La recuperación económica avanza entre tensiones políticas y rebrotes. Unos tropiezos que, sin embargo, no han echado el freno en la rotación de carteras que JP Morgan AM ya inició hace unos meses. La gestora del gigante financiero estadounidense ya ha comenzado a deshacer posiciones en el sector tecnológico, aunque cree que para apostar por el ‘value’ todavía hay que esperar.

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Este progresivo regreso hacia apuestas más cíclicas se fundamenta en la convicción de que “no hay duda de que los datos macro del tercer trimestre van a ser buenos y la actividad manufacturera va a ser la locomotora”. Así lo ha defendido este martes Lucía Gutiérrez-Mellado, directora de estrategia de JP Morgan AM para España y Portugal, en una presentación de perspectivas de inversión de la firma de cara a la recta final del año.

Con estas proyecciones, la experta considera que “la renta variable estadounidense seguirá dando rentabilidades buenas, pero más discretas que en los últimos meses y no ta bien como en los últimos años”. En este sentido, aunque JP Morgan aún mantiene posiciones en el revalorizado sector tecnológico, Guitérrez-Mellado reconoce que “hemos vendido parte”.

Europa y emergentes

La rotación desde Wall Street ha puesto rumbo hacia Europa y los mercados emergentes, donde los fondos seleccionados están teniendo un especial sesgo hacia Asia. Sin embargo, para un vuelco cíclico más decidido que incluye posiciones en estrategias ‘value’, la gestora estadounidense considera que faltan señales.

“Se habla mucho de si es momento de volver al ‘value’, pero para eso pensamos que es muy importante que el sector financiero lo haga bien... y para eso necesita tipos más altos”, ha señalado la experta. Una justificación de peso si se tiene en cuenta que la banca ya está descontando tipos bajos hasta 2031 y que los grandes bancos centrales han asegurado que mantendrán las cotas actuales, al menos, por dos años más.

Desde JP Morgan se muestran convencidos de que los bancos centrales desplegarán cuantos estímulos consideren necesarios “si notan que la recuperación no alcanza la velocidad deseada”. En este sentido, la directora de estrategia ha subrayado que “el único mercado en el que es posible que haya una recuperación completa en V es China”.

A pesar de que la agilidad y volumen de los estímulos monetarios, fiscales y económicos han hecho posible que “los mercados tocaran fondo rápido”, la dependencia del grueso del sector servicios de la llegada de una vacuna para frenar la pandemia y recuperar la normalidad hace que sea “muy difícil definir qué forma tendrá la recuperación en el resto de economías”.

Elecciones

Por lo que se refiere a EEUU, Guitérrez-Mellado ha explicado que demócratas y republicanos “todavía tienen tiempo para alcanzar un acuerdo y no llegar demasiado tarde”. En su opinión, aunque “es deseable que llegue cuanto antes, hay margen para que se retrase incluso hasta después de las elecciones presidenciales”.

De todos modos, la experta recuerda que “hay que tener mucho cuidado con que las decisiones políticas puedan influir mucho en las decisiones de inversión, porque hay que primar el medio-largo plazo”. Y añade que ahí “estas circunstancias tienen un efecto menor”. A lo que sí recomienda prestar atención es a las tensiones comerciales entre EEUU y China, que espera que se mantengan sea cual sea el resultado que arrojen las urnas el próximo 3 de noviembre.

Renta fija

Aunque la apuesta actual de la casa es sobreponderar renta variable frente a deuda, la renta fija sigue formando parte de la estrategia. Aquí, ante el convencimiento de que “la deuda soberana va a seguir pagando nada o muy poco”, se ha producido un mayor sesgo hacia deuda corporativa de alta calidad.

Esta estrategia mantiene, según la estratega de JP Morgan, un componente de búsqueda de refugio a la par que ofrece rentabilidades más atractivas y “cuenta con el respaldo de los programas de compra de los bancos centrales”.

En este mismo contexto, repliegue de velas en los bonos soberanos europeos porque “ya no dan cupón ni se espera mayor subida de precio”, mientras que las previsiones que baraja la gestora marcan tipos del 1% a un año vista para bono estadounidense a diez años.