La carrera de la conectividad que mantienen los grandes operadores de telecomunicaciones cuenta desde hace poco con un nuevo escenario: el espacio. Aunque los servicios de comunicaciones por satélite no son algo nuevo, los últimos avances tecnológicos y la llegada del 5G han abierto oportunidades que las compañías no están dispuestas a dejar escapar.

Por ello, las operadoras han puesto en marcha en los últimos tiempos distintos proyectos y alianzas con empresas tecnológicas para probar nuevas soluciones de conectividad que permitan, por ejemplo, utilizar el satélite para reforzar el alcance de las redes 5G o conectar cualquier smartphone de los que se venden actualmente directamente a un satélite.

La creciente demanda de conectividad impulsada por la pandemia de la Covid-19 y la necesidad de proporcionar un acceso de calidad a Internet en zona rurales y remotas a nivel global se han convertido en una prioridad para gobiernos y empresas, que trabajan por desarrollar las infraestructuras digitales que permitan garantizar esa conexión universal. 

[Vodafone trae a España la primera tecnología que da conectividad 5G a cualquier móvil a través del satélite]

Un contexto en el que el satélite ha ido ganando peso como una solución alternativa y complementaria para prestar servicios de comunicaciones allá donde las redes de fibra o banda ancha móvil como el 5G no son capaces de llegar por los desafíos técnicos que supone su despliegue o la escasa rentabilidad que ofrecen estas inversiones.

"Las comunicaciones por satélite han entrado en un período de renovado interés gracias a unos avances tecnológicos innovadores, impulsados principalmente por el aumento de la inversión en el negocio de tecnología espacial de alto crecimiento y la demanda de conectividad global", remarca un informe de la consultora ABI Research, que apunta que el negocio de los terminales de conectividad satelital puede alcanzar un valor de 15.600 millones de dólares (unos 14.300 millones de euros) en 2030. 

Alianzas

Uno de los ejemplos más recientes de esas alianzas entre operadoras y empresas tecnológicas es el acuerdo de distribución que acaba de alcanzar Orange con OneWeb, la empresa británica de comunicaciones por satélite de órbita terrestre baja (LEO). Con él, la operadora francesa prevé expandir los servicios de conectividad en zonas rurales y remotas en Europa, África o América Latina, entre otras regiones. 

En concreto, Orange integrará la tecnología de OneWeb para ofrecer servicios de conectividad enriquecida a clientes empresariales y operadoras en todo el mundo. Además, complementará sus servicios actuales de conectividad por satélite, negocio en el que cuenta con 40 años de experiencia, y podrá dar acceso a internet de alta calidad y baja latencia en zonas de difícil alcance en la que hasta ahora no era posible.

Ilustración de conectividad por satélite. Telefónica

El acuerdo con Orange no es el único que ha alcanzado en los últimos años OneWeb con un operador de telecomunicaciones. En el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona de 2023 la empresa británica anunció una alianza con la operadora holandesa Veon, que cuenta con más de 200 millones de clientes en Asia, África y Europa.

Antes, a finales de 2021, cerró un acuerdo con BT para probar la integración de su tecnología satelital LEO con las capacidades de conectividad terrestre del operador. Además, en mayo de 2022 firmó un memorando de entendimiento (MoU) con Telefónica para mejorar su servicio de conectividad en toda Europa y América Latina y llegar así a regiones remotas en las que antes no podía prestar servicio.

En esta misma línea, Telefónica también anunció que a finales de este año llevará a cabo los primeros pilotos precomerciales con clientes de un nuevo servicio que permitirá conectar dispositivos de Internet de las Cosas (IoT) vía satélite con tecnología 5G. Un proyecto en el que está trabajando con la empresa española Sateliot. 

Uno de los grandes avances de este servicio es que no serán necesarios dispositivos diferentes a los que ya se usan en la conectividad NB-IoT. Entre los sectores más beneficiados de este desarrollo se encuentran la agricultura, industria naviera, parques eólicos, huertos solares o ganadería, por ser los que requieren cobertura en zonas remotas.

Nuevas soluciones

La otra gran oportunidad que brinda la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones satelitales es la posibilidad de que un teléfono móvil estándar pueda conectarse directamente al satélite, una tecnología que ya han probado algunas compañías, pero que ahora puede abrir una nueva etapa gracias a proyectos como en el que trabajan Vodafone y AST Mobile

Presentado el pasado MWC, Vodafone anunció que este próximo verano se llevará a cabo en España un proyecto piloto de una red de banda ancha móvil que permite que cualquier smartphone estándar se conecte directamente a la señal proporcionada por un satélite, sin necesidad de emplear dispositivos adicionales o realizar modificaciones en el terminal.

Recreación del lanzamiento de un satélite. Sateliot Omicrono

La finalidad es que el usuario podrá usar el mismo móvil que tiene ahora sin notar ninguna diferencia con su servicio actual. Se diferencia así de la mayoría de las soluciones existentes que proporcionan conectividad desde satélites. Estas requieren de terminales móviles específicos para realizar la conexión, lo que limita la adopción de este tipo de soluciones, o dan servicio únicamente a dispositivos fijos.

Vodafone y AST Mobile no son los únicos que están experimentando en este ámbito. Satlink llevará a cabo también este año pruebas similares en Estados Unidos con T-Mobile e Iridium se ha aliado con Qualcomm para permita que dispositivos Android como smartphones, ordenadores e incluso coches se conecten directamente a sus satélites. 

Sin embargo, un reciente artículo de Financial Times rebaja un poco las expectativas sobre este avance y recuerda que en 1998 Iridium ya anunció un proyecto similar y un año después entró en bancarrota al ver como el servicio no calaba entre los usuarios por el alto precio del teléfono y la mala cobertura.

En este sentido, advierte de que este negocio tiene todavía por delante importantes obstáculos, como la escasez de espectro a través del cual pueden transmitir su señal y una regulación incierta. A ello se suma las dudas sobre cuánto estarán dispuestos a pagar los consumidores por este tipo de servicio y cuántos lo utilizarán realmente. Desafíos que llevarán tiempo resolver.