La Reserva Federal (Fed) arrancó 2020 con la intención de no bajar los tipos de interés en EEUU ni una sola vez en todo el año. Pero ni siquiera el banco central más poderoso e influyente del mundo es ajeno a los imponderables.

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Y la irrupción del coronavirus, sobre todo tras la expansión de la enfermedad a Italia, va camino de convertirse en uno de esos acontecimientos imprevisibles con capacidad de afectar, además de a la salud y a la vida de miles de personas, a la economía mundial y, por tanto, a las decisiones de las instituciones monetarias.

El mercado, acostumbrado a desenvolverse en la red de seguridad que ofrecen los bancos centrales, lo asume. Y por eso, tras las últimas noticias procedentes de Italia, se ha apresurado a poner en marcha la cuenta atrás hacia nuevos estímulos por parte de los bancos centrales. Con la Fed a la cabeza.

Si a mediados de febrero las expectativas contemplaban que, como pronto, la entidad presidida por Jerome Powell, recortaría los intereses en septiembre, ahora están adelantando el calendario a toda velocidad. Ya no hablan de septiembre. Ni siquiera junio. ¡Esperan la primera reducción de los tipos en abril!

Hasta hace una semana, el mercado daba un 70% de probabilidad a que la Fed dejara los intereses donde están, en el 1,50-1,75%, en el cónclave monetario de los días 28 y 29 de abril. A finales de la semana pasada, ese porcentaje bajó ya al 60%. Y este lunes menguó hasta el 48%. Por el contrario, la posibilidad de que los reduzca un cuarto de punto, hasta el 1,25-1,50%, ha crecido en la última semana del 28% al 44%, y la de recortarlos al 1-1,25%, ha pasado del 2% al 8%.

Es más, hasta están creciendo las expectativas de que el tijeretazo tenga lugar en la siguiente reunión, la de los días 17 y 18 de marzo, aunque todavía son claramente minoritarias. Por ahora, se impone, con un 81% de probabilidad, que la Fed deje los tipos sin cambios en esa reunión a la espera de contar con más información y estadísticas sobre la evolución de la enfermedad y sus efectos en la actividad comercial y empresarial. Eso sí, hace una semana ese porcentaje llegaba al 89%.

Este adelanto de los tiempos trae consigo otra consecuencia: el mercado da por hecho que el banco central norteamericano abaratará el precio del dinero en más de una ocasión durante 2020. Las expectativas contemplan entre dos y tres recortes de los tipos, que acabarían el ejercicio en el 0,75-1% o en el 1-1,25%. Hasta una semana, el mercado atisbaba una, o como mucho dos, reducciones de los tipos en 2020.

Cambio de estrategia en año electoral

Para ello, eso sí, la Fed tendrá que cambiar la hoja de ruta con la que encaró este año. En las reuniones de diciembre de 2019 y enero de 2020, Powell expuso que la intención de la institución pasaba por no tocar los intereses en todo 2020. Con la economía atravesando el ciclo expansivo más largo de su historia, con el paro bajo el 4% y con las bolsas estadounidenses disparadas, el banco central no encontraba motivos para descargar más medidas expansivas.

Ahora, sin embargo, la aparición del coronavirus y la incertidumbre que vuelca sobre la economía mundial pueden obligar a la entidad a cambiar el paso. Hace dos semanas, el propio Powell reconoció que cada vez estaban más pendientes del impacto económico de la enfermedad. "Estamos monitorizando muy de cerca la aparición del coronavirus, que podría provocar interrupciones en China que se extenderán al resto de la economía global", reconoció entonces el presidente de la Fed.

Ya sucedió algo similar en 2019. La Fed entró en el año con el propósito de seguir elevando los tipos… y los acabó reduciendo en tres ocasiones. Además, desde octubre volvió al mercado para realizar compras de letras del Tesoro a un ritmo de 60.000 millones al mes, unas adquisiciones que completaban las operaciones de financiación a corto plazo con las que la Reserva Federal viene reforzando la liquidez del sistema desde septiembre. Entonces, el detonante de su viraje fue el impacto económico de la guerra comercial entre EEUU y China.

Para añadir más ‘picante’ al posible cambio de guion de la Fed, si se acaba produciendo tendrá lugar en pleno año electoral. Con este objetivo en mente, el presidente de EEUU, Donald Trump, lleva meses reclamando a Powell que reduzca los intereses con más celeridad. Sus deseos pueden acabar haciéndose realidad. Aunque sea por un factor insospechado: la amenaza del coronavirus.