Alemania y España, los dos países europeos con mayor exposición a las infraestructuras de Huawei y ZTE, están siguiendo caminos radicalmente distintos respecto del futuro de los suministradores chinos en sus redes digitales.
Alemania ha dado un paso decisivo hacia la salida de estos proveedores definiendo como infraestructura crítica su red de acceso por radio (RAN), mientras que el Gobierno español sigue sin realizar ninguna acción concreta para expulsar a Huawei y ZTE.
En el caso del país germano, se acaba de publicar una lista ampliada de infraestructuras críticas elaborada por la Agencia Federal de Redes junto con la BSI (Oficina Federal de Seguridad de la Información) y el Comisionado Federal de Protección de Datos.
El borrador incluye por primera vez a la red de acceso por radio (RAN) como infraestructura crítica y se argumenta esta decisión por causas como riesgos internacionales o la influencia de terceros países.
La red de acceso por radio (radio access network) incluye las torres y antenas de telefonía móvil y conecta los dispositivos de los usuarios como teléfonos y ordenadores con el núcleo de la red principal.
La Unión Europea (UE) lleva cinco años sugiriendo que el veto a los proveedores chinos debía ejecutarse en el core de la red, donde se alojan los datos. Pero ahora Alemania da un paso más incluyendo el RAN y, por tanto, toda la red móvil: 4G, 5G y la futura 6G.
No obstante, esta nueva norma alemana va en la línea del borrador de la actualización de la ley de ciberseguridad que indica que los proveedores declarados de alto riesgo deberán salir, no solo de las redes móviles sino que también de redes fijas, cloud y todas las infraestructuras digitales.
En cualquier caso, la legislación alemana dice que el Ejecutivo tiene ahora la potestad de prohibir al operador de instalaciones críticas el uso de componentes críticos de un fabricante.
Dicho de otra manera, este listado -donde ya se ha incluido la RAN- será la base para prohibir a los operadores de red el uso de hardware chino, como el de Huawei.
Según explican medios alemanes, si el gobierno aplicara esta prohibición a las antenas de Huawei se verían afectados unos 46.000 emplazamientos de antenas de telefonía móvil.
Es verdad que en los últimos meses el Gobierno alemán ha acelerado los movimientos para allanar el camino para expulsar proveedores chinos al calor de la disputa con Rusia y los riesgos que representan países ajenos a la OTAN.
Pero la voluntad del Ejecutivo choca con los tres grandes clientes de Huawei en Alemania: Vodafone, Telefónica y Deutsche Telekom. Las operadoras han exigido más tiempo para el desmontaje y subvenciones para poner en marcha la desconexión.
Aunque todos están a la espera del texto definitivo de la CSA (cybersecurity act) con los plazos y las normas que definirán si efectivamente se vetan oficialmente los proveedores chinos.
Por su parte, en el caso español se ha seguido el camino radicalmente opuesto. A diferencia de Alemania, España no ha movido ficha para intentar sacar a Huawei de sus redes.
El primer gran toolbox (caja de herramientas) de ciberseguridad de la Unión Europea, enfocado en las redes 5G, se publicó en enero de 2020 y desde entonces España ha eludido elaborar una lista de proveedores de alto riesgo.
Este diario ha venido publicando la cercanía del Gobierno español con Pekín y la serie de acuerdos comerciales que se han firmado. Incluso el Ejecutivo se ha comprometido a acelerar las inversiones chinas en los próximos meses.
Además, España ha frenado la discusión de la actualización de la CSA presentando decenas de enmiendas al proyecto y ha intentado poner los intereses comerciales con China por encima de las consideraciones de seguridad y soberanía estratégica.
España pide que sea el Consejo de Europa (los Estados) y no la Comisión la que decida los proveedores de alto riesgo y que se veten empresas y no países, con lo que quiere bloquear cualquier discrepancia a Pekín.
Por otro lado, este diario ha sabido que el Ejecutivo español ha transmitido extraoficialmente al sector que la discusión sobre proveedores de alto riesgo va para largo y ha dado a entender que el desmontaje de equipos no es urgente.
Vodafone y Orange
Por su parte, las operadoras españolas siguen diferentes ritmos. De entrada, se advierte que en estos momentos no hay ningún veto en España, por lo que no tienen ninguna obligación de sacar a Huawei y ZTE de sus redes.
Y tienen razón. Aunque en mayor o menor medida todos están moviendo ficha. En el caso de Vodafone, la más expuesta con un 70% de su red de radio, siguen trabajando en sustituir equipos focalizándose en emplazamientos críticos.
Aunque su avance es lento, se advierte que todo está condicionado por el elevado coste de sustitución de equipos que debe ser asumido íntegramente por los propios operadores.
En cuanto a Orange, la segunda más expuesta a suministradores chinos, también ha dado pasos aunque lentos. Hace unas semanas sacó a licitación parte de su red de radio abierta a la participación de todos los proveedores, incluyendo también a los chinos.
El caso de Telefónica
Tampoco ha implementado una sustitución masiva de equipos por los preferidos de la Unión Europea: la finlandesa Nokia y la sueca Ericsson. Y mantienen todas las opciones posibles.
En el caso de Telefónica, hace menos de un año volvió a adjudicar a Huawei una parte de su red core (aunque ya no tiene nada en radio), un síntoma de que la desaparición de los proveedores chinos de la red española no es ahora una prioridad absoluta.
