El plan del gigante chino SAIC Motor para instalar una mega-fábrica de coches cerca de los astilleros de Navantia y de arsenal militar en Ferrol ha hecho saltar las alarmas en la Unión Europea (UE).
Las fuentes de Bruselas consultadas por EL ESPAÑOL-Invertia indican que el proyecto preocupa en entornos comunitarios donde circulan informes que advierten de riesgos para la seguridad estratégica no solo para España, sino también para todo el continente.
De momento, el tema no ha sido tratado oficialmente por las instituciones de la UE, pero las fuentes consultadas reconocen que hay preocupación y no se descarta que se pueda discutir en las próximas semanas.
Las características del proyecto de SAIC Motor reúnen todas las preocupaciones de la UE: defensa, posicionamiento estratégico, guerra híbrida, ciberespionaje y crisis de la industria de coches europea.
El plan ya fue criticado por el propio Ministerio de Defensa español que en agosto advirtió que existe "preocupación" por "el riesgo de espionaje" que supone la cercanía de la planta con el arsenal militar y el astillero de Navantia. Solo estarían a cinco kilómetros de distancia.
El Gobierno debe autorizar la inversión china a través de la Junta de Inversiones al ser una empresa extranjera, aunque la Xunta de Galicia, que ha apadrinado el proyecto, cree que este plácet es inminente.
El proyecto anunciado en junio por el Gobierno gallego promete una inversión inicial de 200 millones de euros en su primera fase, con obras previstas para 2027 y entrada en funcionamiento antes de finales de 2028.
Prevé la creación de 2.300 empleos directos y una producción de 120.000 vehículos al año. La inversión total podría alcanzar los 500 millones de euros y generar hasta 5.000 puestos de trabajo en fases posteriores.
SAIC Motor es el primer fabricante de automóviles de China y se encuentra entre los 10 primeros del mundo, comercializando marcas como MG, Roewe y Maxus.
No obstante, informes de analistas estratégicos que tienen en su poder algunos eurodiputados advierten que el proyecto enfrenta directamente el pragmatismo económico regional y la geopolítica de seguridad global.
El aspecto más alarmante de la llegada de SAIC a la ría de Ferrol es la vulnerabilidad de la seguridad física y cibernética de activos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La ría de Ferrol alberga los astilleros de Navantia -donde se construyen las fragatas F-110 para la Armada Española- y la principal base naval militar del Atlántico.
La presencia de una empresa cuasi-pública bajo el control directo del Estado chino a pocos kilómetros de instalaciones estratégicas podría abrir brechas de inteligencia e interceptación de comunicaciones de radio-sensores.
Estos informes a los que ha tenido acceso este diario advierten que SAIC no es una empresa privada convencional, sino que es una corporación estatal vinculada a los planes industriales de Pekín.
Y su sola presencia física implica la entrada de un actor estratégico extranjero en suelo europeo con obligaciones normativas ante las leyes de inteligencia y ciberseguridad de la República Popular China.
Por otro lado, se advierte del riesgo de la utilización del coche eléctrico conectado como "sensor rodante". Los vehículos eléctricos y las cadenas logísticas asociadas procesan gigabytes de telemetría, mapeo, cámaras en tiempo real y datos de posicionamiento global.
Por ello, la implantación de infraestructura de SAIC plantea serios riesgos de espionaje o mapeo digital de la infraestructura de defensa gallega.
Este diario ya advirtió hace una semana que Noruega detectó una brecha de seguridad durante unas maniobras militares en Oslo, celebradas del 14 al 18 de septiembre.
Varios coches eléctricos de alquiler de marca china grabaron a militares, registraron sus movimientos y almacenaron códigos de acceso a instalaciones restringidas, lo que puso de manifiesto estas vulnerabilidades.
Impacto económico en Ferrol
Los informes advierten además de que pese a que la inversión inicial y la promesa de empleo podrían convertirse en un impulso económico para Ferrol, existen fragilidades estructurales.
Por un lado, existe un riesgo fundado de que la planta no transfiera tecnología ni I+D sustancial a Galicia, limitándose a ser un punto de montaje de piezas importadas directamente desde China.
Una estrategia clara para esquivar las tarifas cambiantes o aranceles de la Unión Europea sobre vehículos eléctricos producidos en China.
También, y a diferencia del ecosistema que gravita alrededor de Stellantis en Vigo, las inversiones de gigantes estatales chinos suelen apoyarse en proveedores propios previamente implantados, asfixiando a los proveedores auxiliares en lugar de integrarlos.
Activos estratégicos
Por definición, las empresas automovilísticas chinas compiten con fuertes subsidios del Estado, por lo que introducir a SAIC en el corazón de Galicia amenaza indirectamente la viabilidad del clúster del automóvil gallego.
Se advierte además que aceptar proyectos estatales chinos en nodos portuarios estratégicos crea un precedente peligroso de vulnerabilidad normativa, exponiendo a Galicia a posibles sanciones o limitaciones en la captación de fondos de defensa y tecnología de uso dual europeos.
De esta manera, las fuentes consultadas concluyen que estamos ante una operación económica de alto riesgo que pone a prueba la capacidad de España para equilibrar la necesidad de capital extranjero con la protección estricta de sus activos estratégicos de defensa y ciberseguridad.
Es por ello que, desde Bruselas hay quien también cree que permitir el desembarco sin un estricto blindaje operativo y un control digital riguroso podría convertir la promesa de reindustrialización en una "servidumbre estratégica a largo plazo".
Junta de Inversiones
En todo caso, esta inversión ha sido defendida por el ministro de Transformación Digital, Óscar López, quien dijo en agosto que "es una inversión importante para nuestro país".
"Como otras inversiones de este calado, con toda normalidad se analizan todos los elementos económicos, industriales, de empleo y de seguridad nacional. Se están teniendo en cuenta todos los elementos, también los de seguridad nacional", dijo en ese momento.
Precisamente, desde hace algunas semanas se está analizando el tema en la Junta de Inversiones. Y en los próximos días debería darse un veredicto definitivo para autorizar la inversión.
En ese momento deberían conocerse además las condiciones y las limitaciones respectivas. Mientras, desde la UE miran expectantes.
