Las claves
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No corren buenos tiempos para Mediapro, una de las productoras más relevantes de la industria española. La compañía ya cerró el ejercicio 2024 en números rojos y la pérdida de contratos clave este 2025 le han llevado a poner en marcha un ajuste de plantilla que afectará a más de 1.000 trabajadores.
Lejos queda el año 2023, cuando Mediapro volvió a obtener beneficios, estabilizando su negocio tras conseguir reestructurar su deuda de años anteriores.
Ese año, reforzó contratos clave como el acuerdo internacional con LaLiga. Mediapro registró un beneficio neto de unos 12 millones de euros tras varios ejercicios tensionados por la pandemia de la Covid-19 y el fiasco del contrato con la Ligue 1 francesa.
Con ingresos alrededor de los 1.200 millones de euros y un resultado bruto de explotación (Ebitda) de unos 155 millones de euros, parecía que Mediapro iba encaminada a consolidar una senda de recuperación tras los complicados años pandémicos.
Pero en 2024, la empresa fundada por Jaume Roures, Tatxo Benet y Gerard Romy registró una caída en sus ingresos del 10%, hasta los 1.068 millones de euros, mientras que el Ebitda bajó a los 120 millones de euros. El año se cerró con pérdidas de 71 millones de euros.
Edificio del Grupo Mediapro.
El tiro de gracia ha tenido lugar en este 2025. El pasado 13 de abril, Mediapro perdió uno de sus contratos más importantes: el de LaLiga. La organización adjudicaba la producción audiovisual de la Primera y Segunda División a HBS y Telefónica/TSA para las cinco temporadas siguientes, comenzando en la de 2025-2026.
La pérdida de este contrato supuso un nuevo golpe para la empresa, ya que los derechos deportivos han sido el principal activo de la empresa y los que le han impulsado como una de las más importantes del sector audiovisual español.
Si bien Mediapro ha logrado mantenerse como agente comercializador exclusivo de los derechos internacionales de LaLiga hasta la temporada 2028-2029, su volumen de ingresos es inferior al que registró en el pasado, cuando tenía otros contratos como los relativos a los derechos de emisión en España o a la producción audiovisual.
A la pérdida de los derechos de LaLiga se ha unido la caída de ingresos por publicidad, menos patrocinios, menor ocupación de platós, así como retrasos en ciertos proyectos.
Este empeoramiento de su negocio ha provocado además que varias agencias de rating hayan empeorado su visión de la empresa. En julio, Moody’s lo rebajó de B2 a B3, dentro del grado de especulación o bono basura.
Sede de Mediapro
"Esta rebaja refleja el sustancial bajo rendimiento operativo del grupo en 2024, que ha provocado un notable debilitamiento de las métricas crediticias clave de la compañía y la expectativa de que no mejoren en los próximos 12-24 meses hasta niveles acordes con una calificación B2", afirmaba Víctor García Capdevila, vicepresidente sénior y analista de Moody’s Rating a Europa Press.
Malos resultados
En otro informe el pasado septiembre, la agencia de calificación Fitch rebajó la nota de Mediapro a B-, dado que su deuda asciende cerca de los 600 millones de euros.
"Los resultados del primer semestre de 2025 de Mediapro fueron aún peores en todos los ámbitos", afirmaba rotundamente Fitch en su informe.
"La disminución de los ingresos publicitarios por derechos y canales, así como los retrasos en proyectos de productos innovadores (como Xperiences), contribuyeron a la menor actividad reportada, mitigada por las modestas ganancias de contratos", argumentaba.
"En consecuencia, la rentabilidad disminuyó y el gasto de caja aumentó, erosionando su colchón de liquidez", apostillaba.
Cambio de presidente
A ello se ha sumado un cambio en su liderazgo. El pasado 21 de octubre, Tatxo Benet, uno de los socios fundadores, dejaba su puesto de presidente y CEO del grupo. El empresario llegaba a un acuerdo con SouthWind, socio mayoritario del conglomerado, para su salida.
Su sucesor será Sergio Oslé, quien asumirá formalmente el cargo de presidente el 1 de enero de 2026. Por su parte, el consejero delegado será Carlos Núñez, antiguo CEO de Prisa Media.
Sergio Oslé en una imagen de archivo.
Apenas unos días después de cumplirse el mes de salida de Benet, Mediapro anunciaba un ERE. Este ajuste laboral afectará aproximadamente a un 14% de su plantilla, lo que se traduce en 1.000 trabajadores.
Este despido masivo viene después de que la compañía ya redujera su plantilla en 2024. Ese año, la empresa pasó a tener 6.818 empleados, frente a los 7.120 que tenía un año antes.
Además del ERE, la compañía está analizando el cierre de algunos negocios no rentables y optimizar el gasto apostando por nuevas tecnologías.
Rumores de compra
Por otro lado, ha surgido un posible nuevo escalón más en la crisis. Este pasado 2 de diciembre, El Confidencial publicaba que Secuoya Content Group estudia comprar Mediapro.
El socio principal de Netflix en España baraja hacer una oferta de 700 millones de euros a la china SouthWind, actual propietaria del grupo español, que incluiría la deuda y un pago variable dependiendo de la consecución de determinados objetivos.
