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Las claves

El Gobierno y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) han visto con sorpresa la irrupción del fondo Third Point en el accionariado de Indra porque creen que puede ser la avanzadilla de la irrupción de más inversores que quieran influir en medio de las negociaciones para integrar EM&E, según ha confirmado EL ESPAÑOL-Invertia.

Si todos estos inversores sumaran sus acciones, se estaría cerca del 20% del capital. Esto sin considerar que hay otro 30% en poder de otros accionistas con pequeñas participaciones no declaradas, porcentaje lo suficientemente relevante como para intentar tener voz en la compañía... si se lo proponen.

La lectura que se hace es que, pese a que el fondo del multimillonario Dan Loeb solo mostró su apoyo público a la integración y criticó la lentitud en su negociación, en la SEPI interpretan estas palabras como un espaldarazo a la gestión del presidente Ángel Escribano en momentos en los que hay discrepancias por la forma en que se realizará la unificación.

En cualquier caso, no hay intención de mover ficha en la presidencia de la participada mayoritariamente por el holding de empresas públicas con un 28%, pero sí que hay un plan de sucesión -con Ángel Simón como uno de los candidatos- si las conversaciones no llegan a buen puerto.

En esta clave se teme la irrupción de nuevos fondos como Third Point que puedan distorsionar el delicado equilibrio de poderes existente en estos momentos. Por separado, no representan gran cantidad del capital, pero juntos reúnen ya un 18%, a falta de conocer el porcentaje exacto que adquirió la compañía fundada por Loeb.

Third Point no puede tener actualmente más de un 3%, de lo contrario, tendría que haber declarado públicamente su posición a la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV), algo que no se ha producido al cierre de este artículo.

Por otro lado, todo el que quiera tener más del 5% de Indra deberá tener la autorización del Consejo de Ministros previo informe del Ministerio de Defensa (por los contratos de la cotizada con organismos vinculados a la seguridad nacional) y de la Junta de Inversiones Exteriores (JINVEX). Un proceso que podría alargarse al menos seis meses.

Lo que sí está claro es que el gran rendimiento de la acción de Indra invita a los inversores a sumarse a su capital. En un año ha crecido un 191%, lo que ha despertado el apetito de fondos extranjeros, muchos de ellos oportunistas que no han aflorado su verdadera posición.

Del mismo modo, se abre la puerta a la entrada de nuevos actores que quieran aprovechar la subida en bolsa y hacerse fuertes a la espera de que evolucionen los acontecimientos, incluso con estrategias de posiciones cortas. Un movimiento propicio que también ha hecho que los actuales accionistas hagan caja.

Sin ir más lejos, el fondo Amber Capital, del presidente de Prisa Joseph Oughourlian, vendió hace una semana un 2% para quedarse con un 5,2%, obteniendo unas plusvalías de 140 millones de euros. Pese a ello, se mantiene todavía como el cuarto mayor inversor.

En esta lógica, desde comienzos de año -y pese a las disputas que se han hecho públicas entre el Gobierno y los Escribano por la forma en la que se debe realizar la fusión- casi todos los grandes fondos con participaciones en Indra han movido ficha.

A finales de enero, T. Rowe Price llegó al 3,71%. Una semana después, Millenium Group Management subió hasta el 1,05% y Bank of America aumentó sus posiciones hasta el 3,66% del capital. David E. Shaw mantiene su 3,55% y Davidson Kempner un 1,01%.

Todos estos inversores reúnen un 13,07% del capital, rozando el 19% si se incluye a Amber y por encima del 20% si se incluye la reciente irrupción de Third Point.

La SEPI mantiene su 28%, SAPA Placencia un 7,8% (que ha manifestado su rechazo a la integración) y Escribano su 14,3%.

Y hay un 30% de accionistas no declarados, lo que abre el abanico a la aparición de posiciones que puedan agitar el capital y el delicado equilibrio que se mantiene en estos momentos en los que los principales accionistas tratan de llevar a buen puerto la integración entre Indra y EM&E.