronda los 200.000 millones de dólares anuales. "Esa monumental inversión no puede llegar sólo del sector público y en su mayor parte vendrá desde el privado, donde el sector financiero tendrá un papel clave para canalizar el ahorro hacia esa inversión", asegura.

En este sentido, los expertos recuerdan que este tipo de bonos no suelen abrirse al inversor particular, pero sí que pueden acceder a este activo a través de instrumentos como, por ejemplo, fondos de inversión que inviertan en esta categoría.

Del mismo modo, apuntan a que el ‘pacto verde’ no debe llegar sólo mediante la emisión de bonos, "pues sólo las grandes empresas tienen capacidad para emitirlos". Así, Núñez vuelve a destacar el papel clave que deben jugar los bancos no sólo como emisores de deuda social y verde, sino colaborando en otro tipo de financiación, como préstamos sindicados o minoristas para esa transición hacia una economía de bajo carbono. "Es necesario contar con las pequeñas empresas, no sólo las grandes", insiste.

Desde Allianz GI, Julien Bras tiene una visión algo distinta. Según explica a Invertia, "hasta ahora, prácticamente, han sido las entidades supranacionales las encargadas de estas emisiones de bonos sociales y consideramos que, junto con las agencias públicas y los gobiernos, son los ‘emisores naturales’ en este mercado".

Según indica, abordar con financiación problemas como la salud, el desempleo, la educación, la vivienda social o la reducción de la desigualdad son, generalmente, cosa de las entidades públicas.

Aún así, reconoce que "sí hemos visto algunos emisores corporativos, también bancos, bastante activos en este segmento más recientemente", aunque recuerda que "para ellos es más difícil identificar proyectos con un claro impacto social". De hecho, los proyectos o gastos sociales no son generalmente rentables para la entidad que realiza la inversión, sino para la sociedad en su conjunto, por lo que "puede ser más complejo integrar este tipo de proyectos en un modelo comercial tradicional”, explica.