El Gobierno decretará la prohibición de que las operadoras de telecomunicaciones realicen portabilidades durante el tiempo que dure el estado de alarma. La medida será incluida en el Real Decreto que se presentará este martes, el que además incluye que no se pueda cortar el servicio de telecomunicaciones a las familias más afectadas por la crisis.

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El Ejecutivo justifica esta medida para que los empleados de estas compañías no se desplacen a realizar instalaciones y se protejan ante la propagación del coronavirus. Una medida que frena de facto la guerra comercial de la operadoras y anula cualquier movimiento comercial en el tiempo que dure el confinamiento por el coronavirus.

La portabilidad refleja el número de líneas netas que un operador ha arrebatado a sus competidores. Es el indicador que se conoce con mayor rapidez ya que es común a todas las operadoras y es la mejor fotografía del comportamiento comercial de las telecos.

Si ya no se pueden robar líneas, los principales beneficiados serán Movistar y Orange que en los últimos meses se han visto más afectados por el movimiento de líneas. Por el contrario, MásMóvil y Digi perderán su principal herramienta para ganar clientes.

Mantenimiento del servicio

Este freno a la guerra comercial de las telecos dejará a las operadoras solamente centradas en mantener el servicio y velar de que las redes sigan funcionando ante la situación de estrés al que se verán sometidas en las próxima semanas.

Movistar ya anunció el sábado pasado que mantendrá abiertas sus tiendas para mantenimiento del servicio, pero no para realizar nuevas altas ni arrebatar líneas a sus competidores. De hecho, en el decreto del pasado domingo se estableció que las tiendas de tecnología y telecomunicaciones podrían seguir abiertas durante el estado de alarma.

No obstante, la decisión que aprobará el Gobierno -adelantada por El Economista y confirmada por Invertia- divide a los operadores. Quienes están de acuerdo creen que es una buena medida para proteger a los trabajadores, pero los que están en contra consideran que se abre la puerta a nuevos ERTEs, en especial en el sector del telemarketing, donde se captan los nuevos clientes.

Estos últimos apuntan que en ningún país del mundo se están poniendo en marcha este tipo de medidas, ni siquiera en Italia donde el coronavirus está afectando con mayor virulencia.