España ha logrado consolidarse en el grupo de cabeza de la inversión inmobiliaria europea tras multiplicar su peso en el mercado en los últimos años, en un contexto de ajuste generalizado en las principales economías del continente.
Según el informe elaborado por la Asociación Española de Consultoras Inmobiliarias, el mercado español ha pasado de representar aproximadamente el 6% de la inversión inmobiliaria europea en 2019 al 15% en 2025.
Este avance contrasta con el retroceso de otras grandes economías como Alemania, cuya cuota cae del 40% al 28%, o Francia, que pasa del 23% al 18%, mientras que Italia crece de forma más moderada desde el 6% hasta el 11%.
El volumen de inversión en España alcanza cerca de 17.000 millones de euros en 2025, superando a Italia, aunque aún por detrás de mercados como Reino Unido, Alemania o Francia. Esta evolución confirma el reposicionamiento del país dentro del tablero europeo y apunta a un margen adicional de crecimiento en los próximos años.
Uno de los factores clave que explica este avance es el atractivo del mercado español en términos de rentabilidad. España presenta una rentabilidad alta en oficinas del 4,6%, superior a la de Alemania (4,3%), Francia (4,1%), Italia (4,1) y Reino Unido (3,9).
Además, el ajuste tras la subida de tipos de interés fue menos pronunciado que en otros países, con una caída del 35% en 2023 frente a descensos más pronunciados en el resto de grandes economías europeas, lo que ha favorecido una recuperación más sólida a partir de 2024.
El informe también destaca el perfil diferencial de la inversión inmobiliaria en España. El residencial y los activos hoteleros concentran una parte significativa del capital, con un 27% y un 24%, respectivamente, muy por encima del peso que tienen estos segmentos en el conjunto de Europa.
Este comportamiento refleja, en gran medida, la relevancia estructural del turismo y la demanda de vivienda en el país.
En cambio, otros segmentos como el logístico o industrial o las oficinas presentan aún recorrido. La logística representa solo el 8% de la inversión en España frente al 20% en otros mercados europeos, mientras que las oficinas suponen el 14% frente al 24% en el resto del continente.
El retail, por su parte, mantiene un comportamiento similar al europeo, con un peso cercano al 15%.
Desde el sector subrayan que la consolidación de España como destino de inversión dependerá en gran medida de la estabilidad regulatoria y de la capacidad de mantener un entorno que genere confianza entre los inversores.
En este contexto, el mercado inmobiliario español refuerza su papel como uno de los motores de actividad económica y como un polo cada vez más relevante dentro de Europa.
