Nugu Burger, la empresa que reinventó el concepto tradicional de hamburguesa sustituyendo el pan habitual por una fina masa que envuelve y sella todos los ingredientes antes de hornearse, sale a la venta tras entrar en liquidación.
En julio de este año, a través de la sociedad Inmotion Cloud, presentó el concurso de acreedores voluntario ante el Tribunal de Instancia de Madrid y poco después entró en liquidación.
Ahora, el administrador concursal ha iniciado la venta directa de sus cuatro unidades productivas de manera independiente tras el cese de su actividad, según el documento al que ha tenido acceso este periódico.
Se trata de tres locales donde la enseña vendía sus famosas hamburguesas. Dos restaurantes en el centro de Madrid (en la calle Atocha y en Emilio Muñoz) y otro en Getafe, además de una dark kitchen (cocina fantasma) en la calle Sorgo (Madrid).
La oferta incluye contrato de arrendamiento, fianzas y garantías depositadas, obras e instalaciones fijas, licencias administrativas y equipamiento en propiedad.
Para los locales de Atocha, Emilio Muñoz y Sorgo se establece un plazo de 20 días naturales para presentar oferta.
Pero para el de Getafe solo hay 10 días para presentar ofertas que mejoren la ya aprobada en al menos un 15% (a partir de 46.000 euros).
Las hamburguesas envueltas del restaurante gourmet Nugu Burger.
No obstante, queda excluida la marca Nugu Burger y demás signos distintivos, la tesorería, los créditos pendientes y las existencias.
En el primer semestre de 2026, las ventas de los cuatro locales ascienden a 1,18 millones de euros, según detalla el administrador concursal.
Caída de la empresa
Nugu Burger surgió en Madrid en el año 2020 de la mano de los emprendedores Enrique Pérez-Castro y José Luis Domínguez de Posada.
Pronto se hicieron famosas por cambiar el clásico pan cortado en dos por una masa de pan que envuelve la carne, el queso y los acompañamientos y que se hornea herméticamente cerrada.
Su diseño inicial buscaba resolver el problema clásico del reparto a domicilio: panes que llegan reblandecidos o fríos por el vapor de la caja. Así, lograban que el calor retenido en la masa mantuviera el producto a temperatura óptima durante el trayecto para su reparto.
Tras operar inicialmente mediante reparto a domicilio y cocinas de producción (dark kitchens), la compañía expandió su presencia abriendo restaurantes con servicio en sala en Madrid (como los de calle Atocha y Emilio Muñoz) y en Getafe.
Tres locales que esperaban ampliar a ocho. Para 2025 planeaban dos aperturas, y para 2026, tres más. Sin embargo, no ha sido posible.
¿Por qué? La base del problema radica en una caída significativa de los ingresos en un contexto inflacionista.
La sociedad facturó 2,3 millones de euros en 2025 (un 20% menos que en 2024) y perdió 191.000 euros.
A lo que hay que añadir la alta inversión al dar el salto a los locales físicos. Sólo en 2025 invirtieron más de 281.000 euros en maquinaria, instalaciones y obra.
Para ello se endeudaron mucho y finalmente no pudieron aguantar más.
