Deoleo agota este lunes la cuenta atrás hacia una compleja reestructuración financiera mediante la cual espera resurgir como un ave fénix de un balance empobrecido durante años. Las actuales acciones de la compañía aceitera dejarán de cotizar al cierre de esta sesión en la que caen hasta un 36% para igualar sus mínimos históricos en 0,0165 euros por título. Al cierre, han limitado su caída al 9,6% en los 0,0235 euros.

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El desplome es abultado y el precio, ínfimo. Sin embargo, se convierten en generosos si se tiene en cuenta que todas las acciones actuales de Deoleo serán amortizadas a cero euros para compensar pérdidas acumuladas por la compañías. Solo en el último mes, sus ya depreciadas acciones han perdido un 50% de su valor en bolsa.

No es de extrañar cuando, en otras palabras, el único valor real que ahora tienen de estos títulos que hoy se despiden de cotizar en bolsa es que 59 de ellos darán derecho a suscribir 21 de las nuevas acciones de la futura compañía a la que se transferirá todo el negocio de la actual cotizada. Se prevé que estos títulos pendientes de suscripción y emisión se estrenen en bolsa dentro de un mes, según marca la hoja de ruta de la reestructuración de la sociedad.

Este complejo plan de reestructuración conseguía el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) este mismo jueves 21 de mayo después de largos meses de retrasos y otros sobresaltos en la compañía. Finalmente, vía libre para una ‘operación acordeón’ por la que sus actuales acciones pierden todo su valor para amortizarse a cero euros y se emitirán nuevas acciones por 50 millones de euros, de los cuales 40 millones están ya asegurados por el fondo británico CVC Partners, su inversor mayoritario.

Aunque la hoja de ruta para dar con el saneamiento financiero de una compañía que lleva diez años arrastrando balances en negativo fue aprobada por una junta general de accionistas celebrada en febrero, el plan no se había puesto en marcha hasta ahora. La estrategia pasa por la emisión de 500 millones de nuevas acciones -y cuatro más- a un precio de suscripción de 0,10 euros cada una junto con la conversión de deudas en títulos por hasta un 49% del capital social de la nueva Deoleo.

Ecuación y rondas

Si bien las actuales acciones perderán todo su valor, el plan de la ampliación prevé que se requiera de la posesión de 59 de estos títulos que este lunes se despiden de cotización para acceder a derechos para la suscripción de 21 nuevas acciones, cuyo estreno en bolsa está previsto para el 25 de junio. Para entonces, la reestructuración se tendría que haber completado en todos sus extremos, según calcula la compañía.

Con sus acciones suspendidas de cotización, el periodo inicial de adjudicación de las nuevas comenzará el martes 26 de mayo para los actuales accionistas. Y se prolongará hasta el próximo 9 de junio. Después, y hasta el día 16 del mismo mes, Deoleo procederá a la ronda de asignación adicional para aquellos inversores que deseen acceder a una participación mayor en la nueva compañía que la que sus antiguas acciones les permitiese.

Recorte de deuda

Desde Deoleo se ha subrayado que el cierre de esta operación “conlleva que la deuda financiera neta del grupo se reduzca hasta en un importe máximo de 375 millones de euros, si la ampliación de capital es íntegramente suscrita”. Además, supondría una reducción superior al 50% del préstamo sindicado actual, que pasaría de 575 a 242 millones de euros.

El último punto de esta operación que ha despertado mucho recelo entre la comunidad inversora, como atestigua el hecho de que sus acciones valgan apenas 0,038 euros, es la emisión de unos ‘warrants’ para que los inversores no profesionales puedan ver recompensada su participación en la misma si se produjese alguna operación corporativa a futuro.

En este sentido, estos derivados otorgan el derecho de repartirse hasta un 10% del importe de una hipotética adquisición de la compañía aceitera siempre y cuando esta operación no sobrepasase los 575 millones de euros. Todo ello en un plazo de diez años, el doble de lo establecido inicialmente, pues al cabo de una década vencerían sin efecto.