El Gobierno lo ha conseguido. No pasará a la historia como el que más endeudó España en un solo año en su historia reciente. Esa es al menos la previsión del Tesoro Público, que ha rebajado su objetivo de emisión neta para este ejercicio en 15.000 millones de euros. Esto se traduce en una cifra total de 115.000 millones, un 1,5% por debajo del máximo histórico marcado en 2009.

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Los números que ha presentado este jueves el secretario general del Tesoro Público, Carlos San Basilio, llegan con un 80% ya colocado del montante de 130.000 millones de euros anunciado en mayo y con las ayudas de Europa ya sobre la mesa. Ahora, la emisión bruta prevista mengua hasta los 282.137 millones de euros.

El responsable de la tesorería del Estado ha explicado que las claves de esta reducción están en la aportación del seguro europeo de desempleo (SURE), la caída de tipos y las preamortizaciones previstas por varias comunidades autónomas. “El BCE ha tenido un papel fundamental, pero también hay una mayor confianza de los inversores en los emisores”, ha señalado.

Calendario

En este sentido ha puesto el acento en que “cuanta más estabilidad hay en todos los países del bloque, a nosotros también nos va bien”, en alusión al vuelco que ha dado la situación política en Italia. Además, ha señalado que los inversores están teniendo en cuenta que, “por el peso de algunos sectores especialmente golpeados por la crisis, la fase de recuperación será especialmente intensa en España”.

Con estas previsiones sobre la mesa, el Tesoro Público no prevé realizar ya ninguna subasta sindicada más antes de que acabe el año. La reducción de emisión se llevará a cabo, en principio, mediante una minoración de los objetivos establecidos para cada subasta, pero se deja una puerta abierta a que se pueda suprimir también alguna cita del calendario “en función de las adjudicaciones en segundas vueltas”.

Aportación del SURE

Esto se explica porque, mientras que con el plan presentado hace cinco meses, quedarían pendientes de adjudicación 47.000 millones de euros, la cifra se reduce ahora a 32.000 millones. San Basilio ha justificado que ahora es el momento de reducir unos números que, según explicó hace unos días la vicepresidenta Nadia Calviño, se establecieron para dotar al organismo de cierto “margen de maniobra”.

El secretario del Tesoro ha sido más contundente este jueves al explicar que los criterios de “elevada prudencia” desplegados el pasado mayo estaban justificados porque “no nos podíamos permitir ni siquiera indicios de dudas sobre la capacidad de financiación del Estado”. Y es que, si todavía lo sigue siendo, entonces era de una gran dificultad el cálculo del impacto económico de la epidemia.

De estos 32.000 millones, en realidad, se espera que solo 22.000 millones tengan que levantarse en el mercado, ya que se espera que las transferencias del SURE previstas para este año alcancen los 10.000 millones restantes. En definitiva, un recorte de más del 50% en las emisiones pendientes para la recta final de este 2020 que San Basilio no ha dudado en describir como “muy atípico”.

Con los nuevos objetivos sobre la mesa, el porcentaje de ejecución del plan se eleva al 88,7% de las necesidades de financiación. La tasa alcanza el 88,1% en emisiones a largo plazo y el 90,1% en cuanto a letras. 

Bono verde

Después de un año en el que se han estrenado referencias a siete y 20 años y se han celebrado cinco emisiones sindicadas, en las que con récord histórico de por medio se han colocado títulos por 52.000 millones de euros, queda pendiente la emisión del bono verde. Aunque desde el Tesoro se señala como una “prioridad”, se aplaza al año que viene.

Aquí, el responsable del organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos ha señalado que las características de estos bonos verdes, que requieren identificar su destino antes de emitirse es lo que ha frustrado el estreno. “Hay que esperar a los Presupuestos Generales del Estado e identificar qué partidas se pueden financiar con este instrumento, no tiene sentido hacerlo con unas cuentas que vienen de 2018”, ha explicado.

Doble mínimo histórico

A estas alturas del año, el Tesoro Público ha conseguido que el coste medio de sus emisiones celebradas este año repita en el mínimo histórico del 0,23% del año pasado. Así, el coste medio de la deuda soberana española en circulación se ha situado en el 1,93%. La institución prevé que gracias a los estímulos monetarios “los costes se mantendrán muy bajos también en 2021”.

Como consecuencia, la carga de intereses de estos papeles pasa del 3,5% del PIB que se llegó a marcar en la anterior crisis, cuando se alcanzó el récord de emisión neta de 116.696 millones de euros, hasta el 2% - 2,5% en que se espera cerrar este año. Esto también se atribuye a una demanda que “ha aumentado más que proporcionalmente”.

Con un peso de los inversores no residentes en España que alcanza ya el 47% de la deuda soberana viva, su vida media se ha conseguido estirar hasta mínimos históricos, en 7,75 años.