El mercado del petróleo está dominado por las preocupaciones sobre el estancamiento de la demanda y los temores a un aumento de la producción de los países petroleros. Pero también queda en el aire cómo va a evolucionar la infección de la Covid en el presidente de EE. UU., Donald Trump

Noticias relacionadas

Pese a que ya ha salido del hospital, y aparentemente recuperado, hay incertidumbre sobre su enfermedad. "No es tanto su estado de salud, sino el hecho de que haya cogido el virus, porque demuestra que la Covid está en plena segunda ola", explican a Invertia fuentes de un fondo de inversión. "No está contenida la pandemia".

De hecho, "hemos podido ver cómo París toma medidas muy restrictivas, Londres también, Madrid les sigue los pasos, y la demanda del petróleo es muy sensible a estas decisiones", continúan. Por eso, "si alguien piensa que el precio del petróleo va a depender de quién gane las elecciones presidenciales de EE. UU., se equivoca, porque Joe Biden, el candidato demócrata, apoya la industria del shale oil (petróleo esquisto) pese a tener políticas ambientales más ambiciosas que Trump".  

Elecciones en EE. UU.

Pese a todo, la noticia de que Trump había salido del hospital hizo subir el petróleo, con un aumento de más del 6% del crudo estadounidense West Texas, tocando los 39 $/barril, mientras que el crudo Brent subió en torno al 5% llegando a rozar los 42 $/barril.

Aún así, según Norbert Rücker, director de Economía e Investigación de Próxima Generación de Julius Baer, "el último giro en la carrera presidencial de Estados Unidos solo se suma a la incertidumbre y la confusión. Las fuertes posiciones cortas en el mercado de futuros sugieren que los flujos se sumaron a la presión sobre los precios durante las últimas semanas".

"La política parece ser el elemento de riesgo clave para nuestra postura, incluido cualquier giro en las elecciones estadounidenses, un mayor estímulo estadounidense o el fracaso de las naciones petroleras en respaldar su acuerdo de suministro", señala.

Por eso, el analista del banco suizo cree que "el escepticismo hacia los fundamentos es exagerado. De hecho, la demanda ronda el 95% de los niveles previos a la crisis, pero la oferta sigue siendo aún menor". 

Esto se traduce en que "el negocio del esquisto está en hibernación y con los precios del petróleo de nuevo por debajo de los 40 dólares por barril, las naciones petroleras probablemente se realineen detrás de su acuerdo de suministro. La política en Estados Unidos o Medio Oriente son los elementos clave de riesgo para nuestra postura".

En EE. UU., el almacenamiento ha disminuido por los fuertes huracanes que asolaron el sureste del país, a pesar de un consumo mediocre. El tráfico aéreo de EE. UU. se ha enfriado nuevamente a finales del verano y los incendios forestales frenaron la circulación por carreteras en gran parte de los estados occidentales.

Magnitud de la pandemia

"Lo más inminente es esta segunda ola", continúan las mismas fuentes del fondo de inversión a Invertia, "y dependerá de la magnitud que alcance. Si se contiene en las grandes ciudades europeas, y no viaja hasta Asia, con tanta población, es el mejor escenario para evitar un desplome del precio del petróleo".

Sin embargo, añaden, "el soporte está muy abajo (25-35 $/barril) y si se estabiliza, podríamos estar hablando de un entorno muy constructivo de 40-45 dólares el barril de Brent".

"De hecho, las petroleras están presentando sus planes estratégicos en esos precios. Total, que ya ha presentado el suyo, lo sitúa en los 50 dólares para los próximos cinco años. Será interesante ver cuál va a ser el nivel de precios que va a referenciar Repsol cuando presente su plan dentro de un mes", puntualizan.

Pero lo más interesante de todo esto es que "estamos siendo testigos del cambio de una era, el cambio de un modelo energético. El petróleo está viviendo su fase de maduración y nadie espera que vuelva a los niveles de consumo de antes y por tanto de precios".