Detrás de los retrasos en las entregas de los aviones a nivel mundial se esconde la crisis de motores que está provocando que las demoras sean mayores o que se tarde más en reparar las aeronaves existentes. Motivo por el cual los grupos aéreos como Ryanair se han cansado de esperar y han decidido tener un mayor control de esa parte del negocio.
Así, Ryanair tiene pensado abrir dos talleres para gestionar internamente todo el mantenimiento de sus motores.
De hecho, el pasado año la low cost compró 30 nuevos motores CFM LEAP-1B. Se trata del motor que propulsa a toda la familia Boeing 737 MAX y, por tanto, a los aviones que la irlandesa tiene de este fabricante.
Se prevé que el primero de estos talleres esté operativo a principios de 2029. El segundo taller debería estar operativo a principios de la década de 2030.
Aún no hay ubicación para ninguno. El grupo aéreo está buscando el lugar idóneo en Europa.
Una vez construidos, estos dos talleres “ampliarán aún más la ventaja en costes de mantenimiento que Ryanair tiene sobre sus competidores”, según comentó la aerolínea al cierre de su ejercicio fiscal 2025-2026.
Hace poco también invirtió 25 millones de euros en un centro de mantenimiento en el aeródromo madrileño de Barajas. Por lo que la compañía está fortaleciendo esta parte del negocio para tener más control.
¿Por qué esta obsesión por los nuevos talleres? La irlandesa prevé que la capacidad de vuelos de corta distancia en Europa seguirá limitada al menos hasta 2030.
Situación que achaca a que los dos grandes fabricantes de equipos originales (Airbus y Boeing) siguen muy rezagados en las entregas de aeronaves y a que continúan los retrasos en la reparación de los motores Pratt & Whitney.
Hablamos de uno de los tres fabricantes líderes de motores de aviación junto con CFM International y Rolls-Royce.
De hecho, la propia Asociación de Transporte Aéreo Internacional alertó a finales de 2025 de que habrá retrasos en las entregas de aviones hasta 2031.
Según la IATA uno de los factores que influye en ello es que la producción de fuselajes está superando la de motores, que se ve limitada debido a problemas con los motores existentes.
A todo ello añadimos las tensiones comerciales entre EEUU y China por los aranceles a los metales o la escasez de mano de obra cualificada, especialmente en la fabricación de motores y componentes.
Además, las aerolíneas se enfrentan a plazos de reparación de motores sin precedentes, con aumentos del 35% en el caso de los motores tradicionales y de más del 150% para los motores de nueva generación, según un informe de Bain & Company.
La crisis de suministro tiene varias causas para la consultora. La primera es que durante la pandemia, se retrasaron muchas reparaciones de motores, lo que ahora ha generado una larga lista de espera.
Y la segunda es que los motores nuevos, como los CFM International LEAP y, especialmente, los Pratt & Whitney GTF, necesitan más reparaciones de lo previsto debido a problemas como la contaminación por polvo metálico.
Y no hay que olvidar que las cadenas de suministro siguen tensas: faltan piezas de repuesto, materiales y capacidad industrial suficiente para absorber la demanda.
IAG
Pero Ryanair no es la única que quiere protegerse ante la crisis de motores a nivel mundial.
El pasado mes de abril, el grupo aéreo IAG anunció la creación de una nueva empresa, IAG Engine Tech, que se encargará de gestionar el conjunto del negocio de mantenimiento de motores del grupo y operará desde las instalaciones de Iberia en La Muñoza (Madrid).
IAG Engine Tech también potenciará la producción de motores de Iberia Mantenimiento para dotarla de mayor escala y especialización.
Sobre todo después de haber obtenido la licencia para los motores LEAP-1A (Airbus A320neo) y LEAP-1B (Boeing 737 MAX).
