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Telefónica acelera su salida de Venezuela con el objetivo de tener cerrado un acuerdo antes de que finalice el año. La operación se ha agilizado en las últimas semanas tras los primeros acercamientos de potenciales interesados.

Fuentes cercanas a estos movimientos han confirmado a EL ESPAÑOL-Invertia que la venta se ha reactivado tras la vuelta de vacaciones y que hay avances importantes aunque todavía sin cerrar un acuerdo. En Telefónica no hacen comentarios.

Hace dos semanas Bloomberg informó de que la operadora habría recibido "aproximaciones no solicitadas de potenciales compradores" y que valoraban cuándo empezarían las negociaciones.

No obstante, los movimientos están más avanzados y con ofertas de potenciales interesados. De hecho, ya hay conversaciones en marcha a la espera de abrir el proceso formal de pujas a varias bandas.

Es así como el objetivo es cerrar la venta antes de que termine el año, para poner fin al capítulo de Latinoamérica y así poder comunicarlo al mercado antes de que termine 2026.

Aunque en Telefónica saben que el proceso tardará muchos meses más. A la espera de obtener las autorizaciones regulatorias de Venezuela y también de EEUU, que influye directamente en la economía del país caribeño desde la captura de su anterior presidente, Nicolás Maduro.

Los principales grupos que se han mostrado recientemente interesados en el negocio venezolano de Telefónica son Millicom, un viejo conocido de la española, y LARA Fund (Latin America Real Assets Opportunities).

Aunque la puerta está abierta a empresas industriales y fondos de inversión. En este contexto, ya han colaborado con Telefónica en la venta de sus negocios latinoamericanos conglomerados como América Móvil, Liberty o Melisa Acquisition.

El sector financiero valora el negocio venezolano en una horquilla de entre los 300 y los 350 millones, aunque hay que considerar que las complejidades regulatorias y los permisos impuestos por EEUU a la inversión en Venezuela pueden rebajar este precio.

En todo caso, en Telefónica existe la certeza de que el contexto político es mucho más favorable que hace un año con una economía más pujante, un sentimiento inversor positivo y mejores perspectivas a largo plazo.

Los primeros intentos de salida de Venezuela se produjeron después del verano de 2025 en el marco de la venta de todos sus negocios en Latinoamérica, acelerados tras la llegada de Marc Murtra a la presidencia ejecutiva de Telefónica.

De esta manera, el propio Murtra confirmó en noviembre de 2025 la intención de salir de Venezuela durante la presentación del Plan Estratégico Transform & Grow.

Pero entonces todo dependía del plácet del entonces gobierno de Maduro. En esos momentos se interesó el grupo Cisneros, dueño de Digitel, el principal operador de Venezuela junto con Telefónica. Pero limitaciones de competencia frenaron su arremetida.

Entonces, el contexto económico era adverso con el país viviendo las presiones del bloqueo comercial de Estados Unidos. Esto influyó negativamente en la valoración y en los intentos de Telefónica de vender su filial.

Por eso, ante la captura de Maduro en enero de este año, todas las operaciones se frenaron a la espera de mejores expectativas, claridad jurídica y la posibilidad de poder sacar más rendimiento en un futuro.

A mediados de año se decidió volver a intentar una salida ya con una Venezuela económicamente más pujante. En los últimos meses además se han multiplicado los acuerdos comerciales de EEUU con el Gobierno de Delcy Rodríguez, lo que ha traído mayor tranquilidad a los inversores.

Y los resultados de Venezuela han mejorado. La compañía reportó un beneficio neto de 70 millones de euros y la matriz en España logró repatriar más de 200 millones. La compañía además se comprometió hace dos años a invertir 500 millones tras adjudicarse nuevas frecuencias móviles.

En esta línea, cualquier inversor que quiera entrar en el país también deberá contar con el visto bueno de Washington. Por ello es muy importante centrar la negociación en empresas que no solo presenten la mejor oferta, sino que además garanticen una autorización expedita.

Y aquí quien cuenta con las mejores papeletas es LARA Fund, un fondo de capital privado con sede en Miami, Estados Unidos, enfocado en inversiones en América Latina y el Caribe.

Opciones de LARA Fund

Este fondo es propiedad de Mauricio Claver-Carone, hombre de confianza de Donald Trump que actuó durante un periodo como enviado especial para América Latina.

Incluso se le señala como un asesor no oficial específicamente para diseñar la política estadounidense hacia Venezuela. Fue asesor de la Casa Blanca y expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, gracias al apoyo de Trump.

Pero Millicom también presenta sus credenciales. La compañía propiedad del magnate de las telecomunicaciones, Xavier Niel, se ha convertido en el gran socio de Telefónica en Latinoamérica.

A través de diferentes filiales terminaron comprando Chile, Colombia, Uruguay, Ecuador, Panamá y Nicaragua, más de la mitad de todos los negocios que la operadora española vendió en Latinoamérica.

Sus oficinas corporativas están en Florida, Estados Unidos, desde donde ejecuta todas sus operaciones en América Latina y el Caribe. Lo que la convierte de facto en una empresa estadounidense.