Deoleo arranca la hora clave de su refundación. Este martes comienza el periodo de suscripción preferente de una ampliación de capital de cuyo éxito depende que la mayor productora de aceite de oliva del mundo no se deslice por el abismo de la quiebra. Los inversores se enfrentan, además de a una operación compleja y poco habitual, a multitud de riesgos para su capital, como es habitual en estos procesos.

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El folleto definitivo de la operación es claro al respecto, por eso ha logrado el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) después de meses de obstáculos y sobresaltos financieros. La ampliación de capital que arranca para Deoleo corre el riesgo de desplomes de cotización, iliquidez, dudas sobre el reparto futuro de dividendos y, como no podía ser de otro modo, hasta de fiasco si los bancos acreedores decidieran echarse atrás.

Para aquellos inversores que estuvieran calibrando la posibilidad de contar con dividendos una vez saneado el balance de la compañía, el folleto es claro al advertir de que “la sociedad tiene limitados sus recursos y la capacidad de repartir dividendos”. Esto se debe a que el plan de refinanciación de deudas establece que cada céntimo de beneficio sea para afrontar estas cargas antes que cualquier otro fin.

Pendientes de la nueva cabecera

De este modo, Deoleo explica que “no tiene previsto repartir dividendos mientras existan las mencionadas restricciones cuya vigencia se extenderá hasta el vencimiento íntegro de la deuda sostenible, que está previsto en el año 2026”. Y la cosa no acaba ahí, porque a raíz del nuevo entramado societario creado en la aceitera, será la nueva cabecera Deoleo Holding la que reparta dividendos, que en un 51% irán a parar a la nueva Deoleo cotizada, que será la que “podrá acordar su posterior distribución a sus accionistas”.

El 49% restante de cualquier distribución de beneficios de la matriz será para los acreedores que han accedido a asumir tal porcentaje del capital de la nueva sociedad matriz como pago a sus préstamos. En este sentido, la compañía advierte de que la actual participación del fondo británico CVC Partners en el capital de la Deoleo cotizada “se mantendrá y podrá verse incrementada”.

Dado que el fondo se ha comprometido a asumir hasta 40 millones de euros de la ampliación de capital en curso -un 80% del importe total de 50 millones a conseguir-, cualquier acuerdo sobre dividendos y otras cuestiones que requieran de mayoría reforzada estarán básicamente a merced de la “influencia significativa o decisiva” que Deoleo reconoce que tendrán los de CVC. De momento, su peso alcanza el 56,4% de la cotizada.

La ampliación de capital que arranca este martes tiene un mes por delante hasta que, si se cumple el calendario previsto, debuten en bolsa las nuevas acciones de la nueva Deoleo. Sin embargo, los riesgos no se habrán acabado todavía, porque como señala el folleto, “el precio de cotización de las acciones puede ser volátil y sufrir imprevistos y significativos descensos”. Una descripción que ha sido tónica del valor en los últimos tiempos.

Desplome en el debut

Tanto es así que la compañía reconoce que sus acciones “históricamente se han caracterizado por su escaso volumen de negociación”. Por eso también advierte de que los derechos de la ampliación de capital, que cotizarán desde este martes hasta el próximo 9 de junio, podrían sufrir este defecto. “Deoleo no puede asegurar que se vaya a desarrollar un mercado de negociación activo o que vaya a haber suficiente liquidez para los mencionados derechos”, recoge el folleto.

Sobre este punto, la compañía aceitera va más allá y apunta que esta falta de liquidez podría estar relacionada con la reticencia de inversores diferentes de los que ya eran titulares de las antiguas acciones del grupo por participar en esta operación. Y apunta con claridad que el profundo y decisivo proceso de reestructuración en el que se encuentra la compañía “puede causar incertidumbre sobre su solvencia y viabilidad futura”.

Sin marcha atrás (menos la banca)

En este sentido, los inversores -tanto actuales como los que puedan estar por llegar en la ampliación- deben medir bien hasta donde quieren llegar. Y es que, como es habitual en procesos de este tipo, “las solicitudes de nuevas acciones se entenderán realizadas con carácter firme, irrevocable e incondicional”. Dicho de otro modo, “no podrán revocar o modificar dichas órdenes o solicitudes y quedarán obligados” a suscribirlas íntegras.

Con todos estos factores, y a riesgo de que los bancos acreedores puedan echarse atrás y toda la operación se quede en nada, Deoleo advierte de que el precio de suscripción de las nuevas acciones puede ser “superior al precio de cotización” una vez que estas se estrenen en el parqué. Una circunstancia que, de consumarse el próximo 25 de junio, implicaría engordar aún más la factura de pérdidas para los sufridos accionistas de la compañía que se embarquen en este viaje.

Este precio de suscripción es de 0,10 euros por acción, que se reparte entre un valor nominal de 0,002 euros y una prima de emisión de 0,098 euros. Una cota vinculada al balance mucho más saneado del que gozará la compañía una vez que se complete el proceso, pues de otro modo casa mal con el hecho de 59 de las acciones que este lunes se retiraban de bolsa a 0,0235 euros para amortizarse contra pérdidas acumuladas fuera a dar lugar 21 títulos por ese nuevo precio.

En definitiva, los inversores de Deoleo se ven ante la ‘bomba de relojería’ de la que ya advertían los analistas hace meses. Las opciones son simples: se embarcan en esta ampliación de capital que podría resarcir parte de las pérdidas acumuladas en sus carteras si el plan de reflote financiero logra sus objetivos, o bien renuncian a ella y se libran de nuevos riesgos asumiendo la pérdida total de su inversión previa en la cotizada.

Tres rondas en juego

Tras la suspensión de cotización y amortización a cero euros de las acciones 'de toda la vida' de la compañía para compensar pérdidas acumuladas, comienza este martes el plazo de asignación preferente.

Esta primera ronda se extenderá entre este 26 de mayo y el próximo 9 de junio, tiempo en el que los derechos cotizarán en bolsa. Depués, llegará la fase de asignación adicional, hasta el 15 de junio. Entonces, y por este orden, podrán suscribir nuevas acciones los inversores que hubiesen ejercitado sus derechos y solicitado más y los titulares de las participaciones preferentes de la compañía, previamente amortizadas también.

Al final, en la ronda discrecional, otros inversores institucionales podrán hacerse con las acciones aún sin suscribir hasta el 16 de junio, según recoge el mismo folleto de la operación que advierte de sus múltiples riesgos.