Cellnex, American Tower, Vantage y Totem rompieron su histórico pacto de no agresión antes del verano para lanzarse a pujar por contratos de las operadoras de telecomunicaciones en España.
Nuestro mercado es uno de los pocos en Europa que tiene más oferta que demanda en el sector de las torres y emplazamientos, la infraestructura pasiva que necesitan las telecos como Telefónica, Vodafone y MasOrange para desplegar sus redes móviles.
Hasta la fecha, esta situación anómala ha ido acompañada de un comportamiento igualmente atípico: estas torretas quedaban amparadas por las cláusulas all or nothing (todo o nada).
Esto suponía que los contratos firmados con las telecos -a veinte o treinta años- garantizaban ingresos y rentabilidad a las torreras y evitaban a las operadoras aumentar los costes por migrar torres.
Un ecosistema que invitaba a no realizar acciones comerciales para "robar" clientes y en el que Cellnex, American Tower, Vantage y Totem se aseguraban una estabilidad cómoda para todos.
Pero todo saltó por los aires a comienzos de este año cuando Vodafone dio un ultimátum a Vantage en España para que bajara el precio de su contrato firmado por ocho años y que expira en 2028. Un servicio de 7.000 emplazamientos.
Las negociaciones no llegaron a buen puerto y en junio Vodafone dio un preaviso a Vantage (propiedad de Vodafone Grupo) anunciando que preveían marcharse con Cellnex y American Tower.
Una situación que rompió el statu quo e hizo que todos movieran ficha. El primero, Vantage, para intentar compensar la pérdida de Vodafone.
No hablamos de una sola reunión en la que se rompió el pacto de no agresión, sino que de varios encuentros en los que los directivos de las torreras asumieron que el viejo orden acababa y que había que ser proactivos arrebatando clientes.
Todo se precipitó antes del verano, momento a partir del cual se han sucedido las reuniones (muchas de ellas se produjeron antes) en las que Vodafone y Telefónica pasaron a estar en el punto de mira de las torreras.
El caso de Vodafone es paradigmático y propio de un juego de póker en el que nadie muestra sus cartas. La compañía propiedad de Zegona dio a Vantage un preaviso, pero podrían quedarse en la torrera.
De hecho, los acuerdos firmados con Cellnex y American Tower son solo por un puñado de torres y no son representativas del grueso de su infraestructura. En el caso de Cellnex, hablamos de un total de 2.000 emplazamientos.
"Vodafone necesita que Vantage se crea que va a cambiar las torres y para eso lo mejor es cambiar unas cuantas", dice un experto del sector que asegura que todavía no está dicha la última palabra.
Aunque esta negociación ha desatado otros movimientos. Este diario ya contó hace una semana del caso de Cellnex que se ha sentado con Telefónica para intentar asumir parte de su red en España y Alemania.
Actualmente, Cellnex tiene 4.800 de los casi 20.000 emplazamientos de Telefónica en España; el resto son de American Tower. El plan también pasa por participar en futuros despliegues de 5G y en los del 6G.
Pero Vantage tampoco se quiere quedar atrás y la idea es intentar participar en el despliegue de Telefónica y tener un peso, aunque sea minoritario en la red del primer operador español por número de torres.
Independientemente de su éxito, está claro que un nuevo modelo que está naciendo y que las torreras están dibujando un mapa para la próxima década en el que predominará el modelo multivendor.
Esto supone que se acabarían progresivamente los contratos exclusivos de una torrera con una operadora y que se impondrá la colaboración en la que varias compañías puedan participar en una sola red.
Así, en los próximos cuatro años podríamos ver cómo se comienzan a sustituir determinadas partes de la red bajo la promesa de mejores condiciones, precios más bajos y un desarrollo tecnológico mayor.
¿Y Totem? En principio dan servicio solo a MasOrange, pero el nuevo modelo que puede imponerse en el mercado español le obligará a mover ficha.
La primera interrogante es saber a dónde irán a parar los emplazamientos que MasOrange comparte con Vodafone en su acuerdo de compartición de redes (sharing) y que son administrados por Vantage.
Si es que Vodafone desconecta completamente de Vantage el paso natural sería que fueran a parar a Totem, aunque no sin antes una negociación comercial con más implicados.
Con todo, un directivo del sector advierte que no se pueden dar por supuestos cambios de toda, ni en todas las redes. El coste de migrar emplazamientos es elevado y -aunque lo asuman las torreras- en algunas zonas es prohibitivo.
Por eso, los movimientos que se produzcan serán relevantes, pero no completamente revolucionarios. Y no se resolverán rápido por lo que nos esperan muchos meses de negociaciones a varias bandas.
